Acá no nos gusta la gente de izquierda
Ayer a la tarde pasé por la librería Eterna Cadencia donde Patricio Zunini entrevistó al escritor Damián Tabarovsky. La entrevista estuvo muy buena, no hace falta que yo lo diga, ya lo leerán cuando él haga el post correspondiente en el blog de la librería.
Pero me obligo a escribir una anécdota diminuta que le conté ayer a Patricio y me dijo “esto, mañana, a Hda”. Él tiene buen olfato para las anécdotas. Me acuerdo cuando le conté una que terminó saliendo citada en el diario a los pocos días. Así que le hago caso.
Damián Tabarovsky fue el primer escritor que entrevisté. Sería 2002 o 2003 y hacía un programa de radio que no escuchaba ni mi familia en una FM local del conurbano. Sin embargo un día lo llamé y lo entrevisté telefónicamente. Él estaba enfermo y aunque le habré dicho alguna barbaridad, se prestó con entusiasmo.
Lo seguí leyendo. Un verano conseguí empleo en una empresa de televisión por cable de un ex diputado de la provincia. Era telemarketer, de esos que reciben los insultos de la gente con la mayor amabilidad, poniendo el teléfono en mudo para que insulten todo lo que quieran mientras uno hace firuletes en un papel. Tenía una compañera bastante odiosa y chupamedias que, sin embargo, era evangelista. Yo no lo sabía, claro, y tampoco sabía que podía herir alguna susceptibilidad cuando le comenté alegremente que la Biblia debería estar en la sección de mitología de las librerías. Creo que ahí algo se rompió en la relación de compañerismo. Bueno, digo creo porque a los pocos días del altercado y en uno de mis paseos en el horario de almuerzo me fui hasta la librería donde me compré Literatura de izquierda, el ensayo de Tabarovsky. Volví muy contento con mi librito y lo dejé sobre el escritorio. Mientras la gente me insultaba –cosa que puede durar un par de minutos por cliente- yo agarraba el librito y lo leía como podía. Mi compañera, que se sentaba a mi izquierda, cuando corté el teléfono en una de las llamadas me miró y me dijo: acá no nos gusta la gente de izquierda.
















