Microrrelatos
El viernes pasado disparé un juego: armar en el blog una reunión de microrrelatos policiales. La propuesta fue para bloggers literarios, habituales comentadores en Hablando del asunto, algunos amigos. Se lo propuse a pocos, como experiencia piloto. Lamentablemente afuera quedó gente muy presente del blog de quienes no tengo el mail (sirva como disculpas).
Para hacerlo difícil, cada uno debía arrancar su cuentito con un cliché: "la boca del arma todavía humeaba". Para hacerlo viable, puse como fecha límite de entrega, hoy al mediodía.
La idea fue muy bien recibida, agradezco a todos los que respondieron, sobre todo a quienes se animaron a escribir. A ver quién toma la posta.
Micorrelatos
(Arranco con el mío porque me la banco...)
- Patricio Zunini
La boca del arma todavía humeaba. Perry la miraba fascinado. Dick presumía las manchas de sangre. En el espejo retrovisor, la casa de los Clutter se iba haciendo cada vez más pequeña. Era un gran día.
- MIC
La boca del arma humeaba todavía, el cuerpo de Milena inherte, ya el arma en su mano, salgo a lavarme su sangre inoportuna. El teléfono suena, dudo, e indebidamente escucho: -¿Milena? latidos en mis sienes, frío medular, y luego: - sí, soy yo.
- Alejo González Prandi (La víspera)
Café
La boca del arma todavía humeaba. Cerró el libro. Fue a la cocina y prendió la hornalla. La mujer miraba en el living algunas fotografías. Tomó el filtro y vertió el agua. Esta foto puede venir bien para nuestra habitación. Los ojos marcaron el último gesto. Porque las paredes están muy blancas y el espacio adrede, me dijeron, convoca fantasmas. El café estaba caliente. La boca se le entumeció. Separé la foto para que la puedas ver. Sería ideal que no sueñes tanto con carnicerías. Ya leí tu diario. Agua negra en dos tazas blancas dispuestas en el mármol. El sudor fue una sábana desde el hígado y sintió el temblor. Bueno, puede ser esta otra también. Tiene más grises, pero el otoño me hace acordar a mi padre. Levantó la bandeja. Hubo más equilibrio que fuerza. Miró al frente y un calambre en forma de equis copó el desolado campo que va del esternón a la nuca. ¿Qué haces en la cocina? Estas fotografías están muy logradas. El autor era un muchacho joven. Audaz. Lo mataron ayer en la ruta. Iba para Comodoro Rivadavia. Dicen que los accidentes de autos es la principal causa de muerte en el país. Yo no sé porqué la gente no mira por donde vive. El silencio entornó el paso. Había gravedad en sus bolsillos. Fue el frío repentino y después la normalidad. Apoyó la bandeja sobre el algarrobo y contempló a la mujer, que todavía humeaba con la boca sin armar. - Ana (Felices juntos)
Vio que la boca del arma humeaba todavía cuando se precipitó a la habitación al escuchar el estruendo.Los ángulos eran casi los mismos: Gloria boca arriba, los brazos abiertos, los ojos cerrados, el tiro en la frente. La pistola sobre la mesita de noche, como él la había dejado tras dispararla hacía unas horas, apuntando solitaria hacia la puerta desde la que él ahora temblabla porque muy despacio descubría un punto rojo en la sien derecha de su Gloria, y la ventana abierta, por la que acababa de escapar otro amante desdichado que consumaba una venganza tardía.
- Catador oculto
la boca del arma todavía humeaba, su padre y su hermano entraron corriendo a la habitación. El estruendo los sobresaltó, pero nada como lo que vieron después.
- Matiastideida (Malísimo
La boca del arma todavía humeaba, Aristóbulo se sintió seguro. Creyó haber acabado con todos los maleantes de la ciudad con aquella última bala, cuando sintió algo punzante en la espalda.
-¿Creíste que te ibas a quedar con todo? -preguntó Segismundo mientras insistía con la presión-
-¿Por qué Ziggy, por qué te vendiste?
-No me vendí, tonto -rápidamente Ziggy dio vuelta a su compañero, mientras continuaba apuntándole- Nunca entendiste nada. ¿Pensás que todos estos van a desaparecer de hoy para mañana? ¡No! Mañana habrá hijos de puta como estos, dispuestos a matarme y a matarte.
-¿Entonces vos vas a convertirte en el hijo de puta? -El detective miraba al traidor con ojos tranquilos-
-¡No te hagas el piola Aristo! Soy yo quien tiene el arma.
-Decime por qué. ¿Qué te hizo traicionarme así? Siempre fuiste un hombre recto, no me entra en la cabeza este cambio. ¿Me matarías por un puñado de dinero?
-La pregunta es, Aristo. ¿Vos me matarías?
-¿Qué decís Ziggy?
-¿Te acordás cuando boletearon a mi mujer? -preguntó el policía traidor-
-Claro que me acuerdo Ziggy: cagamos a tiros al killer. -el tartamudeo en la pabra killer fue evidente-
-¡No te hagas el boludo! -Segismundo levantó el arma y apuntó directo a la cara de su compañero- Hace meses que te estoy siguiendo el juego. Encontré un corpiño de mi mujer en tu alacena a la semana de su muerte. Cuando me hacías café para consolarme. Poco me costó darme cuenta del resto. Al tiempo encontré guita en tu cuenta bancaria. Mucha guita.
-Ziggy, solo fue una noche. No te lo conté para no ensuciar su memoria... jamás podría haberla matado, yo también la quería. -la explicación de Aristóbulo parecía sincera-
-¡Hijo de puta! ¡La mataste! Ahora se acaba todo. Vas a pagar. Me voy a quedar con todo: la guita, las balas y tu nombre. ¿Cuánto hace que te vendiste, eh?
-No me vendí, Ziggy. Te juro que no. Solo te estábamos probando. El comisario pensó que con la muerte de tu mujer y los problemas de alcohol caerías rápidamente.
Las tres balas sonaron fuerte y el cuerpo sin vida de Segismundo cayó al suelo, sobre el de algún mafioso desconocido que todavía conservaba su temperatura.
Dos policías vestidos de uniforme entraron tras él, de frente al detective.
-¿Está bien, detective? -preguntaron a coro-
-Si, estoy perfectamente. ¿Qué dijo el comisario sobre lo mío, Ramón? -el detective llamaba a sus agentes de confianza por el nombre de pila-
-El comisario dijo que lo suyo ya estaba depositado, que le agradecía por todo y esperaba verlo el lunes en su oficina.
-Perfecto muchachos, ¿vamos a comer unas pizzas?
-¿Y con estos fiambres qué hacemos? -preguntaron los agentes.
-No se calienten. Que los levante la cana. ¿Vamos?
Etiquetas: Colaboraciones, Relatos


12 Comments:
me gustó el del catador oculto.
Pero Jade, ¿te gusta Capote y no te gustó el mío?
si, me gustó hasta "era un gran día". ¿Era un gran día para quien? Para Perry, para Dick, para el narrador? Era un gran día por qué? Por qué habían matado a una familia sin ninguna razón? Perry y Dick fueron a buscar un gran botín y salieron con 50 dólares. ¿por qué podría ser un gran día para ellos? o con gran día te referís a que era un lindo día, de sol y sin nubes..
Imaginate la situación: los tipos acaban de cargarse a una familia y salen impunes de la casa. Qué importa la guita. Me imagino el poder que sienten. Debe ser una sensación de bienestar terrible.
Igual, fue una turrada mía, ponerte a prueba para ver si reconocías a los tipos. Está bien que te calientes.
jaja..no, no me calenté. todo bien.
igual me gustó. hasta "era un gran día".
La idea fue muy buena y estuvo bien todos los que se sumaron. Hay que extender la convocatoria con nuevos disparadores, o que haya palabras obligatorias a escribir. Ejemplo: "Teatro Colonial; cuchillo; refugiado; Mefistófeles; Ulan Bator; cajón" (siempre para un texto policial. También se puede comenzar con los últimos versos del Poema Conjetural, de Borges: "Ya el primer golpe,/ ya el duro hierro que me raja el pecho,/ el íntimo cuchillo en la garganta." La idea no es original, pero a esta altura ya no importa ¿no?
A mi también me gustó participar, aunque ahora me doy cuenta de que no entendí la verdadera extensión de "microrrelato". O quizás no supe distinguir la diferencia entre micro y mini.
De cualquier manera, fue divertido y deberiamos hacerlo de nuevo.
Me quedé sin participar, pido disculpas por no haber respondido el mail. Estuve muy ocupado.
che...PZ...te mand� un nano-relato y no lo publicaste!!! censura!!! censura!!!
GFG
GFG,
al final ¿querías publicar eso?
El tema es que tu arte excede largamente la modestia de este blog. Para vos, sólo sería justica aparecer en Sur junto a los inéditos de Borges.
jajjajajajajjaja!!!!
yo creo que estoy mas para las tertulias literarias del bar-parrilla "El Resorte" cito en las proximidades de la estación Adrogué...
salute
GFG
Paso el mio, perdón por no llamar a la puerta:
Maximiliano Costeki
La boca del arma todavía humeaba, cuando el corazón aun latía. Aunque no advirtió la caída ni las rodillas rotas, pudo sentir su sangre besar el piso de aquella estación de tren.
Después de un instante –donde sólo pudo ver el rostro de su madre-, supo que las patadas lo sacudían. Fue cargado por un unos hombres de uniforme; los mismos que desde siempre lo perseguían como leones hambrientos.
Cuando lo sacaron a la calle, boca arriba, vio el cielo y la bandera argentina. Encontró la patria que buscaba.
Andrés
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