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06 septiembre 2007

Tesoros

Los libros viejos y usados no sólo tienen el encanto de las hojas amarillas y el polvillo que te hace picar la nariz. Las hojas salidas, los párrafos marcados, las tapas con puntas gastadas relatan una vida plena que uno libro nuevo -que tiene otros encantos- todavía no pudo alcanzar.

Una de la cosas que me encanta es encontrar hojitas, secretos, papeles, tesoros que el libro fue atrapando mientras lo leías.

Ayer, en el Siddharta que me hizo recordar la anécdota de Héctor, encontré esta reliquia:

entrada de cine

Así eran las entradas del cine antes de que llegaran los Villages y los Hoyts. (Todavía intento recordar qué fui a ver).

¿Es cierto o no que un libro viejo es la puerta hacia la melancolía desenfrenada?

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8 Comments:

Blogger Fender Gebiet said...

En algunos cines del interior todavía te dan esas entradas. Desde mi vuelta a Capital, no hago más que despreciar esos papelitos tenues y destinados a oscurecerse y desaparecer...

6/9/07 12:53  
Blogger ericz said...

¿Qué tal una tarjeta del Prode de 1973, en un Solyenitsin de Emecé?

6/9/07 14:11  
Anonymous PZ said...

Ericz,
eso hay que verlo! ¡Foto! Seguro que pusiste que ganaba Boca, ¿no?

6/9/07 14:14  
Anonymous mic said...

nada como un libro viejo
igual que las fotos antiguas
tienen alma
y vida propias

por supuesto que uno nuevo también alcanzará la historia
y está bueno el incentivo
(y no buenos aires)

6/9/07 15:33  
Anonymous gfgasalla said...

¿alguna vez encontraron guita en un libro viejo?
gfgasalla

6/9/07 18:43  
Blogger Vontrier said...

Es cierto que los libros viejos abren la puerta a la melancolía.
Robé de mi casa familiar un libro de gramática de mi abuela. La primera hoja tiene todos los nombres de la generación anterior a mi madre, tachados, uno debajo de otro, dando muestra de que el libro pasó de hermano a hermano. Dice 1919. No sé si será de esa época o si lo compraron usado. No lo investigué demasiado todavía porque cada vez que lo abro me fascino.
Me pasa lo mismo con algunos juguetes y con una colección de boletos de colectivo (los de colores, se acuerda?) que juntó mi viejo hasta el último día de su vida.

Salú, PZ.

6/9/07 18:49  
Anonymous PZ said...

Mic,
gracias por pasar. ¿Le confieso algo? Estoy sumamente enamorado de usted.

GFG,
yo no, pero mi hermana sí: encontró 50 pesos en un libro que le presté y ¡nunca me los devolvió!

Vontrier,
qué gran historia. Tenés que hacer un post sobre eso en tu blog.

6/9/07 20:21  
Anonymous Anónimo said...

Qué tal haber encontrado en Dr Zhivago un almanaque de l9l9?

25/2/08 20:09  

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