Juan Casamayor es editor de Páginas de espuma, una editorial española de cuentos que publica en nuestro país gracias a un convenio mútuo de co-edición que tiene con La compañía. Con él tuvimos una historia de desencuentros, primero durante su visita al país para la Feria del libro y después en el tiempo y el ciberespacio. Finalmente, aquí están las siente preguntas que respondió amablemente sobre su editorial y su tarea cotidiana.
Foto de Marta Calvo Orenga
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1. Cada editorial empezó con alguna idea primigenia que después persistió o no, ¿cuál fue la vocación de Páginas de espuma, por qué los cuentos?
Esa idea primigenia era llevar a acabo un proyecto independiente y especializado para tener una posibilidad de supervivencia, viabilidad y consolidación ante la creciente monopolización de los grandes grupos sufrida en la década de los 90. Esa especialización, por nuestro bagaje en lecturas y escaso acatamiento de lo que nos decían (“¡El cuento no vende!”), fue el cuento. Un editor ante todo es lector y nadie se había atrevido con el género. El cuento no vendía se repetía hasta la saciedad, no obstante el nuestro se ha convertido en un proyecto editorial estable, con una política de autor respaldada por un buen catálogo y un lento crecimiento de lectores, así como una creciente repercusión comercial y mediática. Algunos editores recientemente hablan del gran momento que vive el cuento, y es así en la medida que disfrutamos de un excelente momento creativo, heredero sin duda de una generación de escritores que escriben en castellano, nacidos en los 60 y que tienen la movilidad, en todo el sentido del término, de dos orillas. No creo que estemos ni ante un boom del género ni ante un punto de inflexión. El trabajo editorial en torno al cuento no deja de ser, como diría Claudio Rodríguez, un “rumoroso cauce”.
2. A priori podría pensarse que un editor español no se vería demasiado interesado por publicar en Argentina o Sudamérica, un mercado chico comparado con el europeo, ¿por qué sí publicar?
Sería torpe por parte de un editor español ver el mercado americano como un plato secundario, y sobre todo no resiste comparación lo que supone nuestra presencia y labor en América con lo que llevamos a cabo con la red de libreros europeos de fondo en castellano, que los hay, maravillosos y militantes, aunque sean pocos. Al menos para Páginas de Espuma, con un atlas de distribución perfilado en todo el continente americano y ediciones que salen a la luz regularmente en México y Argentina, es muy importante ese mercado. De ahí el interés, pero éste nace no sólo de razones comerciales, sino también de las literarias y culturales, ya que nuestra editorial siempre ha mantenido una vocación americana. Estoy convencido de que nuestra especialización en el género del cuento sólo es asumible mirando a las dos orillas a la vez. No hay que olvidar que hay muy buen cuento a ambos lados del océano.
3. Están trabajandoo en co-edición con La compañía. ¿Qué beneficios y limitaciones trae esa forma de publicar?
Limitaciones… ninguna. Y beneficios todos: desde una valiosa experiencia compartida con otros profesionales que mantienen semejanzas y diferencias en su ejercicio del día a día a la posibilidad de publicar nuestros libros más “argentinos” allí. Así, recientemente, el lector argentino podrá encontrar a un precio razonable a escritores como Andrés Neuman, con El último minuto, o a Luisa Valenzuela, con Tres por cinco. Por último, está siendo apasionante abrir nuevas líneas en nuestro catálogo. Sangre nueva, aire fresco siempre necesario. Es todo un reto editar un libro como Unos días en el Brasil, de Adolfo Bioy Casares, prácticamente inédito, que aparecerá simultáneamente en dos países, Argentina y España… y de allí al resto del mundo.
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