13/07/2010

El escritor y el crítico que llevamos dentro

Por Cristian Piazza (Desde New York)

Foto de jontintinjordan. Licencia CC.

Las diferencias entre escritores y críticos son inabarcables. Es por eso que el escritor se desentiende del crítico y viceversa. Más aun cuando ambas disciplinas confluyen en una misma persona. El crítico, aunque se exprese moderadamente de una novela o una antología de cuentos difiere en origen y en sustancia de la intención del novelista o cuentista. Su labor es la de desglosar un trabajo ya concluido, de prestarse (como los que hacen autopsias) para desmembrar el cuerpo del trabajo literario. Por siempre la eficacia del crítico es relativamente proporcional al número de insultos o desaprobaciones que pueda inferir a la obra cuestionada.

La crítica se aleja del proceso creativo no por carencias estructurales de parte de la segunda, ni tampoco por carencias de relevancia artística por parte de la primera. Ambas, se podría decir, coinciden en este punto. La crítica posee sus reglas y como explica Alfonso Reyes, consta de tres etapas que todo buen crítico debe seguir: una primera etapa empática, fenomenológica entre la obra de ficción y el lector, en este caso el crítico. Luego una segunda etapa o fase más analítica donde se comienza con el análisis del texto y las variantes externas, de tipo sociológico, cultural y filosófico. Para así concluir con lo que se llama en crítica un “estado de exégesis” que pocos cultivan, según Reyes y según lo que se ve hoy en día.

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22/12/2009

Literatura argentina y española,
“teoriafilia” y “teoriafobia”

Por Fabrizio Tocco (Desde Barcelona)

Las fotos de Vila Matas y Chejfec son de Cristian Piazza, la de Fresán de Àngel Monlleó y la de Javier Marías de la Universidad Católica de Chile

Una lectura de la primer parte de Tu rostro mañana de Javier Marías en un reciente viaje por el Litoral me suscitó varias preguntas que gloso en estas líneas con apoyo crítico. En la última edición de la revista española Quimera, Jorge Carrión coordinó un dossier temático en torno a las diez mejores novelas españolas de esta última década. Para el mismo, reunió una serie de críticos prestigiosos que se inclinaron por diferentes obras. Entre ellos, el mismo Carrión realizó un análisis (“Teoríafobia. Hipótesis sobre la literatura española estrictamente contemporánea”[1]) donde vertió una idea tan certera como atractiva: definió la literatura española como teórico-fóbica y la literatura argentina como teórico-fílica, al menos en lo que respecta a las últimas cuatro décadas. Para ilustrar esta oposición, el escritor catalán cita entre los primeros a Cela, Delibes, Marsé, Muñoz Molina y entre los segundos, a Piglia, Aira, Fogwill y Saer.

Carrión indica que en España la ruptura la establece Juan Goytisolo y propone y refuta dos excepciones aparentes para la teoría-fobia española: Javier Marías y Enrique Vila-Matas. Comparto esta afirmación, pero propongo dos excepciones algo menos ambiguas para la “teoríafilia” argentina: Rodrigo Fresán y Sergio Chejfec. De modo constante, ambos escritores (que la crítica significativamente agrupó en una misma generación literaria) se distanciaron de las formulaciones teóricas en torno a su propia obra en particular y a la órbita académica en general. Cuando presentó su última novela en Barcelona, Mis dos mundos, recuerdo que Chejfec me refirió que cualquier descripción de su estética era un trabajo para la crítica universitaria, que él definitivamente no pensaba en términos de etiquetas al componer su obra. Fresán a su vez, agregó en esta línea que no se considera tan consciente de los mecanismos estructurales de una obra literaria (sea escrita o no por él) como para poder describirlos. Y, además, que no le interesa hacerlo. Porque, según defiende, la reflexión teórica va en detrimento de la magia (el efecto estético) que pueda producir el arte[2]. A pesar de sus infaltables postfacios, donde enumera las fuentes principales de cada uno de sus trabajos, Fresán es escéptico con la necesidad de la teoría: “No soy de esas personas que le gusta ir con la teoría por delante. Escribo y pienso del modo en que lo hacía desde niño. Kafka o Fellini veían el mundo de una determinada manera que después la gente calificó de kafkiano o felliniano”.

Por otro lado, en el mismo dossier, el profesor Pozuelo Yvancos (una eminencia en el campo de la teoría literaria en la Península) finaliza su análisis con una reflexión lúcida: “el discurso político oficial dice […] el español es hegemónico para todos cuantos hablan de él, pero la literatura en español (y la americana de modo principal entre ella) no va a la zaga de tales triunfos y ni siquiera intercomunica fácilmente en los dos continentes dentro de la misma lengua”.[3] ¿Por qué existe tanta indiferencia entre las literaturas nacionales escritas en español? Concreto esta pregunta en un fenómeno que observo desde que empecé a estudiar literatura: ¿por qué se lee tan poco a los escritores españoles en Argentina? Salvo honrosas excepciones (como sucede parcialmente con Vila-Matas en la actualidad y obviamente con Cervantes desde hace siglos); este síntoma se percibe desde los orígenes mismos de la literatura argentina. Tiene explicaciones históricas que exceden los límites de esta reseña y sobre las que ya he indagado en diferentes entrevistas. Conozco pocas excepciones. Macedonio Fernández, Mujica Láinez y Borges fueron fervientes lectores de Cervantes, Quevedo y Gracián. Durante los casi dos siglos de literatura argentina, la tendencia dominante fue la adoración recurrente de otras literaturas nacionales europeas. En un principio, se ejerció la importación de la literatura francesa (un hecho que también caracterizó la literatura española y otras literaturas europeas durante siglos)[4]; durante el s. XX (sobre todo, después de las Vanguardias) esta tendencia se desplazó hacia la hegemonía anglófona: la literatura inglesa y, luego, la estadounidense, se convirtió en herencia imprescindible para cualquier escritor argentino que haya canonizado la historiografía literaria. Borges, tan conflictivo en su relación con la literatura española (tan hispanófobo, tan hispanófilo), es un ejemplo paradigmático de este desplazamiento desde la galofilia hacia la anglofilia.

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07/12/2009

Beatriz Busaniche: el arte en su época de reproductibilidad digital

Por Matías F.

Actualización 11/12: Le pido disculpas a Noelia Rivero, editora de Zorra poesía, que organizó el evento con gran esfuerzo por no haberla citado como corresponde en los créditos de la charla.

El día jueves pasado en el Centro Cultural de la Cooperación tuvo lugar una charla sobre centro uno de los grandes problemas que asoman desde el horizonte en la distribución de literatura: los derechos de autor.

Con la llegada de los soportes digitales y la posibilidad de producir libros con tiradas no industriales de manera relativamente accesible la pregunta sobre los derechos y sobre la propiedad intelectual no tarda en llegar. Beatriz Busaniche es una de las especialistas argentina en el tema. Trabaja en la Fundación Vía Libre y acercó las experiencias y los avances que se hicieron en el campo del software libre para que quienes se dedican a la producción de libros puedan empezar a interiorizarse.

La charla duró más de dos horas y participaron, además de Beatriz, Nicolás Echaniz, Lucas Funes Oliveira y Carolina Sborovsky en la que fue, seguramente, el primero de muchos encuentros y discusiones por venir.

Acá un video con algunos minutos introductorios, en la semana iremos desgrabando el resto.

01/12/2009

Hablemos de la diferencia

Por Matías F.

En el Día mundial de la lucha contra el SIDA, el mismo día en que una jueza evitó que dos personas se unan jurídicamente para gozar de los mismos derechos que el resto de los ciudadanos a pesar de su elección sexual no viene mal releer el Manifiesto de Pedro Lemebel que integra la edición de Loco afán, crónicas de sidario. Imaginensé a Pedrito (así le dicen) leyendo esto en las calles de Santiago en el año 1986 y redefinamos qué es ser macho.

Manifiesto (Hablo por mi diferencia)

No soy Pasolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como en el barco del general Ibáñez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
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27/11/2009

¿Somos todos delincuentes?
Derechos de autor y “fomento del libro”

Por Federico Reggiani

Don NicolaDon Nicola en 1963. Escaneada por un delincuente amigo

Es difícil conservar una identidad secreta por mucho tiempo, y cualquier espectador de series como Lost o Fringe sabe que los mundos paralelos terminan cruzados y mezclados en gozosa promiscuidad.
Esta semana comprobé que dos de mis universos de actividad –las historietas y las bibliotecas—se cruzaban de manera curiosa.

En una entrada de su blog, la investigadora Laura Vázquez planteó con claridad los problemas que rodean a la investigación académica sobre historieta, condenada a lidiar con coleccionistas paranóicos o con hemerotecas incompletas y que jamás atesoraron un material que sólo hace poco dejó de ser despreciable. En sus palabras:

El hecho es que estas producciones artísticas, masivas y populares (con todas las contradicciones y tensiones que ello supone en términos analíticos) constituyen un objeto ex-céntrico o en la periferia de la crítica de arte y el área de estudios visuales en general, lo que hace que el trabajo con archivos fuentes, la indagación empírica, resulten una tarea ardua y dificultosa. Lo digo sin rodeos: no hay políticas públicas de resguardo de estos materiales gráficos.

Es muy recomendable leer la entrada completa, que es excelente, porque propone una discusión muy rica sobre el papel del “legitimismo del margen” en la historieta, sus posibilidades y límites. Pero lo que me interesa hoy es la posibilidad real de construir esos archivos necesarios para poder leer la historieta del pasado. Alguna vez, con menos elocuencia, escribí sobre eso.

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20/11/2009

Sobre la media sanción a la Ley del libro

Por Matías F.

Ley del libro

Tira de Miguel Rep

Gracias al twitt de Flor Codagnone (que lo leyó en el blog de Miguel Rep) me enteré de que la Ley del libro recibió media sanción en la Cámara de diputados de la Nación.

En la página de la Cámara se puede leer completo el texto de la ley y quiénes son sus autores.

Yo, por lo pronto, ofrezco acá una síntesis con los principales puntos.

El artículo primero dice que la ley fundaría El Instituto nacional del libro. Este sería un ente autárquico, público y no estatal dependiente de la Secretaría de cultura de la Nación que hoy dirige Jorge Coscia.

Las funciones del Instituto serían (art. 4º):

  1. Fomentar la edición y lectura de libros argentinos
  2. Velar por el cumplimiento de la ley 25.446 [pdf] y de todas aquellas normas que fomenten la producción y lectura del libro argentino
  3. Difundir el libro argentino y promover su comercialización en el país y en el exterior
  4. Promover la traducción de autores argentinos a otras lenguas y la comercialización de los respectivos derechos
  5. Brindar apoyo financiero para la adquisición de derechos de textos extranjeros y su correspondiente traducción
  6. Promover el desarrollo y modernización de la red comercial de la industria del libro
  7. Promover el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas editoriales y librerías
  8. Proteger el libro de la reprografía ilegal y la falsificación editorial
  9. Promover la difusión de publicaciones culturales que contribuyan a desarrollar los objetivos de la presente ley
  10. Realizar actividades y eventos para la difusión y promoción de la lectura y del libro argentino
  11. Asesorar en la conformación y sostenimiento de las bibliotecas públicas y/o privadas

Para todo esto, se necesitan fondos, obviamente. Por eso la ley también fundará el “Fondo nacional de fomento del libro y la lectura” que se va a financiar con un porcentaje de las ventas de libros, donaciones, aportes del Tesoro Nacional. También se financiará con la deducción de los impuestos pagados por las editoriales en la producción de los libros tales como IVA e impuesto a las ganancias. Para esto leer el artículo 14º.

¿Para qué se podrá usar el dinero del Fondo nacional de fomento del libro? Para, entre otras cosas, créditos y subsidios. En el caso de subsidios, no podrán ser mayores al 40% del costo de producción y en el caso de créditos, no podrán superar el 70% del costo total del proyecto.

En principio, es extremadamente positiva la sanción de esta ley y la creación del Instituto. Sin embargo me hacen ruido por lo menos dos cosas. La primera es que uno de los objetivos sea proteger al libro de la reprografía ilegal, cuando ilegal se le dice, por lo general, a las fotocopias que sacan los estudiantes en las universidades o la circulación casera.

En segundo lugar me llama la atención que no se diga nada referente a las nuevas tecnologías, teniendo en cuenta que la industria del libro va a pasar no dentro de mucho por un sacudón que tendrá varios puntos en común con la industria de la música.

Pero en líneas generales, repito, es una excelente noticia.

12/11/2009

¿Prensa a qué precio?

Por Matías F.

Hace un ratito nomás estaba escuchando la radio, radio Metro específicamente. Los conductores venían hablando de vaguedades, como siempre, y de repente uno de ellos –“Cayetano”- dijo que se había enamorado de una chica que salió entrevistada en Diario Crítica.

Esa chica no era otra que Romina Paula, autora de Agosto (Entropía, 2009), que tuvo su presentación formal ayer. Instantáneamente comenté en mi Twitter que estaban por llamarla para salir al aire. La idea que tenían en la radio era llamarla para ver si Cayetano tenía chances de salir con ella.

Quisieron conseguir el teléfono, cosa que se les hizo difícil porque una amiga (que por las cosas que dijo, si fuera mi amiga, estaría en serios problemas) no lo quiso facilitar. Pero finalmente se lo mandaron por mail. Ella no atendió.

La cuestión es: ¿Hizo bien ella en no atender ya que la estaban llamando por algo que no tiene nada que ver con su escritura y se trataba de un llamado denigrante o, por el contrario, se trataba todo de un chiste y podría haber logrado contactar a miles de personas, cosa que no pasa habitualmente?

10/11/2009

En el día de la tradición…

Por Matías F.

Dende que elige a su gusto, (6545)
lo más espinoso elige;
pero esto poco me aflige
y le contesto a mi modo:
la ley se hace para todos,
mas sólo al pobre le rige.

La ley es tela de araña
en mi inorancia lo esplico:
no la tema el hombre rico;
nunca la tema el que mande;
pues la ruempe el bicho grande
y sólo enrieda a los chicos.

Es la ley como la lluvia:
nunca puede ser pareja;
el que la aguanta se queja,
pero el asunto es sencillo:
la ley es como el cuchillo,
no ofende a quien lo maneja.

Fragmento correspondiente al Moreno, en la contienda que sostiene con el gaucho Martín Fierro.

Si no condenamos a Martín Fierro, es porque sabemos que los actos suelen calumniar a los hombres. Alguien puede robar y no ser ladrón, matar y no ser asesino. El pobre Martín Fierro no está en las confusas muertes que obró no en los excesos de protesta y bravata que entorpecen la crónica de sus desdichas. Está en la entonación y en la respiración de los versos; en la inocencia que rememora modestas y perdidas felicidades y en el coraje que no ignora que el hombre ha nacido para sufrir. Así, me parece, lo sentimos instintivamente los argentino. Las vicisitudes de Fierro nos importan menos que la persona que las vio.

Jorge Luis Borges: El Martín Fierro*

(Cita tomada de la edición de Martín Fierro de Clásicos esenciales Santillana)

20/10/2009

Juan Terranova, La tercera y la crítica

Por Matías F.

El día domingo Juan Terranova asistió como invitado al programa Palabras enredadas en Ciclo P radio. Ahí entre varias cosas que dijo, comentó que Patricio Zunini siempre le recomienda que escriba un libro de crítica sobre la literatura actual, algo que supongo, nada fácil de hacer. Es lo que dice en el audio que pueden escuchar a continuación.

Casi en el mismo acto anunciaron en la radio, durante la entrevista, que Terranova lanza una nueva revista que dio en llamar -junto a sus compañeros- La tercera. Allí participan: Celia Dosio, Patricio Erb, Santiago Dematine, Joaquín Linne, Vicente Russo, Hernán Vanoli, Alejandro Soifer y el mismo Terranova que en su nota correspondiente hace un ejercicio crítico sobre la literatura contemporánea argentina titulado “Lo nuevo y lo conservador”.

Bueno, casi inmediatamente publicó una nota en El argentino (ese diario que será recuperado dentro de veinte años como un documento tangible de estos tiempos) un poquito sobre otros temas, pero al final hablando de la literatura que lee y le parece relevante. Ahí se puede leer “Mi plataforma, mi propuesta”, como preludio de un párrafo programático.

Parece evidente que la repetición precede al programa y el programa a la crítica. Entonces, no falta tanto para ese libro.

25/09/2009

El valor político de la literatura

Por Matías F.

Recientemente la editorial Alfaguara España editó cuatro libros de Literatura Ecuatoriana, así, con mayúsculas. Son tres voluminosos tomos de novelas, uno de cuentos y por último, uno de poesía.

Esto en principio no tiene por qué llamar la atención. De repente una editorial decide poner el foco sobre cierta literatura nacional por alguna razón. Pero sí, llama la atención. No porque la literatura ecuatoriana no valga la pena, seguramente que sí. Pero no es común que la mayor industria editorial de Iberoamérica ponga la lupa sobre un país con semejante contundencia.

Me encontré casi por casualidad con el blog del escritor ecuatoriano Leonardo Valencia. Editó este año Kazbek, en Eterna Cadencia Editora. En su blog él hace algunas reflexiones sobre el gesto que mencioné más arriba, pero hay un detalle más que es el que despertó la polémica. Todos estos libros tienen en la página de legales una curiosa leyenda:

Esta colección se publica durante el Gobierno del Presidente Rafael Correa

Se podría esperar que el estado auspicie la edición del libro o que colabore con la edición. Esto es común, podrán verlo en Buenos Aires con el “Programa de ayuda a la traducción Victoria Ocampo” que sostiene la Embajada Francesa para publicar libros de autores franceses. Pero el anuncio sobre la publicación durante una determinada presidencia, es algo que por lo menos yo no había visto y, me parece, continúa una discusión sobre el rol del Estado en la promoción de la literatura nacional, la utilización de esa literatura y al mismo tiempo el rol y la responsabilidad del editor a la hora de aceptar o no ciertos proyectos. Les dejo un párrafo de Valencia y la invitación a que sigan leyendo su post que responde a un comentario de Gabriela Pólit Dueñas:

Precisamente por este punto editorial quiero señalar mi discrepancia con lo que Pólit indica en su carta respecto a mi comentario de que son varios los autores ecuatorianos que ya habían publicado en España durante la última década, antes de que aparecieran los cinco tomos de literatura ecuatoriana en Alfaguara, financiada por el gobierno ecuatoriano y, sobre todo (esta era mi crítica puntual), utilizada demagógicamente por el Ministro de Cultura ecuatoriano para afirmar que recién ahora se daría a conocer la literatura ecuatoriana. Pólit escribió: “Evaluar la antología porque tiene un sello editorial español es un criterio limitado y poco literario [sic]”. Obviamente que lo es, pero si el término de valor estaba cifrado, como dijo el Ministro, en que sólo ahora se daría a conocer nuestra literatura en España, entonces nos encontramos en un campo de “producción cultural” (Bourdieu), en el que sí tiene un capital simbólico la publicación, según qué zona editorial. Caso contrario, no creo que se invierta ninguna energía, como en el caso del libro último de Pólit, en editarlo en Argentina con Beatriz Viterbo Editora.  Por lo tanto sí importa y tiene un valor la publicación en España, como hacerlo en Argentina.

Nota:
Las imágenes de este post fueron tomadas del post original de Leonardo Valencia.

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