Diario íntimo de San Martín
Me habían recomendado leer a Rodolfo Terragno por sus ideas políticas y, sobre todo, por ser un hombre que piensa en un país a mediano y largo plazo, algo muy difícil de encontrar hoy en día en la Argentina. Así comencé con La Argentina del siglo XXI (Planeta, 1985) y continué con dos libros que, a mi humilde entender, forman junto al anterior una trilogía imperdible, y de los cuales calculo hablar en algún momento: Memorias del presente (Legasa, 1984) y Proyecto 95 (Planeta, 1991). Enseguida me vi cautivado por sus ideas, por la claridad con la que es capaz de expresarlas y por el riguroso estudio que realiza de cada tema antes de precipitarse a formular cualquier tipo de hipótesis o juicio de valor. Por eso cuando compré Diario íntimo de San Martín lo hice con la esperanza de encontrar una investigación seria, objetiva y, más que nada, basada en fuentes inéditas a las que pocos habían tenido acceso. Y debo confesar que mis deseos fueron complacidos.
El libro está escrito, como el título previene, a la manera de un diario íntimo, como si fuera el cuaderno de bitácora de un espía fantástico (ya que está escrito en tercera persona) abocado a seguir de cerca las acciones que el General San Martín lleva a cabo en el año 1824, luego de abandonar el Perú. Terragno justifica esta elección diciendo que, habiendo juntado en Inglaterra tanta información de diarios, cartas y documentos, y habiéndolos ordenado cronológicamente, se había dado cuenta de que podía reconstruir ese año casi día por día. Aclara, a su vez, que si no lo escribió en primera persona fue porque, de haber hecho hablar al General San Martín, se hubiera convertido en una ficción. De todos modos, y más allá de que Terragno aclara que no se trata de una novela sino de un trabajo de investigación histórica, uno termina perdiendo la noción de la realidad y se deja llevar por los acontecimientos como si hubiese abierto una buena novela.
Además de tal cualidad, y de haber conocido personajes importantes de la revolución, que hasta ese momento no eran para mí más que algunas de las calles de mi antiguo barrio, como García del Río y Paroissien, descubrí varios detalles que desconocía y que tal vez muchos otros desconozcan:
- Que el misterioso encuentro de Guayaquil no es en realidad tan misterioso.
- Que San Martín continuó su lucha por la independencia de Sudamérica de forma diplomática, desde Londres, ya que creía que, por la situación que se vivía en Europa, se requería que Inglaterra reconociera la independencia de las colonias para asegurar su continuidad. Incluso planea un viaje al Perú para retomar la lucha junto a Bolívar, que luego se ve frustrado.
- Que no vino como espía de los ingleses como algunos aducen, sino que aprovechó el conocimiento que ellos habían adquirido mientras planificaban la forma de apoderarse de la región, para llevar a cabo su estrategia. Además se dio que tanto ingleses como revolucionarios querían la independencia de las colonias españolas, los primeros para poder comerciar libremente y los otros porque luchaban contra las monarquías absolutas.
- Que inmediatamente después de haber libertado al Perú, San Martín pensó que la mejor forma de gobierno para ese país era una monarquía constitucional, por eso envió a Europa a García de Río y a Paroissian a buscar un monarca apropiado.
- Que San Martín era, en aquella época, más conocido de lo que ahora se piensa y que era tan alabado como criticado, tanto por los personajes públicos como por los periódicos, tal como sucede con la política en la actualidad.





