Autobiografía médica
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por M. F.

No sé por qué leo libros de Tabarovsky. Mucha gente piensa que son aburridos o monótonos. Quizás no se equivoquen. En principio todos los libros de Tabarovsky son similares, tienen a uno o dos personajes que devienen a lo largo de no muchas páginas pensando alrededor de un conflicto inicial que en resumidas cuentas, poca importancia tiene.
Hace algunos años lo entrevisté telefónicamente para un programa de radio de los llamados “zonales”, fue con motivo de la edición de Las hernias. No importa el supuesto argumento de ese libro, que no nos ocupa, pero lo bueno es que ya postulando mi propia hipótesis de lectura, al final de la entrevista le dije: “El argumento no importa, ¿pero podrías contarlo para algún lector desprevenido?”. Él de forma generosa describió el argumento mientras yo agradecía que no me hubiera mandado al diablo después de semejante afirmación.
Me guardé esa excepción como una carta blanca. Porque los libros de Tabarovsky, como la serie Seinfeld no se tratan de nada, en rigor, pero si permiten pensarlo todo.
[Dami] Para el auto, entra a un bar, hace pis, sale del bar, sube al auto, arranca. A las dos cuadras vuelve a tener ganas de ir al baño. La escena se repite. Así funciona la neurosis: una escena repetida, repetida, repetida (es curioso, lo contrario de la neurosis es la digresión, aunque pocos se dan cuenta). Tenía que calmarse. Decidión llevar a cabo un ejercicio de control mental que siempre le daba resultados: armar una lista. 1
Cada uno de los títulos es una invitación al pensamiento no como impostura sino como ejercicio intelectual, me parece que Autobiografía médica también queda dentro de esa característica.
Voy a imitar el gesto de aquella vez diciendo sinópticamente que el libro narra un segmento de la vida del sociologo “Dami” que justo a punto de triunfar en su trabajo como consultor se enferma de manera tal que queda inhabilitado para ir a trabajar, de ahí en más “Dami” transitará por otros tres trabajos con el mismo destino, excepto en el último. El gesto es llegar hasta un punto de éxito considerable para caer enfermo y perder el puesto. 2
Es una estructura repetitiva -por lo tanto podría pensarse como vacía de significado- como tópica, en tanto recurre en lo inevitable.
La banalidad es la repetición, y la repetición, lo inclasificable. La repetición se opone a toda anatomía patológica, a toda clasificación, a todo estatuto de procedimiento. Atrapada por el principio binario y radical de la repetición y la banalidad, la vida de Dami escapaba de toda lógica, de cualquier sentido, de toda expectativa. La expectativa es asunto del pasado; la repetición, del futuro. 3
Si seguimos la línea reflexiva que propone el libro, ¿se podría pensar a la literatura (¿nacional?) como enferma? Porque si así fuera también tendríamos que contemplar los momentos de ausencia de enfermedad o de salud (esto también es materia de análisis), el carácter especular que produce la repetición pero siempre con menos intensidad que en la ocasión anterior
…la escena se había repetido de un modo idéntico, como si no hubiera pasado nada entre la primera escena y su repetición, como si la directora con sus palabras desafiara la idea de escena original y repetición degradada, la idea de que primero viene el uno y luego el dos, la noción de semejanza, el caracter especular de lo ocurrido. 4
Siguiendo con el pastiche que armamos de Autobiografía médica concluimos:
el enemigo de la enfermedad, como el de la literatura, es la metáfora, la alegoría, el sentido. Pero tampoco la enfermedad es un sinsentido, un absurdo, una forma del ridículo. La literatura, como la enfermedad, es una cosa, un cactus: se oponen al diálogo, al consenso, a la argumentación; proceden como el terror revolucionario, disuelven las jerarquias y, como verdaderas revolucionarias, se disuelven a si mismas cada vez que logran su objetivo. 5
Podemos ver a Tabarovsky como un tirabombas, un revolucionario, un escritor que propone no el estado de conmoción permanente sino cíclico. Es bien sabido que la conmoción permanente termina siendo no otra cosa que la tranquilidad o, dicho de otra manera, el acostumbramiento.
Ahora debe estar tranquilo el autor, ¿eso es salud, enfermedad? Esperemos.
Notas:
- Tabarovsky, Damián, Autobiografía médica, Mondadori, Buenos Aires, 2009, Pág. 12. Las negritas son mías
- Para escribir esta reseña decidí no leer la entrevista que Patricio Zunini le realizó hace unos días. Se puede leer acá.
- Pág. 110. Nótese el chiste: La expectativa es el anterior libro de Tabarovsky.
- Págs. 56-57.
- Pág. 88

Tabarovski no es un escritor, es un muerto de aburrimiento. Me alegra que alguien lo haya dicho.
No sé qué leiste, querido Javier. Mi reseña seguro que no.
con un libro leído de Tabarovski para mi basta.
como bien decís “en principio todos los libros de Tabarovsky son similares”, esa es la peor critica que puede recibir un escritor creo no?
Bueno, no Clara. Porque puse el reparo de “en principio”. Me parece que la poética de Tabarovsky propone esa aparente similaridad o repetición. Pero estaba hablando de un gesto superficial, me pareció que había quedado claro. Evidentemente no.
Mati, yo sé que vos no te querés malquistar con Dami, pero chequeá estas líneas de tu autoría: “No sé por qué leo libros de Tabarovsky. Mucha gente piensa que son aburridos o monótonos. Quizás no se equivoquen.” Salvo que todo dependa del “quizás”, lo que estás diciendo es que los libros de Tabarovski son aburridos y monótonos. Tenés razón. Si no querés sostenerte en la verdad, entonces cambiá el principio y poné algo que invite al lector a entenderte como querés.
Es una invitación a leer, Javier. Lo que Tabarovsky propone es la monotonía y la repetición, como trato de explicar más abajo. Es un gesto irónico, tanto como el “quizás”.
No entiendo, ¿vos defendés a un escritor que se propone ser monótono y lo logra? Me resulta demasiado intrincado. Ahora decís que la introducción sólo era un cazabobos que no representa tu verdadero punto de vista. Te creo, pero dejame opinar que sigue siendo lo mejor de tu reseña.
yo lo entendi Matias, pero aun asi, creo que con el ‘en principio’ tambien estas tomando una postura, ironica, intermedia.
a diferecia de javier, no creo que estes o no defendiendo al autor, simplemente hiciste un comentario, yo no lo entiendo como defensa, pero si me pareció que te quedaste a medio camino ja!
yo lei solamente Kafka de vacaciones y cuando quise empezar con (creo que era) Coney Island me re dormi.
saludos.