Historietas en la Feria: un ejercicio de adivinación
Hace varios años ya que no recorro la Feria del Libro. A la desazón que producen tantos libros juntos (en sus dos versiones: “tanto que no leí” y “¿para qué escribir?”) se suma la comprobación de que los libros expuestos entran siempre en alguna de las categorías siguientes:
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Libros interesantes que ya tengo en mi casa.
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Libros interesantes que no puedo pagar.
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Libros interesantes que puedo pagar pero que consigo en cualquier librería. (Incluye ofertas que se consiguen en un paseo por calle Corrientes)
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Libros que no me interesan.
Cada año me resulta más difícil justificar los 50 kilómetros que me separan del templo a la burguesía agraria en que se realiza el acontecimiento. Sin embargo, la Feria ofrece una cualidad que por una vez puedo celebrar y es su tendencia a la repetición. Año tras año suelen aparecen los mismos stands con los mismos libros reposando en las mismas mesas. Así que en un gesto de irresponsabilidad, voy a recomendar posibles adquisiciones o recorridos historietísticos a realizar en una Feria a la que no concurrí y a la que quizás no concurra. Una reseña más responsable que la mía y una completa lista de actividades relacionadas con la historieta, puede consultarse por acá, en el blog de Andrés Valenzuela, así que puedo dedicarme a comentar lo que me gusta.
Empecemos por lo principal: el consumo. La materia de la que estamos hechos. ¿Qué historietas comprar? Mato un cuervo, miro las vísceras, y digo:
Editorial Colihue (Pabellón Amarillo, Calle: 10, Stand: 2010) ha editado, con mucho ímpetu al principio y con irregularidad luego, la colección de masottiano título Narrativa dibujada. Unos libros grandotes y amarillos, que cuestan entre $50 y $70, según el título. Todos los títulos son de interesantes para arriba. Hay clásicos época-de-oro de Héctor Germán Oesterheld y Alberto Breccia, como El Eternauta, Sherlock Time o Mort Cinder o dos libros maravillosos del maravilloso Oski. También clásicos modernos como Keko el mago de Carlos Nine (para mi gusto, mucho más desaforado y divertido que el Fantagás que publicó Fierro recientemente) o la fundamental Cosecha Verde de Trillo y Mandrafina.
Pero puesto a recomendar un solo libro, creo que no pueden dejar pasar Evaristo, de Carlos Sampayo y Francisco Solano López. Sampayo es el guionista de algunas de las obras más bellas que haya dado este lenguaje (sus colaboraciones con José Muñoz: Alack Sinner, Sudor Sudaca, El Bar de Joe, Billie Holliday). Y Solano López es un prócer, el dibujante de El Eternauta original, pero además es un dibujante exquisito. Juntos, construyeron estas historias de un policía duro-pero-honesto en los años ’60 que es, además de una demostración de amor a un pasado hecho de peinados, gestos, marcas comerciales y costumbres mínimas, una prodigiosa clase sobre cómo deshacer los modos clásicos de narración sin petardismos a la Tarantino. Si sólo lleva $63 a la Feria, creo que este es su libro.
Una editorial de nombre múltiple (a veces Ancares, a veces Doedytores, a veces historietasargentinas.com: Pabellón: Azul, Calle: 1, Stand: 119) ofrece muy buenas reediciones de clásicos (desde el Ernie Pyke de Oesterheld hasta El Loco Chavez de Carlos Trillo y Horacio Altuna o Un tal Daneri de Trillo y Alberto Breccia), libros de bocetos, diversas continuaciones fallidas de El Eternauta, algunos libros eróticos. (Y en el stand es habitual que ofrezcan mucha historieta de otras editoriales, así que ahí se puede revisar).
Sigo con mi arbitraria regla de recomendar sólo un libro: El Matadero y otras historias breves, 80 páginas de un Enrique Breccia en estado de gracia.
En el mismo stand, es posible que aparezcan libros de editoriales argentinas como Deux o Domus, que han publicado buena parte de la historieta argentina contemporánea. Acá voy a pecar de amiguismo, pero no tengo la culpa de ser amigo de algunos historietistas buenísimos. Llevarse varios de los libros que editó Domus con recopilaciones de Historietas Reales es realmente un buen negocio.
Si el lector es un magnate que no decidió aún jugar a ser político y pagarse la propia campaña en la Provincia de Buenos Aires, puede pasar por La Revistería (Pabellón: Azul, Calle: 1, Stand: 133) y admirar ediciones españolas de bellísimas historietas de todo el mundo a espeluznantes precios europeos (un año, ni se molestaron en ponerlos en pesos). Recuerdo que mi amigo Fran López dijo en ese stand que, en relación con las posibilidades de acceso a la historieta mundial, Argentina era como Cuba pero sin planes de salud pública.
Ivrea (Pabellón: Azul, Calle: 8, Stand: 601) es una editorial especializada en manga: historieta japonesa. Estoy tentado de decir “especializada en manga feo”, pero ni es del todo justo ni tiene porqué importarles mi opinión. (Si nunca leyeron un manga, pueden empezar en Ivrea por Crónicas del Viento, un manga histórico de Jiro Taniguchi y Kan Furuyama que además de ser muy bello es un solo tomo y no 45: es que todavía no me animo a recomendarles esa maravilla que se llama Dragon Ball sin minar mi credibilidad).
Pero como además de manga han editado algo de historieta argentina, creo que no tendrían que abandonar ese stand sin revisar 4 segundos, la divertidísima comedia de Alejo García Valdearena y Feliciano García Zecchin.
Hay también manga en el stand de una nueva editorial, Larp (Pabellón: Amarillo, Calle: 16, Stand: 1819). Gente mejor informada que yo dice que los tres tomos de Cuentos de Sirenas de Rumiko Takahashi son muy lindos, y que One Piece es una maravilla, pero esto último me lo dijo el mismo que me contagió Dragon Ball, así que no sé sí podemos hacerle caso.
Un clásico de la feria es el stand de Ediciones de La Flor (Pabellón: Amarillo, Calle: 12, Stand: 1921). El Macanudo Universal de Liniers es probablemente la novedad más sonada, pero siempre es recomendable revolver el sector de ofertas. Por casi nada he comprado maravillas como Santo Varón, de Lizan y Mario Levrero (escondido en el pseudónimo de Jorge Varlotta). O el libro de Kalondi (mi biblioteca está a tres metros de mi silla y no me acuerdo el título). O El Mago, de Daniel Samoilovich, que no será una historieta pero tiene ilustraciones de Kuitka.
Sudamericana (Pabellón: Verde, Calle: 14, Stand: 1017) ha revitalizado su línea de humor gráfico e historieta. De entre las novedades: otra vez el Jim, Jam y el Otro de Max Aguirre (va a parecer que soy amigo de Max) y el Batu de Tute.
Cierro con una novedad (y una sorpresa): la embajada de Israel (Pabellón: Amarillo, Calle: 35, Stand: 2220, cerca del stand de Bajo la Luna) armó un generoso espacio para “Israel comics”. Y parece que hay en la feria algunas ediciones españolas a precios no del todo ofensivos de Rutu Modan, una historietista que tengo que leer con urgencia. Rutu Modan va a estar en la feria el Domingo 10 de mayo a las 18:30 en una mesa redonda. Y el jueves 7 de mayo se presenta el libro Tesorito (Ediciones de la Flor) de Daniella London Dekel.
Y ya que estamos con charlas, el Sábado 2 de mayo (o sea, mañana), a las 21:00 hs., en la Sala Juana Manuela Gorriti, Max Aguirre, Fernando Calvi, Diego Parés y Lucas Nine hablan sobre “La Nueva Historieta Argentina”, coordinados por uno de los grandes ejemplares de la historieta argentina a secas, Horacio Altuna.
Qué largo se me hizo. Casi me dieron ganas de ir, espero que se me pasen.
Si se me ocurre algo más, lo agrego en los comentarios. Y si alguno sigue una de mis recomendaciones, cuente qué le pareció así me siento orgulloso.




Y para los cómics a horribles precios europeos siempre quedan los miles de portales para bajarlos y leerlos con el CDisplay que si somos Cuba al menos tenemos herramientas de sociabilización de la información.
Es muy cierto, Don Rufián. Uno puede leer todo. Pero hay algo del orden de la circulación que hace que no sea lo mismo. No hablo del fetichismo del papel o la comodidad del soporte, pero sí de las posibilidades de debate y lecturas comunes.
Bajarse una historieta y leerla es un acto mucho más individual, menos compartido, que leer un libro o una revista que al mismo tiempo hay cientos o miles de personas leyendo en la misma región cultural.
No sé si me explico bien. ¡Ya tengo tema para una próxima columna!
Dragon Ball es una maravilla. Más adelante se pone un poco pesado y aburrido, pero justo cuando uno está a punto de perder la fe, retoma con toda la fuerza. Pero lo que van publicando por ahora (Ivrea por el tomo 6), es la posta, la posta.
De cuentos de Sirena publicaron dos tomos, el tercero sale en dos meses. Es una historieta rara, muy fina y muy brutal al mismo tiempo.
One Piece es muy la posta, también.
Manga manga manga manga.
Jajajajaja! Todavía me estoy riendo de lo de nuestro paralelo con Cuba!
Oiga, Fede, ya que estamos de adivinaciones: hoy salí de casa y ví una corneja por la derecha y después otra por la izquierda. ¿Tengo que menear la testa e irme a la Feria a hacer mi suerte?
Comparto absolutamente. A los 4 motivos enumerados agrego otros, de viejo choto: me mareo, me duelen los pieses, me dan ganas de estar tirado en las islas Caimán.
¡Cornejas a babor y estribor! Quédese en casa leyendo a Flaubert, Don Bru.
Es cierto, el papel permite un acto cultural compartido. Aunque también propaga la gripe porcina
Saludos.
Off Topic pero relacionado, vieron que terra edito una historieta digital? No esta nada mal, se llama odio y rencor. Habra que ver como siguen, aca posteo el link
http://www.terra.com.ar/canales/entretenimiento/195/195057.html