Flores por Parisi
Alejandro Parisi escribe el hermoso cuento Besos por Flores.
¿Cómo aparece el barrio en tu relato? ¿Es el escenario, un personaje más, apenas un ambiente que sirve de disparador?
En Besos por Flores el barrio aparece como un espejismo. Un espejismo que se divisa cuando el bondi 36 rodea el “Olimpo” para tomar Rivadavia. Y es un espejismo porque, cuando tenía la edad del narrador del cuento (14 años) a Flores se iba muy de vez en cuando. Las minitas tan bien vestidas eran como odaliscas, bailaban en los boliches que no había en Lugano (mi barrio), las tiendas, los cines, las salas de video-juegos eran algo que se tocaba y se disfrutaba sólo en ese momento: estando en Flores. Después, cuando uno volvía al barrio, las luces de la ciudad se apagaban de a poco, a medida que el 36 se alejaba de Rivadavia.
Por eso, más allá de los personajes que aparecen en Besos por Flores, creo que el mismo barrio donde transcurre la historia es un personaje: quizá el mejor, el que tiene más matices, porque en Flores hay de todo, desde heladerías hasta cementerios… recuerdo muchos velorios de mi época de estudiante: maestras atropelladas por el tren de Lugano, amigos que fallecieron repentinamente jugando al fútbol, mi abuelo… y a todos los velábamos en Lugano, para después llevarlos en cortejo fúnebre hasta el cementerio de Flores. Definitivamente, como se dice en el cuento, en aquella época en que no conocía Palermo, Barrio Norte, Belgrano, Flores era el más allá, la gloria.
Además, Flores no sólo era un barrio: era un pack que contenía las minitas, las heladerías, los tarjeteros, los negocios, las disquerías (una particular, cuyo nombre que me hacía mucha gracia: Cesar Po). Definitivamente, no era sólo un decorado.
Y una de las cosas que más me deprimió en 2001, más allá de que por entonces vivía en Palermo, era ver la avenida Rivadavia vacía, los negocios cerrados, miedo en las calles donde había trasnochado por primera vez.

Muchos han hablado de Buenos Aires. Borges, Cortázar, Marechal, Castillo, cuántos otros. ¿En cuál de todas esas Buenos Aires te reconocés?
No sé si me reconozco en alguno de ellos. A mí me tocó vivir otra época. Quizá Lugano tenga ese alma de malevos que seducía al Borges de Barrio Norte. O esas señoras costumbristas de Cortázar… pero para mí Buenos Aires, “mi” Buenos Aires (querido) es el del nuevo cine argentino: el Once de El abrazo partido; la Pizza, la Birra, y el Faso mirando el Obelisco; la debacle de los negocios familiares de la cursi y efectivista “El hijo de la novia”, el frenesí del “Bonaerense” (que si bien transcurre en provincia, tranquilamente podría haber sido filmada en Lugano)…


parisi:
muy grosa esa observación que hacés de la vuelta del colectivo al llegar al olimpo. todavía, me parece, ese punto de la ciudad sigue condensando elementos, no sólo en lo relativo a la dictadura desde ya, sino como bien apuntás vos a cuestiones de paisaje social presente.
te cuento de paso que leí hace bastante tiempo tu novela delivery y me gustó mucho y, sin ánimo de joderte, te cuento que un poco me apenó verte formando parte de esa nueva antología de los barrios, eso sí, por razones que no tienen que ver con la editorial en cuestión ni en principio con el antologador, sino con el resultado mismo del trabajo, hablando muy en general.
Cristian de Flores:
No te gustó la antología. Y quizá tampoco te gustó mi cuento. Sin embargo yo reconocí muchas cosas en los demás textos, detalles bien porteños. Lamento que no te haya gustado el libro.
Me acuerdo que que cuando era pendejo y pasaba frente a las ventanas tapiadas del Olimpo con el 36, estaba tan exitado que ni siquiera pensaba lo que había pasado ahi dentro. Después, con los años, abrieron las ventanas y lo empecé a ver de otra forma y, Flores, lo que había en medio de mi casa de Palermo y la de mis viejos en Lugano.
Y Cesar` Po, donde te grababan cassettes con grandes éxitos.
flores fue también el lugar de las salas de ensayo en los primeros 80. spinetta era uno de los tantos que iban a ensayar ahí, cerca de la plaza. yo me acuerdo de césar pó de chiquito, y sabés que una vez vi en bolivia, pero no me puedo acordar en qué ciudad, una disquería del mismo nombre y loguito? yo en realidad soy de villa real, siempre miré y recorrí liniers, pero a flores me escapaba de muy pendejo, en el tren, a comprar revistas novaro en un canje de la calle caracas, en una de las galerías.
en cuanto al libro, me lo mandó mi hermana por correo hace una semana, se lo había encargado yo, claro, y lo que más rescato de él es la parquedad del organizador, terranova, un tipo que justamente no se caracteriza por ser medido, más bien lo contrario, pero que acá supo apartarse del tono asqueroso de sus ex colegas de perfil, todo esa sanata de la generación y los mejores, el bolazo ese de la “joven guarida” (así me gusta bautizarlo) que, si algo bueno produjo, fue el texto de esteban smichdt. esta vez, en cambio, la propuesta gana en tanto zafa de lo rimbombante: tales escritores hablando de tales barrios, punto.
por otro lado. “delivery” lo leí en marzo de este anio, le había psado un material a una mina que me dijo tenés que leer delivery, te va a gustar. y sí. y ya se lo hice comprar a tres amigos, reventamos el stock del coto de alberdi y carabobo (es gracioso, y sé cuánto de jodido hay en la política de los saldos de libros, pero, to be perfectly honest como diría un poeta, verlo a seis pesos fue lo que no me hizo vacilar en comprarlo). y muy bueno, parisi.
soifer lo recomendaba a $4 en corrientes y callao… no es para avivar giles… sino para que se lea delivery, no?
todavía quedan algunos dando vueltas.
abrazos
Parisi…
me prestas tu lupa para encontra el frenesí de “El Bonaerense” ?
Creo que tiene un cómodo lugar ganado entre las top ten del embole filmico nacional…pisandole los talones a “La Mecha”
Salute
GFG
Queria comentar que acabo de leer Delivery, lo descubri en unos estantes de libros que hay el un hipermercado acá -en Misiones- a 6,50$. Realmente me atrajo mucho, hace rato que la lectura de una novela no me producía esa especie de obsesión. Recomendadísima, saludos