Entrevista a Jorge Carrion {3
*Fotos de Míkel Aboitiz
Fabrizio: En España, este último año distintas novelas de escritores argentinos residentes en la Península fueron premiadas: El comienzo de la Primavera (Premio Jaén de Novela XIV), de Patricio Pron, El Heredero (Bruguera) de Mario Catelli y el caso más emblemático quizás sea El viajero del siglo (Alfaguara) de Andrés Neuman. Imagino que seguís la trayectoria de estos escritores.
Jorge: Yo hago crítica de literatura hispanoamericana en el suplemento literario del diario ABC. Eso me lleva a leer mucha novela latinoamericana. De estas tres, concretamente sólo he leído la de Patricio Pron. Me pareció muy interesante pero no la acabé de entender en el contexto de una trayectoria mucho más experimental. El comienzo de la primera es su novela más realista. Estoy a la espera de su próxima novela para ver dónde ubica esta pieza en su trayectoria. Más tarde, después de leerla y reseñarla, entendí que había una voluntad de empezar a hablar de la historia contemporánea, que posiblemente le lleve a hablar más de Argentina.
Creo que durante los últimos años hemos pecado en España de sólo adorar la literatura hispanoamericana respecto a la literatura española y creo que la literatura española se ha vuelto igual de interesante que la argentina en los últimos 3, 4 años, al menos.
F: Creo que él mismo, en una entrevista que le hicieron para HdA, asume que intenta hacer eso: quiere hablar de Argentina escribiendo sobre Alemania.
J: Creo que fui el primer crítico que habló de Patricio Pron en España, porque reseñé Una puta mierda en ABCD. Me parece un libro muy atrevido, muy interesante, por llevar la poética de Copi y del absurdo a un ámbito como el de Malvinas que está muy connotado por Fogwill. Por cierto, te has olvidado de Martín Kohan y de Alan Pauls, que ganaron el Herralde hace unos de años. En España, hay una presencia fuerte de la literatura argentina sólo comparable con la presencia que tiene la literatura mexicana. Creo que hasta hace muy poco la literatura argentina joven, hablamos de autores menores de 45 años, era más vigorosa que la española y creo que ahora se están poniendo a la par. Me interesa mucho, en mi caso particular, aprender de la literatura argentina; como sabes, he editado El lugar de Piglia: Crítica sin ficción (Candaya), donde se analiza la recepción pigliana en los dos países. No obstante, creo que durante los últimos años hemos pecado en España de sólo potenciar la literatura hispanoamericana en detrimento de la literatura española y creo que la literatura española se ha vuelto igual de interesante que la argentina en los últimos 3, 4 años, al menos.
F: Tengo muchos profesores de literatura hispanoamericana en la universidad que muestran estos tics. Enseñan literatura hispanoamericana como un rechazo a la literatura española del Siglo XX. Es muy notorio.
J: Es un error primero porque hay autores en la literatura española, como Juan Benet, fundamentales. Me alegró saber que Nora Catelli, como crítica argentina residente en España, ha escrito un libro sobre él, porque justamente es lo contrario de la mediocridad que comentamos. O una excepción a esa tendencia. Pero a lo que me refiero es que si bien es cierto que Ricardo Piglia, César Aira, Marcelo Kohan, Alan Pauls o Sergio Chejfec han marcado una tendencia con una literatura de alta calidad muy inconformista, también es cierto que esto fue refrendado canónicamente por Anagrama y por la academia y la crítica españolas, pero eso no significa que no haya en España autores con novelas merecedoras del premio Herralde de novela. No han tenido el apoyo de Anagrama, pero existen. Creo que por un lado hay que rescatar a algunos autores, pero que sobre todo hay que estar atento a lo que está saliendo ahora, o a partir de ahora. Con Manuel Vilas, quizás un autor más radical que los argentinos que he citado, fuimos a la Bienal de Literatura de Mérida en Venezuela. En la mesa de libros de autores españoles, había un poemario y una novela de Manuel Vilas. El poemario, Calor, se vendió enseguida; la novela no se vendió. La novela se llama España. Se confunde algo que es cierto, que en la época del Boom era mucho más interesante la literatura de América Latina que la de España…
F: Eso fue en un período muy corto, ¿no? Ya pasó.
J: Sí, pero quedó… quizás también en los ochentas y noventas cuando empiezan a publicar Aira, Piglia, Bolaño, Fernando Vallejo, también es más interesante lo que se hace allí que aquí. Pero bueno, se mezcla esa idea con otra, muy vigente todavía en América Latina, sobre todo con la ola de izquierda que ha habido y todavía persiste, de rechazo hacia el imperialismo español. Entonces una novela tan radical como es España, de Manuel Vilas, una novela que utiliza un lenguaje poético brutal, por su título no puede entrar en las redes de discusión donde entra automáticamente la última novela de Alan Pauls o de Mario Bellatin, cuando para mí España es más radical.
F: Además es una idea bastante primaria: analizar una literatura nacional como anulación de la otra, de forma maniquea.
J: Hay dos errores de sistema. Tú buscas la palabra “Latinoamericano” en la R.A.E. y es Latino y Americano. No sólo de América Latina, sino español y americano. De modo que para mí estamos en la misma liga. Sin embargo, las cátedras, las revistas, las colecciones se empecinan en separar… Es una relación asimétrica muy fuerte, en el sentido que los escritores más interesantes de España ahora no publican en Argentina. En cambio, los escritores más interesantes de América Latina actuales sí publican en España.
F: De hecho, publicar en España significa para muchos consagrarse en América Latina.
J: Sí, el tratar la literatura en términos de un gran bloque en América Latina y una especie como de cápsula extraña entre Europa y América Latina con la que compartes el idioma que es España. Y al revés, la idea de que el deber moral de España es dar dinero: es decir, somos despreciados pero damos premios literarios y becas MAE (para estudiantes latinoamericanos que quieran especializarse en España), con impuestos que pagamos los de aquí. El Centro de Cultura de España en Buenos Aires, en Rosario, en Córdoba, creo también que en Mendoza, con un gran programa del cual se benefician muchos creadores argentinos, muchos profesores argentinos, se ve com una obligación moral de España, pero no sé si conduce a un mejor conocimiento de la cultura española actual. Se pide pero no se da.
F: Una pregunta que no tiene absolutamente nada que ver ni con La Boca, ni con la literatura española, ni con nada de lo que estamos hablando: entre tanto libro de viajes, ¿qué hacemos con Shakespeare, que nunca salió de su isla?
J: Creo que los grandes autores de la historia han sido inquietos tanto literaria como espiritualmente. Rimbaud, si no se hubiera ido a África casi no hubiera salido de París, pero tuvo no sé si 15, 20 ó 25 domicilios en París. De Shakespeare sabemos muy poco, pero según parece también fue una persona muy nómada, muy móvil. Dante, que yo sepa, no salió nunca de Italia pero estuvo exiliado fuera de Florencia, etc. Evidentemente nuestra visión del mundo hace que lo veamos como una especie de esfera global, donde si no has ido a la ciudad de Nueva York o a China, no has viajado. En aquella época los límites del viaje eran otros y básicamente lo que me interesa a mí es la inquietud como condición espiritual. No obstante, el más importante autor de la historia de la literatura es Cervantes, que fue un gran viajero. Pero Cervantes es español. Si un autor en español hiciera un libro que se llamara Cervantes, la invención de lo humano, ese libro no tendría ningún impacto global. De modo que Shakespeare es un grandísimo autor, pero no deja de ser un autor en la lengua con más proyección internacional de los últimos cuatro siglos.
F: ¿Qué te trajiste de La Boca?
J: Una boina que me regaló Martín para un cumpleaños, una boina vieja, de su baúl de disfraces. Tengo el cuadro que es la portada del libro, un cuadro de Daniel Aguirre, que me regaló cuando me vine. Me traje la única vez que he tenido una familia que no era la mía. De hecho me quedé en La Boca también por eso. Porque después de 4 ó 5 meses viajando me sentía como acogido en la familia. Cuando uno viaja todo el tiempo finalmente quiere eso, el afecto. Me traje un libro que iba a ser un documental. Y quizás me traje una despedida. Porque La Piel de La Boca es el último libro de viajes que he escrito y quizás que escribiré. Sin proponérmelo he empezado a pensar en términos de ficción. Estuve viajando por Jordania hace dos años y se me ocurrió una novela, que ya he escrito, que voy a publicar. Ahora tengo otra novela en marcha. Estoy ahora más en el ensayo y en la novela que en la literatura de viaje, también porque estoy en una etapa más quieta. Estoy viviendo en Mataró de forma estable, aunque lo cierto es que recientemente he hecho un viaje largo por Venezuela, otro viaje largo por Oriente Medio, pero antes era enfermizo, no tenía medida: viajaba en Navidad, Semana Santa, todo el verano, pedía un año sabático sin sueldo para viajar. Una vez lo dejé todo y me fui dos años por todo el mundo. Ahora me he calmado. Quizás he madurado. De hecho me dicen que mis libros de viajes son como novelas de formación y es interesante porque no es querido, surge así. Pero si es así quizás ya acabó esa formación. Hice un doctorado formal, pero el auténtico doctorado fue el real. Ahora me toca serenarme.


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Necesito hacerle llegar una gacetilla y un libro a Jorge Carrión. Podrán pasarme algún dato o a él mi mail
caroalfonso@gmail.com
Gracias.
CArolina
Carolina, podés dejarle un mensaje en su propio blog
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