Mujer sin hombre

Entrevista a Shahrnush Parsipur.

Por Catalina Rossini.

Shahrnush ParsipurFoto de Barbara Adams

En abril de este año, Capital Intelectual editó la novela Mujeres sin hombres. Además de ser traducida a varios idiomas, la película basada en el libro, Women Without Men, dirigida por Shirin Neshat será presentada en el Festival de Venecia y en el Festival de Toronto en septiembre.

El libro reúne las historias de Madojt, Faezé, Munés, Zarrin Colá y Farrojlagha. Estas cinco mujeres iraníes viven su sexualidad de manera diferente, en la época del Sha: una elige echar raíces ante la sola idea de perder su virginidad, otra es asesinada por su propio hermano para salvar el honor de la familia y vuelve a la vida con capacidades extraordinarias, otra es una prostituta redimida por el autocastigo, otra se libera del miedo solo segundos antes de enviudar y reúne a las demás, sin buscarlo, en una casa con un parque y un río.

Shahrnush Parsipur la autora, nació en Teherán en 1946, publicó su primera obra a los 16 años y fue encarcelada 4 veces, durante el régimen del Sha y luego por la República Islámica. Actualmente vive en Californa, desde donde contestó a nuestras preguntas.

Mujeres sin hombres es un libro que reúne historias breves de diferentes mujeres que se relacionan al final. ¿Cómo fue el proceso de escritura?

Escribí estas historias en forma separada y mientras escribía la historia de Faezé descubrí que Munés era su amiga, entonces traté emparentarlas. Luego decidí relacionar a todas estas mujeres. Mi idea original era escribir sobre 12 mujeres, pero era el comienzo de la Revolución Islámica y la literatura no tenía ningún sentido. Entonces, decidí limitarme a 5 mujeres con la intención de publicar tan pronto como fuera posible.

¿Qué influencia tuvo la Revolución Islámica en tu literatura?

Esta Revolución fue contra las mujeres y su poder. Por ejemplo, ejecutaron a muchas prostitutas. Yo quería expresarme contra eso, pero antes de publicar, me encarcelaron. Cuando me liberaron quería publicar más firmemente que antes.

¿Por qué te encarcelaron?

Porque la esposa de mi hermano tenía algunas publicaciones políticas. La Passdaran (el ejército de la República Islámica) las encontró en el auto de mi madre, entonces la arrestaron junto con 2 hermanos y conmigo. Cuento esto en detalle en mi libro Prison Memoire (prohibido en Irán). Yo no era activista política pero pasé 4 años y 7 meses en prisión, sin ninguna acusación, y creo que en parte se debió a que yo no rezaba. No lo hacía por respeto a la religión, no quería rezar a Dios y que los guardianes formaran parte. Cuando me preguntaban por qué no rezaba les contestaba que había leído todos sus libros y que no creía que Dios fuese hombre y por eso no entendía por qué debía usar un velo para rezar. Dios no tiene género, pero si lo tuviese, sería una mujer.

Uno de los temas principales de tus historias es la virginidad y sus mitos, hablás de muchos factores que afectan la sexualidad: la moral, la familia, el status, la educación, el honor, el conocimiento del propio cuerpo, pero el placer no aparece. ¿Por qué?

Las personas más tradicionalistas en Irán piensan que las mujeres no tienen deseo sexual. Para ellos, las mujeres son el objeto necesario para el embarazo, ni siquiera tienen un rol en la creación de los hijos, son solamente el lugar para el feto. Si una mujer muestra su deseo es una prostituta, entonces, en Irán las chicas esconden su atracción por los hombres, pero a la vez, tratan de casarse lo más rápido posible, porque tienen miedo del pecado. Ellas saben que Eva fue una verdadera pecadora y Dios nunca la perdonó.

Por supuesto, hoy los Iraníes son muy diferentes, pero cuando estas historias suceden (1953) las mujeres eras muy tradicionalistas.

Tuviste la oportunidad de estudiar, en Irán y en el extranjero, y fuiste encarcelada 4 veces. ¿Cómo te influenciaron estas experiencias a la hora de escribir?

Desde pequeña leí mucho. Leí a Dostoievsky por primera vez cuando tenía 12 años. Hay una galaxia de escritores, libros y películas que son mi principal fuente de inspiración, junto con los prisioneros. Tenemos un escritor en Irán, Sadeq Hedayat, que tiene una obra fantástica que se llama Blind Owl. Adoro ese libro. Allí podrás encontrar una fuente del realismo mágico. Me gusta mucho Gabriel García Marquez pero cuando escribí estas historias no lo conocía. Creo que no hay que olvidar, además, que García Marquez es un amante de Las Mil y Una Noches.

Estuve y estoy siempre bajo la influencia de Las Mil y Una Noches. Sus personajes tienen nombres iraníes, y en  Irán hay muchas mujeres llamadas Shahrzad, y hay tantos otros nombres de mujer, como el mío, que se le parecen. Estoy segura que el autor fue iraní… y mujer. Creo que los cuentos iraníes se parecen a Las Mil y una Noches, en el sentido que son historias dentro de historias dentro de otras, un laberinto de historias dentro de una sola. Pero también hay otras influencias en mi libro: todos los autores que son satiristas, especialmente Chejov y Shchedrin.

Durante la República Islámica fuiste prohibida en Irán. Viajaste a Estados Unidos, pero seguiste escribiendo sobre Irán y sus mujeres. ¿Quiénes son tus lectores hoy?

Luego de cuatro años y medios en prisión, sin ninguna acusación, publiqué un libro titulado Touba and the Meaning of Night. Primero lo escribí mientras estaba presa, pero lo destruí y lo reescribí luego, cuando fui liberada. Tuvo una gran repercusión. Luego escribí Mujeres sin Hombres. El gobierno me atacó violentamente en sus periódicos durante un año y me encarcelaron otras dos veces.  Todos mis libros fueron prohibidos y no tenía medios para sobrevivir. Me fui del país para conseguir un trabajo que me permitiera mantenerme, así llegué  a Estados Unidos, casi por accidente, y me quedé. Quizás lo elegí porque es el lugar más alejado de Irán aunque, por otro lado, me gusta este país porque hay muchos iraníes viviendo aquí.

No escribo sólo para las mujeres, sino también para los hombres. En Irán, mis libros se consiguen en los mercados negros. Sé que mi libro Prison Memoire vendió más de un millón de copias, pero todo en el mercado negro. Nunca recibí dinero por eso.

¿Es verdad que sos la segunda persona en Irán en escribir una novela? ¿Qué papel creés que tenés en la literatura iraní?

No, en realidad soy la segunda mujer iraní que escribió una novela, Ahora, si buscas, hay casi 200 escritoras. Hoy en día las mujeres Iraníes tienen un gran deseo de trabajar en la literatura y son prolíficas en este campo. El 62 % de los estudiantes en universidades son mujeres. Hay muchas científicas serias también.

Mi rol es la literatura iraní es muy claro: vivo fuera de Irán pero escribo para ellos. En Estados Unidos escribí muchos libros en persa y luego los publiqué en Suecia, y los iraníes lo consiguen en los mercados negros.  No sé como afectó mi trabajo a las mujeres iraníes, pero me escriben y lo hacen con un profundo respeto. Creo que les gustan mis libros.

¿Cuáles son tus temas preferidos en la literatura?

Me interesa mucho la historia. La historia de Irán fue escrita muy mal, es solamente la historia de los reyes, los poderosos, pero nunca encontrás otra gente. A mí me gusta escribir novelas históricas en las que los héroes son personas comunes.

¿Creés que la imagen que tenemos en Occidente de Irán, o mejor, de las mujeres iraníes es acertada?

Ahora los norteamericanos están un poco más familiarizados con los iraníes, porque muchos viven aquí  y, de alguna forma, representan nuestra cultura. Por culpa del gobierno iraní, muchas veces se juzga mal a los iraníes.

Además, cuando se habla del Islam no hay que pensar que se trata de una sola cultura. Irán es muy diferente de Arabia Saudita, e Indonesia es muy diferente de ambos. Tenemos una gran variedad de culturas bajo el nombre de Islam. Desde el 11 de septiembre de 2001 los medios de comunicación de Occidente siempre muestran a los extremistas. Personalmente, no soy creyente, pero tiendo a defender a los musulmanes, por mi padre y mi madre. Ellos eran buenos musulmanes, rezaban, pero también bailaban y tomaban vino. Ese tipo de musulmán ha desaparecido, los medios solo quieren mostrarlos como salvajes. Pero hoy, el mundo cristiano es el que porta la bandera del salvajismo. En las dos guerras mundiales mataron 80 millones de personas, 12 millones solo en los campos alemanes y soviéticos. Sin embargo yo no juzgo a los cristianos por estos números, sé que los cristianos son buenas personas, pero sus extremistas son parecidos a los extremistas musulmanes.

¿Cómo te afectó la reelección de Mahmoud Ahmadinejad?

Cuando los medios le preguntaron al presidente Obama  sobre Mahmoud Ahmadinejad dijo: no lo tomo en serio. Yo tampoco creo que sea una figura importante, sin embargo su postulación le costó la vida a muchas personas y otras tantas fueron encarceladas, entonces creo que está loco.

Algunos locos tuvieron sus ideas y las defendieron: Hitler, creía en una super raza alemana y mató a todos los demás. Stalin mató a todos los que se identificaban con la pequeña burguesía. Y Mahmoud Ahmadinejad mata porque quiere ser presidente. Él no puede hablar del Islam, porque mata a los mismos musulmanes. Es una situación muy extraña, la gente lo odia y él quiere gobernarlos.

Él y Khamenei, los dos están locos.

Si la situación cambiase, volvería a Irán para encontrarme con mis amigos iraníes y mi familia. Pero hace ya un buen tiempo que vivo en Estados Unidos, soy una iraní-americana y me siento parte de las dos culturas. Hasta hoy, no vi un solo policía a mi alrededor. Esa es una libertad que aprecio, jamás fui perseguida o acusada por mi hijab (velo).

De todas formas, ahora no es importante dónde estás, sino lo que haces. Yo escribo. Puedo escribir aquí, en Irán o en cualquier otra parte del mundo.

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