Kohan en el Malba /3
Desgrabación de la primera clase, parte III.
[Leer la parte II].
VIII
Para que haya aventura sexual tiene que haber aventura urbana. Para que haya iniciación sexual tiene que haber iniciación urbana. O sea, aprender a caminar solo. No aprender a orientarse para poder caminar solo, salir de la casa, salir de la madre. Los judíos lo tienen que comprender rápidamente: salirse de la madre. Y eso, Benjamin lo expresa estrictamente en el modo de andar por la ciudad. El paso ralentado. Entonces todo eso se expresa en una ciudad.
Benjamin tiene un gran proyecto sobre la ciudad de París, el Libro de los Pasajes, donde Benjamin recogió, ordenó y clasificó materiales diversos sobre la ciudad de París a mediados del siglo XIX para entender los procesos de la modernidad precisamente en París. O sea, los procesos de la ciudad, pero en París en particular.
Hay un texto que se llama “Sobre algunos textos en Baudelaire”, donde Benjamin toma un poema famoso de Baudelaire de las Flores del mal, que se llama “A una mujer que pasa”, que es precisamente un enamoramiento que hay andando por una ciudad a la vista de una mujer. Enamoramiento que, sin embargo, está destinado a frustrarse porque en la gran ciudad moderna, qué es lo que ocurre: que esa mujer pasa y se va y ya no la vamos a ver más. Benjamin genialmente dice “no es un amor a primera vista, es un amor a última vista”.
Eso introduce un aspecto muy ligado a la ciudad y a esto del azar, que es reencontrar a esa mujer, la fórmula imposible en ese poema. Esta idea de la pérdida. En la ciudad esa clase de amor va a pura pérdida. Porque es como imposible reencontrarla, volviendo a pensar en lo que es la ciudad moderna y su circulación –el mundo rural, obviamente, pone otro universo completamente distinto–. La imposibilidad del reencuentro. Sólo el azar. Es como jugar.
IX
[El anonimato] es experiencia de la ciudad moderna por excelencia. En el caso de la prostitución, el anonimato es casi un requisito, desde el punto de vista de la experiencia de iniciación.
El dinero. Dice Benjamin, “el dinero tiene un carácter dialéctico en la prostitución, en el trato con la prostituta. Al mismo tiempo compra el placer y es expresión de la culpa”. Y agrega: “hay tantas formas de pagar, como formas de amar, con timidez, con prepotencia, con retaceo”.
Benjamin habla de los umbrales. Dice que en la modernidad, hay un empobrecimiento de las experiencias de los umbrales. Cada vez menos ritos de pasaje, hablando de los ritos de iniciación, cada vez menos ritos de pasaje en la vida moderna. Cada vez menos transiciones. Y luego dice “las prostitutas aman los umbrales”. Incluso habla de los umbrales del sueño, cuando uno se va adormeciendo, y dice “las prostitutas aman los umbrales de esas puertas del sueño”.
Si a la ciudad moderna lo que la define es la exigencia de caminar en estado de alerta, la prostitución consuma ese estado de alerta, pero en un sentido muy singular. Que es al mismo tiempo económico, y yo diría político si pensamos a la policía como sistema de control de estado.
La prostituta entrena el estado de alerta en tanto que mercancía, como decíamos antes, es la vendedora y la mercancía al mismo tiempo, entonces va en estado de alerta, respecto del mercado en el que está circulando cuando circula en una ciudad. O sea, el espacio de la ciudad es para ella como el espacio del mercado. Y ella como mercancía, circula la ciudad como circula en el mercado y tiene que estar en alerta para detectar clientes por un lado, y por el otro, tiene que sustraerse del control policial.
X
[Se produce una discusión: un asistente dice que los circuitos de la prostitución callejera son eminentemente nocturnos, otra asiste interrumpe y donde vive, en Flores, se ven travestis y prostitutas ya por la tarde]
Hay algo que él dijo, que yo recupero pensando en el primero de los dos textos de Benjamin que leímos. La clave es que está atardeciendo y se está haciendo de noche. Y a medida que llega la noche, él está cada vez más en falta respecto a la llegada a la sinagoga y el rito familiar. Pero por lo tanto, cada vez más en ese momento, esa hora en que la ciudad se activa, en términos de prostitución.
¿Ven? Aquí hay un ejemplo: si uno elige por la literatura, lo que uno pasaría a decir es “en Flores, anochece ya a la tarde”, porque salen las prostitutas. No dejemos que la realidad se nos imponga. Porque la realidad, por lo que vos contás, es que salen a la tarde. Pero como nosotros preferimos ver qué pasa con la literatura y lo que la literatura le hace a la… si aceptamos la premisa de la alianza entre prostitución y nocturnidad, lo que tenemos que decir es que en Flores, anochece ya a la tarde. Porque salen las prostitutas a la calle.

[...] El lunes pasado, el escritor Mart?n Kohan dict? el curso Cuentos de ciudad, sexo y dinero en el Malba. Pero seguramente el curso no hubiera merecido este post en eBlog sino fuera porque el obsesivo de Zunini no frena ni a principios de enero y desgrab? las clases. Ac? est? la primera. [...]
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Brillante. ¿Hay más? Muchas gracias.