29/01/2008

Ciencias Morales

Por P Z

ciencias morales

I

Días atrás, en el curso que dictó en el Malba, Martín Kohan supo deslizar una de esas verdades que, tal vez por ser tan simples, uno no puede verlas hasta que otro las señala. En aquella oportunidad dijo que es un elogio más bien extraño decir de un libro que se lee rápido. La buena literatura es aquella que te hace detener, paladear cada palabra.

Mantuve presente esa reflexión mientras leía Ciencias Morales. Se nota la selección de cada término, la construcción obsesiva de cada frase.

La novela como un trabajo de orfebrería.

II

Seguimos la labor de María Teresa, preceptora del Colegio Nacional Buenos Aires, durante 1982. En la sencillez del argumento está, a la vez, la potencia y la debilidad del relato.

Potencia, porque casi no pasa nada. Percibimos la vida del colegio tamizada por la mirada de una outsider. No es una alumna, no es una docente, no es una autoridad. Parece no enterarse –o no importarle– que no pertenece a ese lugar. La clave ya aparece desde el primer párrafo, cuando ella misma reconoce que el colegio, en sus orígenes, fue pensado sólo para hombres. Todo queda a cargo del lector quien, en un ejercicio casi detectivesco, debe completar los espacios vacíos del relato. Apenas unas pistas sirven para identificar la manifestación del 30 de marzo, la participación de las autoridades en el accionar de la Triple A, las actividades de los varones en el baño. La guerra es un rumor que llega a través de las postales del hermano.

Debilidad, porque casi no pasa nada. Demasiado detenimiento en tareas tan vanas como tomar lista o formar a los alumnos en el patio. Páginas en las que la monotonía ponen a prueba la resitencia de María Teresa, y porqué no, la del lector también.

III

Hasta qué punto puede ejercerse el control. Ese parece ser el tema de la novela.

Quién lo ejerce, hacia quién, quién lo acepta dócilmente.

El colegio como una burocracia totalitaria, con frontreras concretas pero difusas. La prédica de un panoptismo que convierte a una joven (¿ingenua?) en un soldado útil, con suficiente poder tanto como para intervenir en las actividades más públicas –la mirada sobre los alumnos en las inmediaciones de la institución– como para inmiscuirse en las prácticas más privadas –la vigilancia en el baño de hombres–.


Por la novela Ciencias Morales, Martín Kohan obtuvo el Premio Herralde 2007.

4 comentarios en Ciencias Morales

  1. Hablando del asunto 2.0 » Blog Archive » El regreso dijo el

    [...] los últimos libros de Alan Pauls y de Martín Kohan. Los dos editados por Anagrama, el mismo sello que edita a Schlink. Los dos elaborados sobre la [...]

  2. Hablando del asunto 2.0 » Blog Archive » Por la captación del detalle dijo el

    [...] Gracias a Fernando llego a esta entrevista a Martín Kohan (remerita Adidas infaltable) en la que habla de Ciencias Morales: [...]

  3. Hablando del asunto 2.0 » Blog Archive » A quien corresponda dijo el

    [...] que se ocupan de los ’70, la militancia, la dictadura militar. Historia del llanto de Alan Pauls, Ciencias Morales de Martín Kohan, A quien corresponda de Martín [...]

  4. Hablando del asunto 2.0 » Blog Archive » La cadencia del asunto: tercer encuentro /5 dijo el

    [...] Terranova: Igual es el que mejor cuenta, porque ganó el premio Herralde. A él [a Oyola] le dieron el premio nosécuánto [Dashiell Hammett] y a mí no me dieron nada. Es [...]

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