18/09/2009

Matabicho, por Lucas Varela

Por Federico Reggiani

MatabichoHacer listas y señalar con el dedo es de mala educación, pero creo que cualquier lista de los mejores historietistas argentinos actuales incluiría sin discusión a Lucas Varela. Desde el fanzine ¡Kapop! hasta El Síndrome Guastavino, que publicó Fierro y editó hace pocos días Random House Mondadori, ha ido publicando historietas de una coherencia sorprendente, repletas de obsesiones carnales y residuos pop que, si se me disculpa el uso de una metáfora, detestable hábito crítico que estoy tratando de esconder con esta acotación metalingüística, parecen salidas de la mente de un cirujano de esos a los que cada tanto se le muere un paciente por razones misteriosas.

Matabicho (Moebius, 2009) es una antología de historias breves de Varela. Hace unos años se publicó otra, Estupefacto (Domus, 2007, un libro que todavía se puede conseguir, y a buen precio) que habría que leer como compañía del que hoy reseño, sobre todo porque si un defecto se le puede buscar a Matabicho es que deja con ganas de más. La estrella de ambos volúmenes es el detestable Paolo Pinoccio, un muñeco de madera que suele dar unas vueltas por el infierno, destino que por lo general se merece. El libro es además un catálogo de la increible capacidad de Lucas Varela para inventar imágenes y objetos: desde esa pasta de almas en pena que sirve como aderezo y como lubricante sexual, hasta su insoportable Can Cerbero de bigotes o el enano al que le crecen las tetas cuando se fuma un Chesterfield. Todo es verosimil en sus manos.

¿Ahora bien: qué hace Lucas Varela? Construye, dibujo tras dibujo, un mundo desolado en el que sus criaturas viven con entera naturalidad. Una épica de la indiferencia (sé que la frase la robé, pero no encuentro de dónde, sigo): en sus historietas pasan cosas horribles, y a nadie parece importarle. En ocasiones, ni a las víctimas. Es interesante comparar las historietas publicadas en Matabicho con El Síndrome Guastavino. El Síndrome… (con guión de Carlos Trillo) cuenta hechos horribles, protagonizados por un sicópata, hijo de un represor, con exhibición de torturas y miserias. Sin embargo, cierto caracter alegorizante y una evidente posición de enunciación que distribuye antipatías hace al relato un poco menos desolado que las historias de Paolo Pinoccio, porque al menos hay una verdad y existe el bien. El espacio en que se desarrollan los relatos de Paolo (tanto como el espacio límpido de las ilustraciones que se incluyen en el libro) no parece dejar lugar para esas categorías.

Esta desolación es producto de la gélida precisión con que se suceden los hechos. Nada funcionaría si no fuera por la notable claridad expositiva de Lucas Varela: es relativamente fácil para un dibujante dotado mostrar mundos fantásticos y exhibir cosas raras; pasar de la descripción a la narración (hacer que pasen cosas raras) no es nada sencillo. Los mejores historietistas construyen espacios coherentes sin necesidad de mapas o grandes panorámicas: dejan al lector la responsabilidad de armar con los fragmentos el todo. Varela demuestra que es más eficaz poner a sus personajes a recorrer el infierno —Paolo baja bastante seguido— que mostrar detallados cuadros, aunque pueda citar al Bosco aquí y allá. La fluidez narrativa de estas historias es aún más notoria en su puesta en página original en Fierro. Aunque el remontaje para el libro es cuidadoso y exacto, la disposición en páginas más abigarradas, con más viñetas, subraya el mérito mayor de Varela, la naturalidad pasmosa con que esas viñetas se engarzan entre sí.

Lo más perturbador es, probablemente, que el mundo que construye Varela es una imagen aterrradora de cualquier ciudad desarrollada: un cruce entre la avalancha de objetos de consumo, diseño y superficies pulidas con la inevitable subsistencia de lo orgánico, lo graso, lo pringoso. La línea exacta, la siempre asegurada inteligibilidad de las imágenes al servicio del vacío forman un modelo de esa visión. El mal, la indiferencia y el futuro.

15 comentarios en Matabicho, por Lucas Varela

  1. Matías F. dijo el

    Me fascinó El síndrome Guastavino y creo que me voy a comprar Matabicho si lo veo. Está buenísimo el laburo de Varela.

  2. Rodrigo Terranova dijo el

    Varela es un crack. Nunca un dibujo hecho a las apuradas, nunca algo resuelto en piloto automático. Todo tiene el mismo pasmoso nivel de detalle, la misma impecable resolución… una bestia peluda.

  3. el_bru dijo el

    Además Varela tiene don de encontrar EL nombre para el personaje (¿o será ar revés?). “Dimitri el leproso bolchevique”, “Paolo Pinoccio” y… bueno, no me acuerdo de otros, me parecen nombres que ya son geniales y hasta graciosos.
    Y despues tiene eso del detallecito (ya un pito que se escapa, ya una tanga inesperada) que siempre está por ahí pero nunca perdido y hace que cuando leés te tomes tiempo para bucear en cada cuadro y te matás de risa el doble.

    Yo no sé vos, Fede, pero yo, ahora que tengo “El Sindrome Gustavino”, estoy pensando en salir, libro en mano, a evangelizar a las masas.
    Saludos!

  4. FedericoR dijo el

    La evangelizaciòn de las masas es un riesgo.
    Y es muy cierto: El Síndrome… es un regalo de cumpleaños ideal para un no lector de historietas (aunque no es mi historieta favorita)

  5. Cass dijo el

    Hasta ahora, mi aproximación a Varela vienen siendo justamente algunas historietas breves y, más recientemente, su blog.
    El Síndrome Guastavino me pareció uno de los momentos altos del año en lo (poco) que pude leer de historieta.
    El artículo es muy lindo, Fede. Gracias. Voy por más Varela en breve.

  6. Martín dijo el

    Muy muy buena reseña Fede, comparto todo lo que decís, hasta la parte negativa que es que te deja super con las ganas. Varela es muy groso, hizo una colaboración de una viñeta en un libro de Patricio Oliver que sale a fin de mes (“Maurice in Love”) que es increible, es solo una viñeta y dice muchísimo.

  7. FedericoR dijo el

    la tensión narrativa que consigue Varela en muchas imágenes únicas es superior a la de muchas novelas gráficas…

  8. Marcelo dijo el

    Por favor, el sindrome guastavino es una historieta que cae en todos los lugares comunes que del viejo trillo. Es aburrida, densa y hasta en momentos una idiotes. Ni varela la salva, con un dibujo que esta ahogado completamente por ese guion que si hubiera sido escrito hace 15 años hubiera sido mucho mejor guion pero que hoy, lamentablemente se encuentra entre las peores cosas que se pueden llegar a leer. Una verguenza sin autocritica digna de un autor sin ideas. Definitivamente, el velorio artistico de Carlos Trillo… y lamento que las flores las haya comprado Varela.

  9. FedericoR dijo el

    Epa, Marcelo…
    Si Random House se copa, o si yo saco los 50 pesos de la billetera o las Fierro del estante, hacemos reseña de Guastavino y armamos cachinga…

  10. Marcelo dijo el

    Por favor, Federico.

  11. Novedades en el mundo de los Cómics « Frecuencia X Web dijo el

    [...] Ya pueden conseguir en cualquier librería a: “Matabicho” la última historieta cómica de Lucas Varela y “El Sindrome de Guastavino”, con todo el suspenso que solo Carlos Trillo y Lucas Varela pueden volcar en un papel. Se las recomiendo. Infografías: http://labitacorademaneco.blogspot.com/2009/08/el-sindrome-guastavino.html http://www.hablandodelasunto.com.ar/?p=3508 [...]

  12. Andrés Valenzuela dijo el

    Bueno, si Reggiani no se ofende por el chivo, y tienen ganas de discutir, aquí se está llevando esa misma discusión sobre Trillo y Guastavino: http://avcomics.wordpress.com/2009/09/29/2973/ . En los últimos mensajes decayó el nivel de crítica, así que no vendría mal alguna intervención sesuda. Están invitados.

  13. DIego Agrimbau dijo el

    Gran crítica, Fede. Y sí, la obra de Varela tiene una importancia insospechada para la historieta argentina. Es un raro, un autor sin modelo previo en nuestro ámbito. Me gusta, a veces, pensar la historieta argentina como una serie de líneas atávicas con diverso grado de desviación: Muñoz – Nine – Saenz Valiente, Alcatena – Pez – Salvador Sanz, A Breccia – Lalia – La Productora, Fontanarrosa – Rep – Mosquito, Oki – Cachimba – Liniers, etc. Es un juego boludo, pero a Varela no tengo donde ponerlo.

  14. carlos pfeiffer dijo el

    Su blog es tan informativo .

  15. Hablando del asunto 3.0 » Blog Archive » Cuatro fragmentos dijo el

    [...] origina en una página de Flickr). La apatía parece avanzar en cierta historieta actual. Pienso en Lucas Varela. Si no fuera perezoso, podría pensar un poco [...]

Dejanos tu comentario

Aprovechá este espacio para comentar, sugerir, criticar, saludar o lo que quieras.
Los insultos y cosas que consideremos inadecuadas serán borradas.
Los comentarios son de responsabilidad absoluta de sus autores y no expresan las opiniones del autor de la nota.

Switch to our mobile site