El Secreto, shh!
I
Un tiempo atrás almorcé con un escritor relativamente joven, reconocido. Fue un almuerzo grato, el tiempo fluía entre tema y tema, no faltaron platos ni copas. Pero había algo en este tipo que no permitía que me relajara: su pose. Como si fuera Hemingway a los 60. Podría hablar de cualquier nimiedad (podría criticar a Abbondanzieri como reemplazante de Córdoba en el arco de Boca), pero lo hacía con una afectación determinada. Mirada grave, profunda entonación de voz, serenidad en los movimientos.
“Así me recordará la posteridad”, parecía pensar.
II
En La inmortalidad, Kundera se refiere a la intención de una parte de la sociedad de exhumar el cadáver de una sirvienta judía para, mediante un análisis de ADN, comprobar si era o no la madre de Hitler. Agnes, la protagonista de la novela, concluye en que la única forma de preservarse tras la muerte es la cremación.
III
Carlos Castaneda conoció a un hombre que le reveló confidencialmente “Yo soy Carlos Castaneda”.
IV
El manuscrito de El último hombre que se encontró en el auto de Camus. El baúl de Pessoa. La novela de Nabokov que el hijo duda entre quemar y publicar.
¿Sería Salinger tan influyente si no se hubiera autorrecluído? –¿Y Thomas Pinchon? ¿Y el (falso) hermitaño Cormac McCarthy?–.
“Hay un enorme apetito de secretos”, dice Nathan Zuckerman (dice Philip Roth) en Sale el espectro.

Zunini, permitime que me acople.
V
Rothko dijo una vez: “El silencio es tan acertado” (“Silence is so accurate”).
VI
Pessoa escribió, en su poema titulado Navidad: “No busques ni creas más: todo es oculto”
VII
Y, cómo olvidarlo, Calderón: “[...] que todo en la vida es sueño/ y los sueños sueños son”
Ecos (hiper)textuales I…
Los primeros síntomas de tanta navegación convulsiva y abusiva por el mundillo blogeril se están anunciando.
Algo que quizás comenzó hace años, en mis primeras aproximaciones (muy tangenciales debido, posiblemente, a mi corta edad y, ergo, escas…
Me estoy cruzando con quotes del último libro de Philip Roth a cada paso que doy. Creo que eventualmente lo terminaré leyendo completo sin haberlo comprado.
Esteban,
excelente idea. Sencillamente excelente, te agradezco por haber recogido el guante. Así me gusta escribir, para que otro lo continúe.
Carolina,
pero leer de a citas no es lo mismo. Te lo recontrarrecomiendo. Pero hay que leerlo con ganas y “con paciencia”.
“¿Sería Salinger tan influyente si no se hubiera autorrecluído? –¿Y Thomas Pinchon? ”
La respuesta a ambas preguntas es “Sí”, seguida de la repregunta “¿Los leiste?”
Porque, sí, seguro que hay gente a la que les seduce la idea del autor ermitaño y sin rostro o se compraron los libros de Salinger y Pynchon porque los recomienda Rodrigo “Soy amigo de Calamaro” Fresán, pero también hay gente que admira a Cortázar porque usaba barba o leyó a Bukowski porque Fito Paez le dedicó un disco.
O sea, sí, una cosa es el gesto pa’ la gilada y otra la realidad, y tanto uno como otro son escritores buenísimos y de mucha mejor calidad que tantos que andan de moda entre la intelligentzia literaria del ADÑcooltural.
En lo personal, los libros de Salinger me volaron la cabeza mucho antes de enterarme de que el tipo estaba vivo y escondido y Pynchon se había vuelto uno de mis escritores favoritos mucho antes de enterarme que sólo se le conoce una foto de marinerito dientudo y que salió con una bolsa de papel en la cabeza en los Simpsons.
Ah, y ahora estoy leyendo “Against the day”, lo último de Pynchon, una obra maestra que seguro la traducción al español va a arruinar hasta volverla un sorete ilegible, como pasó con el resto de sus novelas (y en especial Vineland, en la que el traductor hizo todo lo posible para que no se entendiera nada de nada, usando cada vez que podía el sinónimo más abstruso que cada palabra permitía y careciendo de todo sentido del humor o conocimiento de la cultura popular y masiva – cosas imprescindibles para entender esa novela en particular y a Pynchon en general).
O sea, sí, son escritores muy influyentes, más allá de si no muestran sus casas en Caras o no bailan por un sueño.
=)
Algo parecido a la escondida autora de “To kill a mockingbird”
I
y… ese joven escritor sabía que ibas a reseñar su charla…
Funes,
fue hace mucho tiempo, antes de que arrancara con el blog. Y más que reseñar, sería referir; pero supongo que sí. El hablaba para “la posteridad”.
En la onda CCCP, tan in, es meritorio recordar que Lamborghini salió con portazo y enfurecido de la pieza de hotel. En el pasillo dos amigos que lo escuchan maldecir, dentro queda la hija del escritor. El tipo los mira extraviado:
-Mi hija coje.
Te hice caso con Exit Ghost… excelente! A veces da buenos resultados dejarse llevar por el alboroto que causan algunos libros nuevos, incluso por el hecho de que estén en la mesa de más vendidos.
Lo mismo pienso hacer con el de Paul Gadenne que aunque estuviera en el último de los estantes de saldos, hubiera llamado invariablemente mi atención.