La gran llanura de los chistes
El concepto de chiste entró en crisis. Si durante mucho tiempo se pudo hablar de “la página de los chistes” de un diario, hoy la etiqueta empieza a perder sentido. Para no hablar en el aire, si pensamos estás tiras como chistes, ¿no le estamos dando a la palabra chiste un sentido nuevo?
El problema, previo a cualquier otra consideración, sería pensar qué cosa es un chiste. Para alguien con tanta resistencia al psicoanálisis como yo, algunas puertas están cerradas. Los académicos madrileños son una fuente tan poco confiable como los antiacadémicos vieneses, pero más sencilla: el diccionario de la RAE informa que un chiste es un “dicho o historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa”. La tira de Sala “mueve a risa”, la de Liners es un juego gracioso, la de Kioskerman es ya otra cosa. Pero en todos los casos, lo que ha sido alterado de modo evidente es la necesidad de una de esas construcciones sorprendentes -y graciosas- a efectos de justificar el género “tira”. No es necesario que se construya una tensión o una ruptura del sentido común, ni se ata la tira a su eficacia.
Algunas precisiones. No todos los autores de tiras y demás formas breves de la historieta (a los que empieza a ser problemático llamar humoristas gráficos) han abandonado el chiste tradicional, ni Liniers, Sala y Kioskerman (o Max Aguirre, Tute, el duo Langer/Mira en Clarín, o Rep) dejan de lado en todos los casos ese recurso. Pero me parece indudable que el chiste dejó de ser una condición necesaria para calificar algunos géneros o formatos característicos de la historieta, como la tira diaria sin “continuará”.
Este proceso es el eje de una polémica, más o menos expresa, entre dibujantes. Partes de esa polémica, mezcladas con algunas discusiones poco interesantes sobre la definición de historieta, se dieron hace poco en uno de los muchos extraordinarios blogs del dibujante Diego Pares. Decía Parés:
¿Qué pasa con el humor gráfico? ¿Hay algún problema con el humor gráfico? ¿Con las palabras “humor” y “gráfico”? ¿No merecen ser pronunciadas? ¿Ya nadie dice orgulloso: “Yo hago humor gráfico”? ¿Es un género menor? ¿Es un oprobio? ¿Es difícil hacer reir? ¿Es fácil hacer reir? ¿Es menos importante hacer reir? ¿Es menos elevado? ¿Es grasa? ¿Es menos artístico? ¿Debería estar prohibido por los canones artísticos de la edad media moderna?
Por una parte, con la ausencia de chiste pasa como con la ausencia de ciertos modos estándard del “buen dibujo”: si falta el chiste pende sobre el autor la sospecha de chapucería. Alguien no hace chistes porque es incapaz de ser Fontanarrosa. Por la otra parte, se instala la sospecha de que “no hacer chistes” es el paso evolutivo superior que convertiría al chiste en algo grasa. Los chistes sin chiste serían poesía, literatura, iluminaciones zen, reflexiones filósoficas: arte.
El mundo se ha vuelto más complejo: no se sabe qué esperar de una tira (la contratapa de La Nación pone en escena este desarrollo en el modo, no sólo gráfico, sino sobre todo conceptual en que Tute, Max Aguirre y Liniers volvieron antiguo a Nik): a veces habrá chiste, a veces no. A veces habrá sentido, a veces no. Los recursos se vuelven diversos. Hay breves iluminaciones –si estamos leyendo el Eden de Kioskerman– o hay chistes cuyo centro está fuera de la tira, como en el caso de Sala o muchas tiras de Liniers en que el humor surge de la sorpresa de pensar “¿esto es un chiste?”. La serie “Conceptual incomprensible”, que Liniers intercala en su Macanudo es una ironía sobre este efecto.
Como toda tensión interesante, no tiene solución, ni la razón está en un bando u otro. Lo que sí hay es un fenómeno indudable al que vale la pena prestarle atención. Y está relacionado con el hecho de que los diversos modos de la narrativa gráfica –el humor, la historieta– han conquistado una autonomía, muy relativa pero evidente. Y con esa autonomía, claro, vienen las oportunidades –la libertad, la apertura de espacios nuevos– tanto como los vicios –la autocomplacencia, la tilinguería.
La desconfianza con respecto al chiste es comprensible en ese nuevo espacio, y es natural para muchos nuevos lectores y, por alguna razón a examinar, nuevas lectoras. En la medida en que la historieta y sus variantes se acercan a esa práctica socialmente reconocida como arte, adquieren algunas de sus características. Como el terror y la pornografía, el chiste es un género que apuesta a la eficacia: un chiste malo no es en principio un chiste mal construído, sino un chiste que no hace reir. Y las estéticas modernas, herederas del reloj humano de Königsberg, sospechan siempre de todo consumo cultural que no implique el desinterés. El chiste hace reir a todos, y esa respuesta física no es distinguida.
Habrá que ver qué se estabiliza de todo esto. No conozco muchos humoristas capaces de esas construcciones visuales y conceptuales que asombran en Quino o en Sempé (y que en muchas ocasiones, ya cuesta llamar “chistes”), y es probable que los epígonos de Liniers no sean Liniers. Pero también es cierto que este año ha ofrecido varios libros de ¿humor gráfico? muy bellos (los que tengo sobre la mesa: Batu, Jim Jam & el otro, Macanudo, Bajo Presupuesto, Eden) de manera que es difícil sostener sin necedad que estos son malos tiempos para las Formas-Breves-y-No-Siempre-Humorísticas en la Argentinas.




Aprovecho esta nota para decir algo que pienso hace tiempo.
Nik sos un ladrón!!!
Gracias
Es un tema interesantísimo para pensar, pero es tarde y estos días yo casi no puedo pensar en nada, así que anoto algunas cosas a lo bruto y disimulo como puedo.
Clarín, con todo lo horrible que tiene un diario como Clarín, permite dos cosas maravillosas:
- Por un lado está el milagro diario de Crist, que es un espacio que, creo, no sabemos valorar tanto como deberíamos.
Tengo acá a mano La Tinta escencia de Crist (1993) y La Pasión de Crist (2008) y el camino recorrido en el funcionamiento del chiste es interesantísimo. Me gustaría poder pensarlo, entenderlo y explicarlo mejor, pero no me sale. Creo que se vuelve interesante porque, si bien comparable al camino “general” que señalás, el camino personal de Crist es mucho más sutil. Digo, no hay “negación” del chiste, pero hay algo que va pasando un poco más por el costado.
- El otro milagro de Clarín es esa página maravillosa de Caloi, todos los domingos en Viva (otro espacio que, me parece, tampoco sabemos apreciar en toda su medida). Me parece importante pensarlo cerca de este tema porque, sin nunca abandonar la dinámica del chiste, también “serían poesía, literatura, iluminaciones zen, reflexiones filósoficas: arte”.
También sería bueno poder pensarlo frente a ese otro milagro que vienen siendo las tiras de La Nación, pero hago lo que puedo.
¿Qué pienso sobre todo esto?
La verdad que no sé muy bien qué pienso. Lo único que tengo en claro es que, en última instancia, lo que me importa es la sinceridad. Y la sinceridad no me permite defender ningún “bando”: es tan poco bueno para el mundo un tipo que hace “no chistes” porque está convencido que “es el paso evolutivo superior que convertiría al chiste en algo grasa” como el tipo que se fuerza a hacer chistes porque es “lo que debe ser”.
Si bien es claro que es más “correcto”, en los tiempos que corren, sostener la primera pose, tampoco es bueno caer en la segunda solo por ir “contra la hegemonía”. Aunque, claro, mi educación sentimental de punk bien entendido, siempre va a tener un poco más de simpatía por esto último. Pero qué sé yo, cada uno se hace cargo de sus taras.
Yo quiero chistes. Quiero reirme pero no por la gracia sino por la inteligencia de la tira. Liniers construye con sus tiras un universo que leyendo de por si una sola tira, al margen de las otras, no tiene ningun sentido. En cambio, gana cuando se las lee todas juntas.
Aguirre si busca el chiste. Tute busca el chiste o mejor dicho la situacion graciosa.
Kioskerman es un chanta.
Fede, ¿Kioskerman quiere hacer chistes? ¿Quiere hacer humor gráfico? A mi me parece que no busca eso, y creo que ahí está su clave. Hace poquito leí la recopilación de Eden y me pareció un libro bellísimo como pocos.
Entendiendo los puntos en común estilísticos y hasta temáticos que pueda tener con Liniers, con el hombre de Ed. Común no me sucede lo mismo, y en más de una ocasión hasta lo encuentro pretencioso. ¿Estoy mal si digo que Liniers no me mueve un pelo? ¿Tengo un síndrome grave?
Marcelo:
¿A qué llamás inteligencia? ¿A que te pongan tres cajitas adelante y cuando elijas la de la moneda resulta que era otra sin que des cuenta?
Tengo coartada:leyendo las tiras de Kioskerman, semanalmente, algunas me gustaban más que otras.Cuando leí Edén, algo que evidentemente vos no hiciste, descubrí un “universo”, como vos mismo lo llamás, mucho más rico, amplio, congruente y ajustado que el de Liniers, Tute, Aguirre y Sala juntos.Y ahí me di cuenta que, quizá sin quererlo (sin mezclar las cajitas a propósito, sino que las sopló el viento) consiguió que la unidad de cada tira se diluya no solo al punto de necesitar la una de la otra, sino de que no exista más “la otra”, sino un todo orgánico muy, muy, muy jodido de conseguir.Liniers lo consiguió también, sí, a lo largo de unos cuantos volúmenes, y en parte gracias a la aceptación o conexión que tuvo con el público.Quiero decir, si le hubiera ido “mal”, si su trabajo no hubiera gustado, hubiera sido muy difícil medir qué tan “universal” es su universo.Argh, qué difícil de explicar.El universo de Liniers va de dentro (del “alma”, de esa inteligencia, artilugio intelectual, de la que hablás) hacia afuera.Pero Kioskerman está sólo, tira a tira cada semana, sacándole punta al lápiz hasta que un día sale el libro y queda eso: la nada más bella que leí en mucho tiempo.Te lo recomiendo, dale una oportunidad y vas a descubrir algo muy rico, muy simple, tan simple que te va a asustar.Supongamos que para un tipo la felicidad es estar al lado de su chimenea leyendo un libro con su mujer y su perro y nada más.¿Le creerías?No te queda otra, ¿no? En ese sentido “Edén” es el comic más exigente que leí en mucho tiempo, porque no tiene los evidentes anzuelos de sus colegas (la inteligencia de Liniers, el sentido del humor de Aguirre, el virtosismo gráfico de Crist).Liniers te mete en su mundo.Kioskerman SE TE METE.
Gracias por pasar, hipócritas lectores, mis semejantes, mis hermanos…
Me parece interesantísimo que en la discusión se reproduzca esta tensión que veía, ¿no?
Entiendo en un punto que si un lector ve que Kioskerman no hace chistes, y no tiene lo que Berliac llama “anzuelos” (y son inteligencia, virtuosismo gráfico o humor) pueda pensarse, si lo que se espera es eso, que hay una carencia. Lo que vemos es la aparición de un género, me parece, que sólo en parte se cruza con el clásico género del “humor gráfico”.
Exactamente, mejor explicado imposible.Al mismo tiempo se advierte que para muchos lectores lo que no pasa en Argentina no pasa, porque la vertiente de Kioskerman no es ningún invento suyo.
Berliac: Se me hace imposible contestarle a alguien que tiene nick de counter strike, pero supongamos que seas un adulto y te llames Carlos.
Querido Carlos:
Kioskerman no solo me parece un chanta, sino uno de los autores mas inflados que hay, hubo y va a haber en la historia de la historieta argentina. Su libro Eden es la mejor forma de darnos cuenta no es mucho mas que un huevo sin yema. Quizas, estimado Carlos, no entiendas estas metaforas, pero te pido por favor, que vuelvas a tu biblioteca y releas el libro Eden. La capacidad de Kioskerman de hacer una historieta, o mejro dicho, y hablando de este caso en particular, tira, nos deja ver que es pobre en recursos que los repeti… TIRA A TIRA, mientras que la estetica va a volviendose quizas mas cerrada y ajustada, por ahi, en palabras de un adolecente jugador de counter strike, sea “a nada más bella que leí en mucho tiempo”, pero no es mas que dibujitos agradables sin mucho mas. Kioskerman no construye un universo, sino, nos hace creer que lo construye. No crea un mensaje a lo largo de sus tiras, sino, que se vuelve un muestrario de ideas baratas y dignas de algun escritor sin mas ambicion que ser un pobre y mediocre paulo cohelo.
¿Entendiste, Carlos?
(Fede: ¿Qué es counter strike? Así le puedo responder al tipo este)
(Ah, es un videojuego.Dejá entonces, si al menos fuese alguien en concreto le respondería, no me gusta no saber con quien estoy hablando.Por ahi el tipo es de la CGT y me mata a piñas,viste).
Chicos, chicos… ¿qué tal si se concentran en demoler a gusto los argumentos ajenos en lugar intercambiar falacias ad hominen y chicanas? La discusión está interesante.
Amigos, por fin una discusión que hace años tengo en la cabeza como dibujante y fanático de las tiras de humor gráfico. Siempre pienso si no habré quedado antiguo porque me gusta buscar que mis tiras tengan remate y gracias, risas, chiste… y no sabía qué pensar. Me comparaba con el famoso “PLOP”, que ya quedó tan antiguo (aunque a veces con onda retro se lo homenajea) Pero después de mucho leer a estos autores me dije: NO, lo mío no es que sea antiguo, simplemente se van ampliando las formas de hacer humor. Y creo que es un error enorme que ahora todos intentemos ser Liniers. A mí y a muchos, incluyo a nuevos dibujantes, jovencitos que recién empiezan, no me queda el humor LINIERS. Lo bueno es que ahora vendrán los futuros Liniers, Kioskerman ; pero también disfrutaremos de los nuevos Fontanarrosas, es decir, cada uno hará humor gráfico con nuevas posibilidades expresivas y se acomodará a lo que mejor le quede según su personalidad y tipo de dibujo. A mi personaje CHARLY HUESOS no le va lo poético, pero a su bebé ROMEÍTO le queda muy bien el chiste tierno-naif… Por esosi bien van cambiando los códigos, también la evolución del género, como pasó por ejemplo en el cine, permite mayor diversidad expresiva. Y en cada subgénero, como lo llamaría yo ahora, hay cosas buenas y malas: Liniers o Kioskerman, dentro de sus estilos, tienen cosas geniales y otras no tanto; y Fontanarrosa tenía chistes genialmente graciosos y algunos flojos.
Salud, y aguante el PLOP!
Pasa que yo sospecho (sospecho) que en Liniers o más evidentemente Kioskerman, el objetivo no pasa en ningún momento por hacer reír.Te cito otro ejemplo, Fede, un muchacho que trabaja desde hace mucho: Nicolás Mealla.¿A vos te parece que quiera hacer reir? Y si no quiere hacer reir, ¿es humor? Un tira no necesariamente ha de ser cómica, ¿no? Rip Kirby, El Loco Chavez, Edén, y la lista sigue: Diógenes y el linyera, algunas de Mafalda, muchas tiras que buscan más la reflexión que hacer reir (así como algunos buscan la reflexión a través del humor, eso sí).
Así, puestos en analistas chapuceros, diría que hay una relación de parentesco entre el chiste y la poesía, ya que ambos trabajan con las zonas ambiguas del lenguaje (nota: esto es un comentario chapucero en un blog, no un ensayo, así que hagan de cuenta como que esta simplificación es 100% correcta).
Ahora bien, también hay una relación de parentesco entre el caballo y el burro pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
A lo que voy: que al ver que algunas cosas de los primeros Macanudos (cuando era realmente buena la tira) rozaban lo poético y gustaban, Liniers, como es lógico, decidió aprovechar el filón (al fin y al cabo, hay que hacer una tira diaria sin caer jamás en yeites). De ahí a que otros comenzaran a hacer poeticomics fue sólo un paso.
Pero bue, hay poetas y poetas. No conozco la obra de Kioskerman más allá de la tira de esta entrada (sí, podría googlear, pero no quiero), pero digamos que parece haber llevado al poeticomic hacia los terrenos del aforismo (y, si estuviera en malo, diría que a los terrenos del aforismo naroskiano).
¿Si me gusta el poeticomic? No. No me gusta ni siquiera en el que lo hace bien (Liniers) – desearía que Macanudo volviera a ser el surrealismo controlado de los comienzos y no la ternura absurda que es hoy – pero, si vamos al caso, lo prefiero al “chiste político de derecha” (cuyo mejor exponente es Nik con su foto hablada). Al menos no confunden el insulto bajador de línea con el humor.
Estaba pensando que el chiste clásico y el “no-chiste” corren riesgos diversos. Como bien nota Saurio, producciones como la de Kioskerman y en alguna menor medida Liniers limitan en sus peores momentos con el aforismo. El “chiste” clásico, lo hace con la trivialidad…
Berliac: ya sé que en Eden no hay intención de hacer reir. Pero tampoco hay intención de construir narraciones extensas y coherentes como en Rip Kirby. (En muchos casos, ni siquiera hay intención narrativa). Eso es lo que marc aun género nuevo, me parece.
Mafalda me parece una cumbre de un modo de hacer (y quizás por eso hoy me resulta un poco forzada, mecánica). El remate está siempre.
Vuelvo a decirlo Eden no construye nada mas que una propuesta estetica vacia de contenido.
No se dice bando, se dice yendo.
Que curioso, suelo usar a menudo, entre amigos, el término “poemic” (Diego Parés me va a mandar un grupo comando a casa).También leí por ahí, no recuerdo en qué reseña, una comparación de la forma que eligió y elaboró minuciosamente Kioskerman con la del Haiku.
Fede:en el caso de Kioskerman, claramente no busca crear narraciones extensas a lo Rip Kirby, pero sí un clima, un mundo, coeherente.Es decir la coherencia no pasa por una linealidad argumental pero sí tónica.Pero es rarísimo: ese tono te salta a la cara un vez que terminás el libro, no antes, por lo tanto el “chiste” de la cosa es extrínseco al discurso, no pasa ni por el dibujo ni por las palabras (es decir, por el contenido que esterilmente espera Marcelito más arriba), sino por algo que no está, pero se siente.
En respuesta a Marcelito, con respecto a ese contenido del que habla, escuche lo que dice Thom Yorke tiene para decirle:
“Just because you feel it, it doesn´t mean it’s there”.
Saludos.
Y con George Herriman, allá en los inicios del siglo pasado, que hacemos, lo incluimos en este “nuevo cine nacional”?
Parés:
Herriman SIEMPRE hacía chistes. El problema es que, en el camino, demolía (el solito) a Aristóteles (demolición mucho, mucho más real que la de las vanguardias de la plástica, dicho sea de paso, que a lo sumo se contentaban con una demolición de jueguete a “la burguesía”).
Ah, cómo, ¿Hacía chistes Herriman? ¿¿¿Chistes???? ¿Pero chistes chistes con así como una especie de remate y todo? ¡Mierda! No te lo puedo creer boló, se me cayó un idolo, la gran siete. Se me cayó el sistema, tambalea mi frágil armadura estética, enloquezco ante la caida del velo, la matrix se me revela y todo es deseperanza.¡ HORFANDAD! ¡HORFANDAD!
El rey a muerto y el trono está libre para el poeta del siglo XXI.
Y una pregunta más. ¿Donde otorgan ese permiso que nos dieron a los que hacemos historietas para ir por la vida diciendo hacer arte? ¿Es un carnet o una oblea que te ponen en el parabrisas? ¿Hay que pagar un canon o es para todos? ¿Se obtiene por mérito o por simple declaración jurada?
¡¡¡Yo quiero mi autenticación homologada por el gobierno artístico!!! Necesito esa legalidad urgentemente. ¡¡¡Quiero que me dejen entrar al museo!!!! ¿¿¿Mi plata no vale??? ¡Quereme mamá!¡Respetame papá!
Pobrecillos los que vivieron y dibujaron historietas antes de 1960 (miren que vieja es esta discusión) que no la tenían.
¡Alocó Parés!
Creo que, mientras nadie venga a decirme que un chiste es menos interesante que un “clima” (o visceversa) , puedo convivir con ambas cosas.
Ahora bien: por más entusiasmo que le pongamos, es evidente que la “institución arte” tiene un peso en nuestra sociedad que hace que uno no pueda producir cultura sin cruzársela. Capaz que está despareciendo, pero por ahora, pesa. O sea: Diego puede burlarse del deseo de respeto, pero está discutiendo el tema acá.
Y me parece, entonces, que esta discusión tiene que ver con la relación de una práctica (el humor gráfico, la historieta, hoy las mezclo) con una institución (el arte). Y dos modos de meterse en la institución: o digo que hacer chistes es arte (y te la meto toda), o dejo de hacer chistes y hago “poemics” (¡qué fea palabra, Berliac!) y te meto la puntita.
No puedo creer la metáfora que acabo de proferir…
También puedo pasar olímpicamente de la institución, claro. Lo único malo es que cuando paso olímpicamente, algunas
Me quedó un residuo al final del último párrafo…
Algo más, sobre la discusión Marcelo/Berliac: sería bueno definir los términos. ¿Qué es algo “vacío de contenido”? ¿Qué es un “clima”?
Y, Claudio: ¡aguante el plop!
[...] su última columna en Hablando del asunto, Federico Reggiani se pregunta por el estatuto actual del chiste. Concretamente, se pregunta por la vigencia del chiste en la tira de humor gráfico. Y cuela al [...]
Devo dizer que aqui no Brasil um dos mais destacados autores de tiras há duas décadas, Laerte, vem fazendo trabalhos bem experimentais nos jornais daqui: http://verbeat.org/blogs/manualdominotauro
Por lo general el que se pregunta si esto es arte, ya tiene, para si, la respuesta.
Lo mejor, para mi, es no preguntarselo, porque eso no modifica nada lo que uno haga. Modifica, en todo caso, la opinión que de uno tengan uno y los demás. Pero la obra será la misma.
Sobre la discusión primera (en la de arte/noarte, no me meto): Pienso en algo que no sé si escuché, leí o creí haber escuchado o leído alguna vez: “Para hacer un ‘chiste’ (entiéndase en el sentido más llano, es decir, causar gracia) no hay que reírse primero uno mismo”.
Leyendo la discusión se me ocurrió esto, ¿qué tal si lo que hacen estos ‘nuevos’ humoristas gráficos? es contarnos el ‘chiste’ sin reírse ellos mismos de lo que están contando? No digo al estilo Cacho Garay, que justamente su gracia está en pretender la seriedad (y ya me cansa bastante), sino en la intención de desencajar, de descolocar un elemento, de causar esa extrañeza que a veces da risa, y otras te deja pensando.
Saludos…
¡Gracias por el dato, Ricardo! Es interesantísimo ver lo global que es la historieta, las tendencias viajan rapidísimo… Qué poco sé de la historieta de Brasil (y de la literatura de Brasil… soy un tarado).
Diego: no me gustaría que parezca que el tema “arte/no arte” me interesa demasiado. Sólo me interesaba pensar en lo que estaba pasando.
Federico: cuando me refiero al contenido vacio de eden, hablo de la incapacidad de kioskerman de extender las ideas que realiza. Sus tiras parecen siempre hablar de lo mismo, y lo hacen, pero no desarrolla el valor de significacion de esas ideas sino que las deja ahi… es decir, en ideas. El mismo (en su blog) dice que el libro le quedo fragmentado, y no es porque el formato de tira fragmente sino porque es un historietista malo y mediocre incapaz de pensar mas alla de su nariz.
Fran Vanrell: Es interesante lo que decís, el chiste (eso se ve mucho en Sala) funciona “por afuera” de la tira, es un problema de enunciación. Me río de que no haya “estructura de chiste” que me haga reir.
Marcelo: Es una buena objeción. Pero el formato “tira” parece diseñado para eso, para pequeñas iluminaciones. Por eso limita peligrosamente con el aforismo, claro. Otra cosa es qué pasa con el “saber hacer historietas”, que de golpe parece perder valor, pero eso pasa siempre que se incorporan nuevos elementos a un juego.
Pamplinas. Qué es arte, etc, son cosas que, y por fin puedo estar de acuerdo con Parés, me importan 3 pepinos.Como decía Dylan Thomas, “a mi no me importa la poesía, me importan los poemas”.En este caso me importan las historietas, no en conjunto sino cada una de ellas. En todo caso las historietas que valgan la pena ayudarán a definir mejor MI concepto (es decir, a redondear el prejuicio que tenga) de la Historieta.Evidentemente, y gracias a dios, mi concepto es bien distinto al de Marcelo, pero no tan distinto al de Parés, aunque nos gusten historietas tan distintas.
Fran:no voy a definir lo que es un “clima”, sabés bien lo que quiero decir.El clima está en todas las obras, a veces bien construido, a veces no.Marcelo primero dijo que en Edén no está ese contenido, después cambió de opinión y dijo que el contenido está, pero sin desarrollar.Cambió de opinión, pero no de principios, como dijo Goethe.Sus principios evidentemente implican denigrar a Kioskerman en público tras la fachada de un nombre probablemente falso.En base a qué, vaya uno a saber, capaz que a su novia le gusta Edén y está celoso, que se yo.Las pocas pistas que dio, “la incapacidad de kioskerman de extender las ideas que realiza”, “sus tiras hablan de lo mismo”, evidencian que en este tipo de lectores no existe una lectura sutil, atenta e interesada.A Marcelo le convendría decir “mirá, abrí el libro, no me gustó, y entonces ni lo leí, pasé las páginas”, y listo.Pero decir lo que dice denota bronca por un lado (ver apartado novia) y falta de cancha para leer historietas.Porque eso que critica a Edén también se aplica a Clemente, Diógenes y el linyera, y tantos otros que siempre hablan de lo mismo (de lo único que les importa) pero de muchas maneras, y son muy lindas tiras/historietas.Borges habla siempre de lo mismo.Kioskerman tiene, y esto no es un pecado, incluso puede ser una decisión, tiene 2 tomates, una cebolla, medio apio y algo de sal.Con esos ingredientes te hizo toda la carta de un restaurante que se llama “Al tomate cebolla y apio”, por eso es muy poco justo decir que es un chanta, su propuesta es evidente.Marcelo entró a ver una de Woody Allen y salió quejándose de que no apareció Satllone a los tiros.
Perdonen que no participe de las cuestiones principales que plantea la nota, pero es que me parece que no hace falta.Ojalá defender la obra de Kioskerman tampoco hiciera falta, pero que vachaché.
Carlos: si no me crees como me llamo, debe ser porque en tu mundo de fantasia, la gente se pone nicks en vez de nombres.
cuando me referi a “hablar siempre de lo mismo”, veo que no se entendio o quizas, en tu mundo de fantasia, la gente no termina la primaria, sin embargo, porque existo y estoy aca presente con mi dni que dice: “Marcelo” (el tuyo dice berliac? o un nombre normal?), voy a tener que volver a escribirlo: Kioskerman no desarrolla las ideas. Las ideas no son contenidos, sino la cascara. Claramente este concepto se puede aplicar a diogenes, o a clemente pero tanto caloi como tabare, extendieron la idea y crearon el universo de ambos personajes. No voy a volver a escribir que NO hace kioskerman, porque no lo lees o por ahi peor, NO LO ENTENDES.
Carlos, termino aca la discusion. Cuando crezcas y seas un adulto volvemos a discutir.
Chau.
Así, a las apuradas:
El humor es un punto de vista que interpreta lo real desde el extrañamiento, se sale de lo cotidiano para verlo como ajeno y lo reinterpreta como tal. El humor no tiene por qué ser cómico o producir la risa (aunque, obviamente, la mayoría del humor apunta a eso), la prueba son las frases de Oscar Wilde, que son humorísticas pero no son chistosas. El humor es serio, sólo que no se toma las cosas con seriedad.
Así, las tiras de Liniers a veces están en el campo humorístico propiamente dicho, a veces se van a una zona ambigua entre el humor y la ternura. Las de Kioskerman (al menos las que vi en su sitio) están de lleno en el campo de la ternura.
O sea, hay que juzgarlas en términos de ternura y no de humor. Obviamente, me declaro incapaz (la ternura no es lo mío), no sé si son una maravilla de lo tierno o cursilerías para preadolecentas enamoradas, pero creo que hay que juzgarlas desde ese punto de vista.
O si no, empecemos a discutir por qué el Principito no nos hace reír.
Una de tres.
Hola,
Capaz, que llego tarde pero quería agregar algo.
1 – La expresión “humorista gráfico” tiene un poco más de historia (y ya será una institución nacional) pero no deja de ser un eufemismo igual a decir “novelista gráfico”,
(dentro de poco vendrán “ensayista gráfico”, “cuentista gráfico” ¡”filósofo gráfico”!)es decir una de las tantas expresiones acomplejadas que usan muchos historietistas, que claro, publican en un medio importante entonces no hacen historieta.
2 – Para mí, según las veo y las leo, las tiras de gustavo Sala entran de forma comodísima y sin conflicto dentro del rótulo “chistes”.
Saludos!
Saurio: Es cierto que no se puede juzgar una tira de kioskerman por que no hace reir. En realidad, me limito a notar que hay algunos mecanismos que se dejan de lado. Esos mecanismos (que no estoy pensando con claridad, dicho sea de paso) me interesan mucho…
Fede: ¿Que te interesan mucho te referís a que considerás que no se los debería dejar de lado, o que casualmente te resulta interesante la forma en que son dejados de lado y los resultados?
Marcelo: -
Esbozo de idea:
Un fenómeno similar se está dando en la publicidad, en las que el humor (recurso casi omnipresente desde los 90) está mutando a “algo” que uno no puede identificar (porque ni surrealismo ni absurdo se le aplican, más bien es cualquierismo)
El cualquierismo es un peligro de todo antiacademicismo…
Berliac: me interesan los mecanismos, y los mecanismos sociales que hacen que los mecanismos se dejen de lado.
[...] se reconoce como “humor gráfico” (tema que Federico Reggiani está abordando en sus columnas de Hablando del Asunto; ya ve, querido lector, hoy el periodista se levantó [...]
[...] Es cada vez más común encontrarse con historietas que son consideradas por los lectores, los comentaristas o los lectores como “poéticas”. La forma “tira” parece ser el lugar privilegiado para esa poesía, para hacer “poemics”, por citar un término que le gusta a Kioskerman, según cuenta en una entrevista que generó un interesante debate. Alguna vez discutimos eso en HdA, también. [...]