24/11/2009

Invisible, de Paul Auster

Por Cristian Piazza (Desde New York)

Invisible

I

La nueva novela de Paul Auster se llama Invisible. Adam Walker es el personaje principal, contado por al menos tres voces en cuatro partes que trazan un mismo recorrido. Como dice la solapa del libro, la historia juega con la memoria y los hechos; sabemos cuán ficcionales pueden ser los recuerdos. Para poder conocer la historia del joven Walker, es necesaria una segunda novela, la del mismo Walker, la cual se apodera del texto de Auster y lo suplanta. Es posible que sea ese el factor de invisibilidad al que alude el autor de la trilogía: perderse en voces ajenas, inventadas, para inclusive contar una parte de sí mismo. El protagonista es un aspirante a poeta que nace en New Jersey y estudia en Nueva York, y luego viaja a París.

El libro es una escritura palimpséstica, elabora su propia teoría literaria cuando las otras voces narran a Walker, o tratan de reconstruir ese 1967 que definió el curso de la vida del protagonista. Auster siempre recurre a escritores o a aspirantes en sus novelas. Aquí también se establece una ambigüedad entre la autoría y la identidad.

Nuevos narradores van tomando el micrófono, a medida que avanza la novela. En definitiva el lector sólo puede apoyarse en puntos de vista; versiones de un hecho contado repetidamente. Las capas narrativas comienzan a sobreponerse, tanto que la invisibilidad comienza a ser algo plausible.

Soy un lector incesante de Auster, pero creo que ese pleonasmo por entregar una novela por año, como hace Roth o Woody Allen con sus películas, lo comienza a mostrar repetitivo y con los años menos osado. Su prosa sigue siendo veloz e inquisitiva, lo cual le otorga adrenalina a la lectura. En poco menos de una hora, con un ejemplar recién salido del horno, avancé casi ochenta páginas, para luego concluirla en poco menos de dos días.

II

Invisibles quedamos todos o al menos muchos lo hubiesen preferido cuando fuimos a la presentación en una librería de Union Square. Paul Auster decidió leer un pasaje a partir de la página 106, un pasaje incestuoso del protagonista, Adam Walker y su hermana Gwyn. El recuerdo narra una poderosa relación que quedó en tacto y oralidad (un experimento), sin intrusiones genitales, cuando ambos eran adolescentes. Pero como es bien sabido de Auster, al menos que sus traductores ablanden el vocabulario, va poco por lo sutil cuando la materia es sexual. Nombra todo de la A a la Z; un despliegue de anatomías y el uso que puede dárseles. Auster, en las páginas que leyó, se remite a enumerar con el detalle de un miniaturista lo que pasa en una noche innombrable en la memoria de uno de esos hermanos.

No puedo pensar más que en una provocación pertinaz del autor, cansado de la monotonía de estos eventos. Auster ya pasados los 60, entonaba en voz alta sus fantasías. Una señora alemana que compartía a la salida la escalera mecánica me decía que para ellos no era nada lo que había leído pero que se ponía en la piel de los gringos que se debaten a diario entre un puritanismo genético y una promiscuidad pasmosa. A mi me pareció una lectura como normal, de poca monta emocional, con poco jugo y expresión, si me explico. La trilogía sigue en un podio elevado y me parecen elevadas El libro de las ilusiones y Viajes en el Scriptorium; personalmente me gusta el juego intertextual; la obstinación autoreferencial y los pasajes especulares, como si el libro nos reflejara, aun leyendo a un extraño. Invisible toca parte del mundo conspirativo de la narrativa Austeriana y, como ya dije, de los juegos del novelista.

Lo que me dio demasiada gracia fue que al finalizar la lectura, la chica de la librería (que tiene pinta que hace rato no…) entre aplausos un poco inciertos del público que aun no sabía que hacer, opta por un comentario para escribirlo en las paredes. Posiblemente tocada, seamos más sutiles que Auster, por lo que acababa de escuchar se aprestó al micrófono (no sabemos con qué intenciones) y sólo pudo armar esta oración, entre todas las posibles: “Thank you all for COMING”… mejor imposible.

3 comentarios en Invisible, de Paul Auster

  1. Jesús Garrido dijo el

    Gracias, precisamente descubrí el blog tuyo buscando Auster y dando con esta entrada.

  2. Eduardo dijo el

    Muy buen libro, al principio no le tenía fe, después de leerlo reconozco mi error. De ahora en más voy a seguir a Paul Auster.

    Saludos.

  3. Invisible – Paul Auster. « Maldita Analogia dijo el

    [...] Hablando del asunto [...]

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