15/12/2009

El arte en su época de reproductibilidad digital /2

Por Matías F.

El arte en su época de reproductibilidad técnica[Leer la primera parte]

Lucas Funes Oliveira: ¿Y en los libros cómo funciona eso, te lo dan y te dan un PDF del libro…?

Beatriz Busaniche: En los libros electrónicos por ejemplo hace poco hubo un escándalo con el Kindle de Amazon que súbitamente borró todos los libros vendidos de George Orwell. A distancia. Vos tenías en tu mesa de luz 1984, estabas leyéndolo y a la mañana cuando te levantaste no estaba más. Alguien entró a tu mesa de luz y se lo llevó.

Esto es en el caso de los libros electrónicos que vienen con dispositivos técnicos. Pero vienen a eso. Si vos tenés un PDF ya está, lo tenés y lo liberás, pero no te dan el PDF.

Es el modelo hacia el que está pretendiendo ir la industria. A mi me sorprende la cantidad de publicidad que se le hace a estos dispositivos y cómo está instalada esta publicidad de que el libro va a morir.

Fijensé que en La Nación están todo el tiempo publicando, es uno de los diarios que más publican de las novedades en cuanto a libros. Incluso dijeron esto que pasó con el Kindle de Amazon. Este es un modelo que nosotros rechazamos de plano y en el que nosotros no queremos entrar pero queremos que estén alertas porque es una de las respuestas de las grandes industrias al problema de la digitalización poniendo la cuestión “digitalización” y “problema” juntos. Para mucha gente esto que ha sido una gran innovación que permite distribuir cultura de modos nunca antes vistos es un problema porque: cómo hacen para regular lo que se lee, cómo hacen para regular ese producto que te venden. Ahí hay una pregunta que afortunadamente la industria todavía no ha logrado responder y que esperemos que no la responda.

Nosotros venimos de otro lado. Del lado de pensar a la cultura como un bien público, pensar desde el derecho a la cultura, pensar los monopolios sobre la cultura como una excepción y no como la regla. Hace algunas décadas, unas cuantas, más de un siglo, se pensaron los sistemas de derechos de autor tal como los conocemos para un modelo tecnológico distinto del que tenemos hoy. Si pensamos que nuestra Ley de propiedad intelectual, la 11.723 fue escrita originalmente en 1933 tomando cosas del Convenio de Berna que fue firmado en 1886, claramente era un modelo de distribución de cultura completamente distinto del que tenemos hoy. El problema que tiene ese modelo es que frente a la coyuntura actual es un modelo regresivo y represivo. Para quien dude de lo que digo en términos de represión, pueden indagar, buscar en su buscador amigo el caso de Horacio Potel, que es un caso paradigmático de persecución policial a una persona que mantuvo sitios web sobre filosofía y que fue acusado penalmente, se le trabó un embargo por cuarenta mil pesos, se tragó un proceso judicial bastante penoso y finalmente fue sobreseido, afortunadamente y todavía no entendemos del todo por qué. Pero si uno lee la ley, tiene todas las de perder. La ley 11.723 es tremendamente represiva y regresiva, reprime el acceso a la cultura cuando se supone que es una ley de fomento de la cultura.

Hay otro caso interesante que probablemente después podamos charlar si quieren que es cómo en el nombre de La ley del libro y del fomento del libro y la lectura se dio de baja la Biblioteca que la gente de Filosofía y Letras se había dado a sí misma para tener apuntes y material de estudio. Para poder acceder a esos textos que necesitan para estudiar.

Público: Era material de estudio de prácticamente todas las materias de la carrera. También te pueden decir que tenés la biblioteca de Puán para ir, pero la realidad es que el 80% de los alumnos trabajan y por ahí el libro que necesitás lo podés consultar a las once de la noche o las tres de la mañana y estaba esa biblioteca para ese servicio.

Beatriz Busaniche: Y la otra realidad es que gran parte de la tarea de los bibliotecarios cae dentro de lo que está prohibido por esta ley. Por ejemplo hacer copias de un libro que está deteriorado para poder prestar la copia y no el libro y conservarlo, eso es ilegal y está reprimido por la ley. Hay una tendencia que viene de Europa que es prohibir el préstamo público. Los invito a que salgan por Avenida Corrientes -no los compren a esos libros- pero fijense dentro de las librerías, busquen algún libro de una editorial española y van a encontrar que en la nota donde dice “Prohibido copiar parcialmente… bla, bla, bla” han agregado una frase nueva que dice “prohibido el préstamo público”. Eso significa “prohibido prestar esto en bibliotecas públicas”, eso es lo que está dicho con todas las letras y nadie reacciona a esos problemas que son los problemas de nuestro tiempo y del acceso a la cultura en nuestro tiempo.

Nuestra propuesta es distinta. Nosotros venimos del campo del software donde promovemos software de libre uso, el concepto de copyleft que, como verán se opone al concepto de coyright, se monta sobre él. Los autores que liberan software ejercen su derecho de autor para que esté disponible y para que la gente pueda compartirlo, usarlo, leerlo y demás. Este modelo que fue creado por el movimiento de software libre hace unos 25 años y que ya tiene una larga historia de construcción y de éxito se está extrapolando a otros campos: al de la literatura, al de la música, al del arte bajo otros formatos en los cuales los mismos autores deciden poner a disposición pública su obra bajo términos más justos. Un ejemplo tienen, si quieren ver cómo se hace eso, éste libro [muestra un libro editado por Fundación Vía Libre] tiene una licencia libre que, si lo ven, dice donde normalmente diría “prohibida la copia” este libro dice “usted es libre de copiar, distribuir y hacer obras derivadas de este libro así como de cada uno de los artículos que lo componen bajo los términos de la licencia Creative Commons, atribución compartir obras derivadas igual”, dice “compartir no es delito” “la fotocopia no mata al libro”, la fotocopia multiplica al libro. Así que si alguien se lo lleva le rogamos que lo fotocopie.

Público: Podés llegar a comprar el libro original también si tenés la posibilidad.

Beatriz Busaniche: Es que, yo les soy sincera, estudié con fotocopias. Y no creo que nadie haya colgado un título en su pared sin haber pasado por una fotocopiadora.

Lucas Funes Oliveira: Está bien, pero vamos a empezar el debate.

Carolina Sborovsky: Antes de empezar el debate. A veces lo que noto y notamos es que es esto despierta pasiones y fervores porque es un tema candente. Pero a veces no sabemos de qué hablamos cuando hablamos de. Vos, que estás en el tema, si podés hacer una descripción breve y como si fuese un powerpoint de qué se trata el copyleft y cuál es la diferencia con el Creative Commons.

De qué se trata, de qué la va, porque a veces noto mucho en los debates que se está hablando y se confunde propiedad intelectual con derechos de autor y por eso estaría bueno plantear claros los tantos

Beatriz Busaniche: En Argentina la ley de Derechos de autor se llama Ley de Propiedad Intelectual, entonces en Argentina se usan como sinónimos. No son sinónimos. Propiedad intelectual a nivel internacional, de hecho si vemos la Organización mundial de la Propiedad Intelectual o los tratados de propiedad intelectual de la OMC, bajo el nombre de propiedad intelectual meten varios regímenes jurídicos distintos. Entra el derecho de autor y los derechos conexos: los derechos de los autores, los de los radiodifusores, los de los intérpretes en el caso de la música, los derechos de productores de fonogramas, esos son los que se llaman conexos del derechos de autor.

Después está la cuestión de patentes, de marcas, de denominaciones de origen, UPOV que es un sistema de protección para obtenciones vegetales y los derechos de máscara para los microprocesadores. Son bichos jurídicos distintos con diferente impácto que aplican a distintas cosas.

En el campo de la cultura tenemos los derechos de autor y los conexos. A mediados de la década del ochenta un programador llamado Richard Stallman creó, ideó y le dio forma jurídica a lo que se conoce como la primera licencia copyleft que es la licencia GPL, la licencia pública general del proyecto GNU. La licencia GPL lo que hace es poner en texto jurídico las cuatro libertades del software libre:

  1. Usar con cualquier propósito
  2. Estudiar el programa y adaptarlo a las propias necesidades
  3. Distribuir copias
  4. Mejorar el programa y publicar las mejoras

Esta es la característica del software libre. El copyleft es un concepto que se usa cuando una licencia, es decir un permiso que un autor te da para hacer algo con su obra dice que si vos hacés una redistribución de la obra tenés que mantener la licencia. Es decir, por ejemplo: Nico escribió un programa y lo liberó con GPL. Resulta que a mi me sirve el programa pero necesito que haga un par de cosas más que las que hizo Nico. Entonces yo agarro el trabajo de Nico y le agrego un par de líneas de código. Entonces tengo el paquete con la obra de Nico que está bajo GPL con un mechado de cosas que le metí yo. O sea que es una obra derivada, ya no es la obra de Nico, es la obra de Nico mas lo mío. Como Nico la publicó con una licencia copyleft, cuando yo redistribuya con mis agregados, estoy obligada a mantener la licencia. Entonces él libera y hace que yo que hice una obra derivada de eso, deba mantener la licencia. Aunque yo redistribuya lo mismo, estoy obligada a hacerlo con la misma licencia. Este es un concepto muy puntual del movimiento de software libre. El tema es que después se ha popularizado y mucha gente, sobre todo, debo decirlo, que vienen del campo editorial y del campo de la comunicación usan el término copyleft en cualquier sentido menos el correcto. Uno encuentra un montón de veces páginas web que dicen “esta página es copyleft: rogamos que cite la fuente y prohibimos los usos comerciales”.

Lucas Funes Oliveira: Bueno, ahí te cuento un caso que pasó con el movimiento editorial a gran escala que fue de conocimiento público, el caso de Sergio Di Nucci, el de Bolivia construcciones, que agarró, hizo una novela y una parte de ella, entre las páginas 60 y 120 puso lo que vendría a ser otro programa, si querés, agarró otra novela, la puso tal cual, que estaba en castizo español, entonces la transformó un poco.

Carolina Sborovsky: Era Nada de Carmen Laforet.

Lucas Funes Oliveira: Agarró el texto y lo puso dentro de su novela. Su novela hablaba de los bolivianos que trabajan en condiciones paupérrimas de trabajo. Entonces el tipo hizo su novela, metió 60 páginas de Carmen Laforet y siguió con su novela. Eso fue el Premio La Nación de novela y cuando se enteraron que había hecho eso, se prohibió la venta y se quitó de la distribución.

Beatriz Busaniche: Es que eso es plagio.

[Continuar leyendo]

9 comentarios en El arte en su época de reproductibilidad digital /2

  1. FedericoR dijo el

    Excelente material. Y magnífica la claridad en la exposición. Uno a veces lee textos en que circula tanta mala fe y tanta haraganería de leer y estudiar el tema que no dan ganas de entrar en el debate…

  2. Matías F. dijo el

    Recién lo vi, una novela editada con licencia CC

  3. El General dijo el

    Cualquier restricción que pongan será violada por los expertos. Hoy, todos los DVD Player leen DIVX.

    Que esto no le haga perder guita al escritor, es algo que todavía no me entra en la cabeza. Primero perderán los intermediarios, obviamente (y si no cambia el modelo social, más gente marginada). El músico no gana guita con el disco, pero hace shows, el escritor tendrá que vivir de eso, hacer lecturas, conferencias, un embole.
    Claro que es una limitación mía, es como imaginarme la cuarta dimensión.

    Que el futuro llegue rápido, estoy ansioso.

  4. Matías F. dijo el

    Hay respuestas a tus preguntas, General, en las partes que siguen de la desgrabación, paciencia.

  5. FedericoR dijo el

    Calculo que nadie sabe. Pero hoy: ¿cuántos escritores viven de sus derechos de autor? ¿Y cuántos de esos te interesa leer?

  6. El General dijo el

    Jandja zi, los demás, no sé. Puede ser que el escritor no viva de escribir (al menos acá, en Europa y EEUU, creo que sí viven).
    De todas maneras, no me imagino cómo será la circulación, quién validará (¿hace falta validación?), ¿se leerá sólo a los amigos? las librerías ¿para qué? Ay, qué nerviossss.
    Ahora que lo pienso, podría estar bueno, leer con más riesgo, sin miedo a clavarse después de haber desenbolsado $50. Aunque a mí los videos y la música me pasó de llegar al hartazgo de tener por tener por la facilidad de conseguir. Bueno, con los libros algo parecido, pero los borré todos para hacer lugar en el disco, nunca pude leer en pantalla.
    Además, si te angustian los libros que están en la biblioteca y no puedo leer, no quiero imaginar la angustia de lo digital.
    Montón de incoherencias, no sé qué pensar.

  7. FedericoR dijo el

    “La angustia de lo digital”… ¡Te odio, General!

  8. El arte en su época de reproductibilidad digital /1 | Hablando del asunto 3.0 dijo el

    [...] [Continuar leyendo] [...]

  9. El arte en su época de reproductibilidad digital /3 | Hablando del asunto 3.0 dijo el

    [...] [Leer la segundaparte] [...]

Dejanos tu comentario

Aprovechá este espacio para comentar, sugerir, criticar, saludar o lo que quieras.
Los insultos y cosas que consideremos inadecuadas serán borradas.
Los comentarios son de responsabilidad absoluta de sus autores y no expresan las opiniones del autor de la nota.

Switch to our mobile site