18/12/2009

El arte en su época de reproductibilidad digital /5

Por Matías F.

El arte en su época de reproductibilidad técnica[Leer la cuarta parte]

Lucas Funes Oliveira: Está bien, pero ahí siguiendo tu lógica te hago una pregunta. Porque evidentemente a nivel software la discusión está mucho más avanzada que a nivel literario, la idea que circula es: avivate que no perdés, ganás más. ¿Cuál es el camino, cuáles fueron los primeros pasos que llevaron a esa iluminación, a esa idea? Transformar la cabeza de un autor que está acostumbrado y que todo el día es bombardeado con ese tipo de figura es difícil. Uno desde acá puede hacer su editorial a demanda, pero nadie le ve el sentido. Nadie cree que ganamos, que nos sirve… Piensan que lo hago por una cuestión puramente hedonista y a mi me gusta perder el tiempo rompiéndome el dedo con un cutter. No, al contrario, yo estoy trabajando para la cultura y gano muchísimo más.

Pero cuáles son los primeros pasos para hacer un cambio tan radical en la cabeza de alguien.

Nicolás Echaniz: Yo creo que es una cuestión de casos, es una cuestión que empiece a ocurrir. Si uno antes de toda la movida del software libre hubiese dicho “¿vamos a escribir de nuevo todo lo que está circulando como software y que resuelve todas las cosas que necesitamos hacer, como no es libre vamos a escribirlo todo de nuevo?” Te hubieran dicho que es una idea absolutamente descabellada.

Beatriz Busaniche: Es lo que le dijeron a Stallman cuando lo propuso.

Nicolás Echaniz: Pero de hecho empezaron y hoy podés hacer todo. Justamente se trata de que tiene que empezar a haber casos y que hay que hacerlos visibles.

Lucas Funes: Sí, tengo un caso.

Nicolás Echaniz: Si vos tenés un caso en tu editorial y está el PDF para descarga, una cosa interesante sería que cuentes cuántas veces se descarga ese archivo. Si viene un autor y te dice “yo quiero publicar”. Vos podés decir que el tipo que está liberando, desde que lo empezó a liberar se lo bajaron 3000 personas. ¿Te interesa que te lean o no?

Carolina Sborovsky: Nosotros hacemos libros por demanda, tiradas chicas de distribución internacional y en Argentina, en todo el territorio. Estamos en un país y en una región donde el gran problema es no solamente el acceso sino también la distribución tan inequitativa. Capital Federal tiene el 70% de las editoriales y librerías del país apiñadas mientras el resto es un páramo. De Uruguay, ¿cómo conseguís un libro de Uruguay?

Otra cosa es el libre acceso. Aparte de hacer el libro, siempre lo conversamos con el autor y no diría que es la condición, pero en general hasta ahora nunca nos dijeron que no, liberamos el flash. El libro se puede leer en un formato muy amigable. Igual, para la literatura, todavía el libro físico es un soporte tanto más cariñoso, más lindo

Lucas Funes Oliveira: Le gana por lejos a un PDF

Beatriz Busaniche: Es cariñoso para llevárselo a la cama, a la calle…

Carolina Sborovsky: Pero también tiene que ver con una política de honestidad al decir “bueno, yo confío en el material y en el laburo que hicimos”. Hasta ahora se habla como si fuesen sinónimos el PDF y el libro, y no son lo mismo. La intermediación y el trabajo de edición es lo que diferencia a un texto de un libro más allá del soporte. Entonces lo que se sube es un objeto, un material al que se llegó con el consentimiento del autor y tenemos demostrado que te va a gustar lo que estás leyendo y vas a querer comprar el libro físico.

Siempre hablo de la lógica de hacer necesidad, virtud, que te fomente la compra. Nosotros publicamos autores con primeros o segundos textos o gente que todavía no fue canoniza y a veces cuando llegan y preguntan cuánto vendí, mirá vendiste… y son dos cifras: se vendieron tantos por Amazon, en tales provincias, pero mirá toda la gente que te leyó. Eso, como autor, es súper reconfortante. Quizás la pregunta que uno debería volver a hacerse como autor es qué es lo que quiere y dónde se te juega el ego, quién querés que te suba el pulgar.

Otra cosa, cuando vos hablabas de lo pirata. No voy a reivindicar lo pirata per sé, pero me parece que hay una fuerza que tiene el deseo que no tiene ninguna otra cosa. Yo además escribo y me parece que lo más fantástico que puede pasar es que alguien desee tanto leerme que hasta se tome el trabajo de piratearme, me muero de la emoción, está genial. Yo no creo en las políticas de fomento de las lecturas, eso tiene que ver con un camino tan personal que el encuentro es lo bueno.

[Continuar leyendo la sexta parte]

7 comentarios en El arte en su época de reproductibilidad digital /5

  1. Germán dijo el

    Muy buena la serie de desgrabaciones.
    Esta mezcla paradójica de tecnología digital con laburo artesanal parece ser el camino que transitará la literatura en estas tierras, ¿no?

    Saludos,

  2. Matías F. dijo el

    Artesanal sobre todo Germán. Hace una semana que me pregunto: ¿Quién me manda a meterme con esto?

  3. Germán dijo el

    Van cinco partes, ¿quedan muchas? Yo (y supongo que muchos) lo agradezco porque no estuve ahí. De todas maneras deberías investigar en los reconocedores de voz, quizás te ahorres trabajo.

  4. Matías F. dijo el

    Me alegro que por lo menos dos personas lo lean, les agradezco mucho los comentarios.
    Recién voy por la mitad, calculo que terminaré el viernes de la semana que viene o antes, si llego.
    Cuando termine voy a armar una versión completa así se lo pueden descargar.

  5. Fran Vanrell dijo el

    Está muy interesante la charla… te felicito y aliento a seguir con el trabajo.

    Escribiendo desde el páramo.

  6. FedericoR dijo el

    ¡Yo lo vengo leyendo con fruición! ¡Que no decaiga!

  7. El arte en su época de reproductibilidad digital /6 | Hablando del asunto 3.0 dijo el

    [...] [Leer la quinta parte] [...]

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