Cena con Amigos, de Rodolfo Santullo y Marcos Vergara
La amistad es una institución extraña. Uno sostiene amistades que exceden o directamente se saltean diferencias estéticas, políticas, morales: en buena medida es un invento humano tan poco razonable como el amor, pero diseñado para duraciones extremadamente largas. Los seres humanos somos gente extraña: no sé si entre animales hay algo parecido a un amigo (y tiendo a creer que si por algo merecemos el título de reyes de la creación, es por la existencia de la amistad).
Un grupo de amigos ofrece, además, una estructura de relato. El núcleo mínimo instituye el diálogo: es la necesidad de Sancho Panza. Y con la suma de algunos elementos más, se obtiene a la vez variedad y un grupo cerrado, ideal para desarrollar la combinatoria que origina toda narración.
Uno de esos relatos posibles es Cena con amigos, la historieta de Rodolfo Santullo y Marcos Vergara que se publicó en Historietas Reales y coeditan ahora en su versión en libro Belerofonte en Uruguay y Loco Rabia en Argentina.
Cena con amigos es, en buena medida, un policial clásico. Hay una muerte dudosa, hay pistas dispersas al alcance del lector –es un lindo juego pescarlas en una relectura– y se postula al grupo de amigos como el espacio cerrado o la elite aristocrática en que el crimen es posible no como un hecho social, sino como puro problema matemático.
Uno de los muchos puntos que hacen de Cena con amigos una historieta tan buena, es el modo en que lo policial –un género– y la amistad –un tema– se relacionan. Porque para los personajes, el mayor misterio no es la muerte del amigo sino cómo conciliar amistad y madurez.
El prólogo de Max Aguirre plantea con claridad la cuestión:
Esta historieta está situada alredor de una mesa (…) hablo de una mesa de negociación, la primera realmente decisoria, esa que uno enfrenta en algún momento entre los últimos veintes y los primeros treintas, ahí en donde uno debe decidir con qué va a seguir el viaje, porque con todo no se puede.
Cena con amigos narra a la vez la muerte de un amigo y la muerte de las formas juveniles de la amistad, y ese doble juego está manejado con exquisito cuidado en el guión de Santullo. El relato se construye a partir de simetrías, incorporadas al relato sin exhibicionismos, y elipsis que organizan a la vez el misterio y la disposición de la información. El dibujo de Marcos Vergara es, creo, una demostración de cómo se puede dialogar hoy con la tradición de eso que, a falta de una palabra mejor, solemos llamar “historieta realista”. El dibujo de Cena con amigos se mueve entre a la elegancia del trazo y un equilibrio delicado entre la preocupación representativa y la caricatura, pero apuesta sobre todo a la inteligibilidad. En un relato “de personajes”, como este, esa inteligibilidad tiene que ver con el difícil arte de hacer “actuar” a los personajes, sin convertirlos en marionetas ni congelarlos como estatuas. Un arte que Vergara domina con una madurez notable.
En estas fechas dedicadas al resumen y el balance, uno puede pensar si la historieta argentina (o rioplatense, en este caso) está en un momento saludable. Es difícil decidirse. No sé si se termina de estabilizar un espacio de edición de libros, con una presencia firme en librerías y la posibilidad de hacer viable un negocio; no sé si termina de armarse un esquema posible de producción. Pero por otra parte, que la aparición de una historieta como Cena con amigos no sea completamente excepcional (para no ir más atrás y limitarnos a libros, sólo el fin de año nos ofrece Shloishim de Brian Janchez y Dora de Minaverry) da cuenta de una capacidad de producción de obras inteligentes y solidas que es difícil encontrar en otros períodos.
Se trata de obras que, además, se permiten ignorar los géneros clásicos de la historieta o jugar con ellos para hablar de otras cosas: Cena con amigos se lee con el deseo de entender el pasado que constituye todo policial, pero con la preocupación por el futuro que supone esa institución, la amistad, que siempre está al borde de romperse, como el glaciar que cierra el libro.



[...] guión: Rodolfo Santullo, por Cena con amigos, coeditado por LocoRabia y Grupo [...]