Mesa de reclamos: Salinger
Ayer se murió Salinger. No sé si recuerdan que el 1 de enero de 2009, cuando cumplió los noventa, me ilusioné con ser invitado a la fiesta de cumpleaños, cosa que finalmente no sucedió. Pasó todo un año, supimos que se defendió de secuelas escritas por terceros, cumplió los 91 y no mucho más.
Algunos lectores dejaron comentarios que reclamaban una columna sobre él. Es como ese morbo que nos lleva a poner los canales de noticias cuando se muere una estrella de cine. ¿Qué podría agregar este blog a todo lo que se dijo alrededor del mundo? Absolutamente nada. Aquellos que quieran saber de Salinger no tienen más que leerlo. Por suerte sus libros se consiguen fácilmente y a buen precio. No hay nada más que hacer.
La pregunta es: ¿Qué diferencia había entre Salinger vivo y Salinger muerto? Ninguna. Es más: podría haber muerto hace dos años y nosotros recién enterarnos, daría lo mismo. Por lo tanto, aquellos que sufren por su muerte, hagan de cuenta que sigue ahí, en su casa, acovachado y sin dar señales.
Hubiese dicho estos dos párrafos ayer, pero se me cortó la luz. Por lo pronto, voy a anotar la fecha en el calendario para recordar el año que viene cómo pasa el tiempo. Dentro de 70 años a partir de ayer, sus cuentos serán libres.

Es verdad. Muy lindas palabras. “¿Qué diferencia había entre Salinger vivo y Salinger muerto? Ninguna.”
Che, no te enojes, cuando me enteré se me ocurrió venir acá, nada más. (Y no sufro por su muerte). Quizás ahora se empiece a conocer algo de lo que escribió en estos 45 años.
me sale el buitre de adentro y debo aclarar que el plazo para la “liberacion” de la obra (extinción de los derechos de propiedad) se comienza a contar recién desde el 1ro de enero del año siguiente al de la muerte del autor.
Saludos y muy bueno el blog
W.W.
Habría que conocer quien tiene los derechos (los hijos?). Seguramente se edite algo de lo que estuvo escribiendo estas últimas décadas (aunque, quien sabe, quizás esta vez se respete la voluntad del finado).
Digamos que no se murió en la víspera. Y que su vida o su muerte nada tienen que ver con su obra publicada, sí con la que está inédita (aún en su cabeza, si es que la había).
Nos enseñó que hay que prescindir del autor, Salinger. Ahora no nos deja remedio.
Perdoná, Fender, ¿por qué prescindir del autor?
Me parece que es todo lo contrario, él defendió demasiado su creación, no dejó que hicieran nada con eso.
Alguna cosa me perdí de tu comentario.
Saludos,
No me enojo Germán, comento en voz alta. Gracias por pasar por acá. Como puse en el post: hubiese puesto algo en el momento pero gracias al calor, supongo, me quedé sin luz.