15/09/2008

Operación Traviata

Por P Z


por P. Z.


operación traviata

I

El 25 de septiembre de 1973, apenas dos días después de que Juan Perón ganara las elecciones que lo llevarían por tercera vez a la presidencia de la Nación, José Ignacio Rucci moría en un atentado de confusa autoría. Durante años se barajaron diferentes hipótesis: fue el ERP, fue la Triple A, fueron grupos vinculados a sindicalistas antagónicos, fue Montoneros. En 1998, la Justicia determinó que existía la suficiente presunción como para responsabilizar a “fuerzas armadas, de seguridad o cualquier grupo paramilitar”. La familia de Rucci, entonces, recibió la indeminización de $250,000 conforme lo estipulado por la ley 24.411.

Ceferino Reato presenta una investigación que comienza con el descrédito del testigo clave que permitió considerar a Rucci como víctima del terrorismo de Estado, y concluye señalando la responsabilidad única de Montoneros.

¿Qué interés persigue Reato en la búsqueda del verdadero responsable del asesinato de Rucci? Tal vez la respuesta esté en la frase que el propio Reato rescata de Perón o Muerte (Silvia Sigal y Eliseo Verón): “en la lucha política, cuando se habla de la historia, se está hablando, en realidad, del presente”.

Rucci

II

Reato no duda en responsabilizar a Montoneros. Se apoya en suscesivas ratificaciones: la negativa de un legislador ligado a Montoneros a asistir al velatorio (“no podemos ir … por razones obvias”), un revolver magnum “olvidado” en la escena del crímen que Perón sabía en poder de Montoneros, la palabra de Dardo Cabo (“Asumimos lo de Rucci”) citada por Horacio González, actual Director de la Biblioteca Nacional, etc. Ninguna, sin embargo, es concluyente; por eso Reato debe abundar en referencias y confirmaciones. No deja de ser una curiosa contradicción: para romper el paragidma de Verbitsky, como dice al comienzo, se apoya en el método popperiano.

La cúpula montonera nunca se hizo cargo, Firmenich entrevistado por Felipe Pigna se limitó a enunciar las causas que justificarían un posible atentado:

Tres causas para “ajusticiar” a Rucci, según Firmenich: “Fue uno de los responsables” de Ezeiza, era el “abanderado” de los ataques violentos de la derecha peronista contra Montoneros y boicoteaba el Pacto Social, la médula del plan de gobierno de Perón. (p. 159)

Pero otro militante explica este silencio. Jorge Lewinger, ex militante de las FAR dice:

No lo firmamos porque no éramos boludos. Era un mensaje a Perón, pero no lo podíamos firmar para no darle la excusa de borrarnos del mapa. La intención fue que él supiera que fuimos nosotros, pero no hacerlo público. (p. 176)

La causa tampoco sería una de las señaladas por Firmenich (Reato dedica el capítulo 11 para desestimarlas). El asesinato de Rucci supondría una presión a Perón, tirarle un fiambre para volver a sentarse en la mesa de negociaciones con el General, que se estaba inclinando a favor del sindicalismo por sobre la otrora maravillosa juventud.

III

Montoneros, que se inició en política con el asesinato de Aramburu, terminó con el de Rucci. Y se condenó definitivamente cuando, meses más tarde, pasó nuevamente a la clandestinidad.

Para Reato es un momento definitivo de la historia política: “el asesinato de Rucci inauguró una época nueva en la violencia política argentina” (p. 152). Incluso vincula el atentado –Montoneros se volcaba decisivamente hacia la izquierda tras la fusión con las FAR– con la creación de la tenebrosa Triple A:

… el terrible enojo de Perón por la muerte de su leal Rucci, que abrió la puerta a un endurecimiento de su gobierno y de la cúpula de su Movimiento contra los montoneros y sus aliados, que no fue sólo discursivo. En todo caso, la Triple A puede haber sido una de las consecuencias tal vez no deseadas del crímen, pero no su causa. (p. 17)

La pregunta que Reato no se hace –y debería hacerse– es “entonces, ¿Perón sabía?”

Pero esa responsabilidad, ese efecto colateral de la causa montonera, choca contra una frase del “Brujo” López Rega, cuando en Madrid le confesó a los principales dirigentes montoneros su deseo de hacerse con el poder cuando muriera Perón:

Perón va a retornar a la Argentina y va a volver al gobierno, con Isabel como vicepresidenta; Perón se va a morir e Isabel lo va a suceder, pero ella no entiende mucho de esto. Yo, en cambio, voy a ser como el guitarrista malo de Gardel: con la fuerza del título de “secretario privado de Perón”, voy a ejercer el poder a través de Isabel. (p. 233)

IV

Decía más arriba que en política, cuando se habla de la historia, en realidad se está hablando del presente. No parece casual la publicación de esta investigación. El diario Perfil es uno de los más opositores a la administración K. Es imposible leer a Reato, editor de la sección Internacionales del diario, sin suponer segundas intenciones.

No parece casual la relevancia que adquieren ciertos nombres –Nilda Garré, Jorge Taiana, Horacio González, Carlos Kunkel, entre otros– vinculados estrechamente con el Gobierno.

La crítica a Montoneros, exhaustiva pero sin la profundidad ni la claridad de, por ejemplo, Pilar Calveiro, parece funcionar como un tiro que, por elevación, espera golpear a los Kirchner.

Mientras tanto, en pocos días se cumplirá el 35º aniversario de la muerte de José Ignacio Rucci, un hombre que todavía no descansa en paz.

Operación Traviata de Ceferino Reato, disponible en Capítulo 2.

 

3 comentarios en Operación Traviata

  1. Fender dijo el

    Difícil tarea. El tema es engorroso, porque tiene aristas de las que nadie está muy seguro. El papel de Montoneros, las FAR, López Rega (y la excusa para la Triple ante Perón), la relación de algunos “intocables” con la CIA (y la derivada de ésta con las FFAA). Más se lee sobre el tema, más confuso se pone (por lo menos para mí). Claro que hay muchos “que la tienen clara”, como parece tenerla Reato.
    Los mismos motivos de Firmenich son mentirosos. Todos miraron para otro lado, algunos señalando a Roqué, ex-FAR, con logística e inteligencia montonera.
    Por otro lado, no estoy de acuerdo con analizar el libro teniendo demasiado en cuenta el autor. Sí es importante hacer una valoración de sus fuentes. Si lo que Reato dice se sostiene, lo hará más allá de qué pretende hacer con la información. Pegarle a K. con esto es afirmar alguna participación en la estructura de Montoneros, antes y ahora. Creo que el propio K. paga el precio con tal de conseguir el diploma.

  2. el patron de la estancia dijo el

    Cuando montoneros asesinó a Rucci, yo tenía 10 añitos.
    En mi barrio, reducto histórico del peronismo si los hay, en las calles se hablaba del asesinato como un operación de Montoneros. Era obvio. Nadie lo ocultaba

    Varias publicaciones filo montoneras de la època “celebraron” el asesinato, de la misma forma que hicieron con el secuestro y asesinato de Aramburu…

    Muchachos, pongan las pelotas sobre la mesa y haganse cargo de los errores históricos…a ésta altura tirarle el fardo a la CIA suena a recurso gastado y demodé!!!

    Querer justificar lo injustificable no ayuda para nada a la memoria histórica, no le tomen el pelo a las nuevas generaciones!!!

  3. Jose Corro dijo el

    El tema del asesinato a Rucci tiene múlñtiples aristas que nos llegan hoy y afectan a muchos protagonistas de la politica actual, el crimen lo cometío Montoneros es un secreto a gritos, la justicia debe rescatar este caso para esclarecerlo y poner a los responsables materiales e ideológicos entre rejas por que es un crimen de lesa humanidad y el gobierno debe abonar el terreno para que esto ocurra ya que es politica de estado que los crímenes de lesa humanidad deben ser esclerecidos y sus responsables ponerlos ante la justicia, y ahora los quiero ver !.

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