03/10/2008

La Cadencia del Asunto: Primer encuentro /1

Por P Z

Ciclo “La Cadencia del Asunto”
Participan: Tomás Abraham y Jorge Asís
Modera: Patricio Zunini
Primera parte de la desgrabación, por P. Z..


la cadencia del asunto
Fotos: Margarita Fractman

PZ: Buenas tardes, gracias por venir. Hoy es nuestro primer encuentro del ciclo, es un encuentro íntimo, un encuentro más chiquito de lo que estamos acostumbrados a encontrar habitualmente. La idea es generar un primer contacto un poco más formal, dar un marco, y luego dejar un espacio para que los lectores se encuentren con el escritor. No hay agenda, cada uno puede preguntar lo que sea, pero siempre tratábamos de hablar sobre literatura que es lo que no está reuniendo aquí.

De mi parte le doy la bienvenida a Jorge y el agradecimiento por haber venido, que lo hago extensivo a ustedes.

Jorge, la primera pregunta es: ¿cómo se lleva ud. hoy con la literatura?

Jorge Asís: Con la literatura tengo una relación profesionalmente intachable. En realidad soy casi pura literatura. Permanentemente escribo, debo tener hoy 17 o 18 archivos nada más que de literatura.

Pero yo no tengo el menor interés hoy, por mi situación personal, incluso dentro de la literatura, de publicar precipitadamente ningún libro ni estar presente con algún libro que sea una novela o un conjunto de cuentos. Hoy, en lo personal, en lo que tiene que ver con la escritura, yo tengo una relación muy intensa con el lector. Yo tengo un portal digital que actualizo tres veces por semana, o dos veces por semana, no son textos meramente periodísticos, si no que la literatura está muy presente. Y es un diálogo muy intenso con el lector, permanentemente porque, bueno, estoy en actividad, trato de analizar lo menos posible porque sí remite directamente a mi actualidad, que a partir de ese libro [se refiere a Diario de la Argentina] hubo una situación muy beligerante, sí muy conocida por todos.

Pero yo seguí publicando libros. Los últimos intentos de reinstalación mía en la literatura, la verdad que no fueron muy auspiciosos. Ustedes tal vez sepan que entre el 2000 y el 2001 publiqué tres novelas, Lesca, el fascista irreductible, Del Flore Al Montparnasse, Excelencias de la Nada y ahí ya decidí en adelante no publicar más. Esos libros se vendieron, tuvieron su difusión, pero ya tenía mucho que ver con esa situación personal mía que atentaba enormemente con la lectura de los libros. Debo decir que Lesca, el fascista irreductible, fue analizada por el amigo Tomás Abraham.

Para hacérsela muy corta, muy sintético, y más o menos se comprenda cuál es mi posición, se puede llegar a decir que yo soy un escritor casi desperdiciado por la política. Casi es como que algunos amigos de la literatura dicen “No, Asís está en la política”, lo que sirve a los amigos de la política tomarme nada más que como un escritor, “Asís todo lo que hace es literatura”. Siempre esta cuestión en el medio.

En realidad yo soy un escritor salvado coyuntural y cotidianamente por internet, porque después del Diario de la Argentina, que es una novela que yo escribí conscientemente, momentos de soberbia absoluta que, por supuesto, se pagaron después sistemáticamente, en adelante para mí fue muy difícil. Hay un libro que ni siquiera quiero citar, los que me siguen lo conocen, que se llama Cuaderno del acostado que refleja una situación mía posterior a la publicación de ese libro.

Jorge Asís

Cuando viene otro momento mío de la política, lo que me permite a mí escribir, el poder me pasó por encima. Solamente puedo sobrevivir si yo genero un polo de poder desde la cultura, distinto. En la práctica hoy les digo, yo estoy salvado por internet. Por internet hay una cierta condición impuesta de personaje, que más o menos conoce el mundo, bestial, que puede manejarse cierto humor, y cierto sarcasmo, que me permite romper un cerco absoluto. Y una decisión frontal muy clara de declararme absolutamente prescindible para la historia de la literatura. No aparecer absolutamente más.

Por eso cuando a mí me invitan a un lugar a hablar con el lector, a hablar de mi literatura, lo primero que le tengo que manifestar es mi perplejidad. Por qué quieren hablar de mi literatura conmigo, si hace siete u ocho años que no publico una novela. Decido no publicar novelas por una cuestión hasta de sobrevivencia, porque lo que yo escribo hoy es otra cosa, me va muy bien con eso que escribo. Tengo una cierta influencia, puedo casi bajar y subir el discurso que me parezca. Tengo mi propio polo de situación pero que no tiene nada que ver con la literatura de ficción, los libros. Nadie me va a ver nunca ni en Ñ, ni en ADN, ni en Página 12. Razón por la cual, yo no sé sinceramente por qué es que me buscan para hablar de literatura, y por qué muchos jóvenes toman mi obra casi como pretexto para analizar un caso.

Apareció una señora, una santa, que se llama Nidia Burgos. Dedicó ocho años de su vida a investigar lo mío. Sacó un libro que se llama Jorge Asís, los límites del canon. Otros muchachos que me estudian, que en realidad quieren saber… es algo que no es que me guste, que me enaltezca y que me guste; más bien todo lo contrario. Es decir, escribí 23 libros y me toman más como un caso, casi como un caso de estudio por todo lo que tiene que ver con estas cuestiones.

Ustedes saben que yo he sido embajador durante 10 años. Para mí era un problema. Porque cuando yo empiezo a ser embajador, y embajador de la cultura, todos sabían que el embajador era escritor. Qué extranjero no tenía un amigo argentino al que preguntarle por mí. Razón por la cual, también ese colega mío, embajador, inmediatamente sabía cuáles eran mis inconvenientes. [Menciona a un francés].

Pero no se me podía leer porque, en realidad, en los ’80, en el ’87-’88, en momentos en que casi todos los escritores querían ver cómo encontraban algún lugar mejor en las vitrinas, lo que yo hice fue retirar toda mi obra de circulación. Retiré conscientemente mi obra de circulación para protegerla, porque tenía destino de mesa de saldos. Que no es que moleste estar en mesa de saldos, pero si yo estoy como un escritor en actividad y tengo un libro nuevo, cómo hago para defender ese libro cuando toda mi obra anterior está amontonada a diez pesos. Porque también hay una situación de mercado, que me parece es importante, incluso a veces hasta para que te respeten.

Razón por la cual mi perplejidad que quieran hablar conmigo, sobretodo aquí al amigo [a P.Z] que le interese qué es lo que yo pueda decirle, yo estoy absolutamente a su disposición, pero me molesta ser más un caso de estudio. Porque a partir de lo que puede pasar conmigo se analizan más o menos algunas situaciones que tienen que ver con mi situación en el mundo de la cultura de hoy, que es muy extraño, porque me pueden ver en el programa de Grondona, me pueden ver entrevistado por Luisito Majul y demás, pero los lugares que tienen que ver con la cultura, se sabe, ni concursos, ni congresos. Yo prescindí, en realidad, directamente me lo propuse.

Hoy estoy vigente, les diría, por razones no precisamente literarias, o como consecuencia de una trayectoria literaria. Debo decirles y eso sí con una cierta satisfacción, el hecho de tener 15, 18mil, 20mil ingresos diarios. Que sale un artículo mío a las doce del mediodía y a las cinco, seis de la tarde tengo reproducciones en otros portales. Quizá voy a un lugar a dar una charla, como me pasó en Salta, y me doy cuenta de que todos conocían lo que yo escribía y me hablaban de Oberdán Rocamora, de Carolina Mantegari, Osiris Alonso D’Amonio, toda la gente de mi plantel. Y es que como todo esto es muy democrático y a veces en algunos textos pongo “permitida la reproducción sin citación de fuente”. Sinceramente hasta las fuentes en el mundo de internet es muy difícil manejar esa paternidad en materia de derechos de autor. Y quizá llego y en los diarios del lugar publican los textos míos.

En esto sí les puedo decir, soy un agradecido. En la literatura tuve lo máximo a lo que puede aspirar un escritor, he tenido muchos lectores. Y en la actualidad tengo vigencia también por la escritura. Que esa escritura no tenga que ver con el ejercicio del cuento, o con una novela o con el mundo de lo que yo creí que era la literatura en mis comienzos, qué sé yo.

Acá viene Tom Wolfe y dice “la literatura está en crisis”, bueno, se lo toma casi como un gran título. Y yo creo que verdaderamente con esta cuestión de internet, sinceramente, al margen de mi posicionamiento personal, me cuesta esperar la publicación de un libro. Me pasó hace poco con un cuento que publiqué en el verano que se llama “Yardán”. Un cuento, como se pueden imaginar, inspirado en la vida de Alfredo Yabrán. En otro momento yo escribía 4 cuentos como esos… Bah, si fuera César Aira con ese cuentito hacía un libro de 70 páginas. ¿Y por qué esperar? Directamente me mandé por internet y “Yardán” se leyó. En realidad, está escrito para que sea leído. Y hoy el tema pasa por otro lado.

Ahora no me dejen hablar a mí solo porque yo en esto soy muy chavista, soy Chávez, puedo hablar tres o cuatro horas y quiero que ustedes….

PZ: Le robo el micrófono, entonces.

Tomás, gracias por venir. La idea era, por supuesto, que los lectores se pudieran acercar a ustedes, pero un poco para romper el hielo la primera pregunta es una pregunta que reservé para mí. También el tema es hablar con ustedes de literatura. Justamente porque usted no es un escritor de literatura si no que sus trabajos son filosóficos. Entonces, esa es la pregunta: ¿cuál es su relación con la literatura y dónde se ve la literatura en sus trabajos?

Tomás Abraham: Buenas noches.

De literatura tengo dos ensayos escritos. Uno se llama Situaciones postales, escribo sobre Vladimir Nabokov, Edmund Wilson que es un crítico literario, Mary McCarthy y su relación con Hannah Arendt, es un libro que habla de dos amistades epistolares fundamentalmente. Eso fue algo que tenía pensado, que trabajé para escribir algo sobre literatura, porque me interesaban evidentemente los personajes. El segundo, que se llama Fricciones es un ensayo en el que tomo cosas que me interesaban particularmente de la literatura, uno era la tradición polaca, por supuesto Grombowicz, pero allí ya ramifiqué hacia otros sectores. Grombowicz en relación a Polonia. Ya se fue Grombowicz de ahí, apareció Schulz, los Singer, la figura judía en Polonia, etc. Eso fue una inclusión en un mundo grombowicziano, además una cierta crítica hacia ese mucho grombowicziano nacional. Son tres ensayos, uno es sobre los polacos, el otro es sobre César Aira y Ricardo Piglia, que me parecían como dos imanes que dividían la discusión literaria en la Argentina. Aira me interesa, Piglia bastante menos, pero traté de dar mis razones y también mis risas. Y el último es sobre Antonin Artaud, es un ensayo epistolar también, las cartas de Antonin Artaud con Jack Rivière que dan origen al Artaud poeta por un malentendido, que me interesó desbrozar.

Tomás Abraham

Así que sobre literatura, en realidad, tengo estos dos trabajos. Después cosas sueltas, a veces se me ocurren como el libro de Jorge Asís; leí otros también pero que me gustaron más, entonces no escribí sobre ellos. Y en general la literatura, a mí mucho no me interesa. Creo que hiciste [a J.A.] una muy buena elección en escribir sobre otras cosas.

Pero Jorge Asís escribe una literatura distinta a la moda literaria. Creo que la literatura en Argentina es una cuestión bastante de pasarela, la gente escribe cualquier cosa, se dice escritor, tiene una creatividad prácticamente patológica, abunda este deseo de ser escritor y bueno. A mí lo que me interesa son las cosas interesantes. No me importa el género. Las cosas más interesantes no las encuentro en la literatura: las encuentro en la historia, en los ensayos, en las biografías, en muchísimas cosas. Hasta en la filosofía, a veces, me encuentro cosas más interesantes. Y a veces en la literatura. Muy pocas veces en la poesía; escribí sobre Pessoa, que para mí es un enorme poeta pensador.

Debo haber escrito algunas cosas también sobre el tema. Porque yo no soy escritor: yo escribo. No soy escritor. En general no tengo otra alternativa que decir que soy filósofo que es una ridiculez.

[Intervención del público]: ¿Cuál es la diferencia entre escribir y ser escritor?

Tomás Abraham: Es que yo no soy, yo hago. Pero no solamente escribo, también enseño, doy conferencias, escribo distintos tipos de cosas, pero no soy escritor. No me identifico con ese lugar. El único que se me ocurre, es un anacronismo que es el de filósofo.

Escribo para pensar. Pienso para escribir. Pero no me ubico en un lugar de creador, lo que no quiere decir que no haga nada. Pero ese lugar me parece un lugar poco impúdico. Como ser artista, no sé lo que es un “artista”. Hay gente que hace cosas. Pero hay en nuestra cultura argentina, y más bien porteña, hay una especie de… hay mucho copetudo de salón, mucho vernissage, mucha presentación, demasiada feria del libro. Lo interesante es lo que uno dice, lo que uno piensa, lo que uno pone ahí, cuándo lo pone, qué es lo que dice.

En general, en la literatura me parece que hay un ambiente muy lúdico pero en donde no se juega nada. Sé que soy un poco agresivo quizá, pero en realidad lo que me gusta me gusta mucho, y lo que no me gusta no me gusta nada. No voy a ver una película porque tiene buena fotografía o “porque se puede ver”. No voy. Voy porque me va a encantar. Con la literatura me pasa algo parecido. No soy un especialista, me olvido de muchas cosas buenas que debe haber, pero en el ambiente cultural porteño es un ambiente que no tiene mucho que ver ni con la vida, ni con las cosas, ni con el trabajo, ni con la gente. No hay temas, y entonces la gente se dedica a crear ficción. Y la verdad es que la ficción no es inventar algo que ya existe, es pensar algo que existe. Y eso da para mucho.

Así que no soy un escritor, no seré un escritor, ni fui un escritor; eso sí: me encanta escribir, necesito escribir, como una necesidad física, pienso escribiendo, preparo las cosas para escribirlas, pero mi tradición es la socrática. Soy un tipo de Atenas, y ahí me quedaré.

PZ: La verdad es que yo tengo varias preguntas para hacer, pero me gustaría volver al cauce que habíamos hablado antes, que es que cada uno de nosotros tengamos un momentito con el escritor, que fue la invitación que tan generosamente ellos aceptaron. Mi pregunta fue un inicio, y queda el espacio para que si alguien se quiere acercar a hablar, esa intimidad que buscábamos.

Tomás Abraham: Ahora, ¿eso de la intimidad cómo es? [Risas] Porque tampoco es un confesionario.

Jorge Asís: Sigamos así, total para hacer un poquito más amena la cuestión.

7 comentarios en La Cadencia del Asunto: Primer encuentro /1

  1. Manu dijo el

    La primera foto es espléndida. Qué contrastes egocéntricos.

  2. Fender dijo el

    Yo temía que el trasfondo político absorbiera a los escritores y al público, parecía medio inevitable.

    No lo tenía en “víctima” a Asís. Es un iconoclasta -ahora posmodernista del menemismo- victimizado literariamente.
    Tranquilo, Asís, todo llega. El “revisionismo” inventa héroes donde no los hay, ya tendremos en el 2020 algún preclaro editor que le encuentre la veta a tu iconoclasticismo menemista de los noventa y saque tus “Obras Completas” en La Nación o Ámbito Financiero. Habrá una agrupación llamada “La Grosso” que haga realidad las escuelas-shoppings (Y tenga por filósofo de cabecera a Abraham. Los días de Feinmann como cita obligada de la JP estarían contados. Es un avance, Abraham tiene bloc).

    Por otro lado, qué pena que no pusieron un K. para dejarlo conforme a Terranova. O le pagaron la cerveza en el bar de Eterna Cadencia.

  3. Hablando del asunto 2.0 » Blog Archive » La Cadencia del Asunto: Primer encuentro /2 dijo el

    [...] Participan: Tomás Abraham y Jorge Asís Modera: Patricio Zunini Segunda parte de la desgrabación [leer la primera], por P. [...]

  4. GFGasalla dijo el

    Jajajajajaj….

    Lo de “La Grosso” es genial !!!!

  5. Fender dijo el

    Después me puse a pensar y “La Rodríguez Saá” creo que es otra alternativa mejor y casi de cajón. Pero me polarizó la absurda mención de Abraham. Al final, todo vuelve. Hasta Duhalde.

  6. Abraham: “la literatura en Argentina es una cuestión de pasarela” « Eterna Cadencia dijo el

    [...] desgrabación completa de la charla puede leerse en Hablando del [...]

  7. Hablando del asunto 2.0 » Blog Archive » La cadencia del asunto /1 dijo el

    [...] Este es el último video de lo que fue La cadencia del asunto (aunque el primero que realizamos). Fue el 1 de octubre de 2008, participaron Tomás Abraham y Jorge Asís. Son 26 minutos. No está completo pero es muy disfrutable, si me permiten el adjetivo. Pueden leer la versión desgrabada acá. [...]

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