30/10/2008

Segunda visita a La maravillosa vida breve de Óscar Wao

Por María Agustina Melchiori

[Leer la reseña de Celia Dosio]

“¿Quieres saber de verdad cómo se siente un X-Man? Entonces conviértete en un muchacho de color, inteligente y estudioso, en un gueto contemporáneo de Estados Unidos. Mamma mía! Es como si tuvieras alas de murciélago o un par de tentáculos creciéndote en el pecho”
Junot Díaz, La maravillosa vida breve de Óscar Wao

la maravillosa vida breve de óscar wao

¿Qué es lo que define a una vida? ¿Las metas alcanzadas? ¿Las personas que nos recuerdan (o las que nos olvidan) a lo largo de los años? ¿Su duración cronológica? ¿Su clímax? Todas las preguntas que dispara el título de esta novela, ganadora del premio Pulitzer, se revelan insuficientes y banales con el correr de las páginas sobre su personaje, Óscar DeLeón.

Óscar es lo que los dominicanos llaman un pariguayo. Un perdedor melancólico y resignado, dado a las lecturas de fantasía, a los cómics y a los juegos de rol. La historia de Óscar es la de la profunda soledad del freak que no termina de asumirse como tal y que busca encajar cuando ve que el romance, ese leit motiv vital, se le escurre de las manos una y otra vez. O nunca llega.
Óscar es el último varón de una estirpe marcada por lo femenino, por las mujeres fuertes y decididas de su familia. Sin embargo, el fukú (suerte de maldición ancestral) que pesa sobre ellos lo inició otro hombre: su abuelo, el doctor Abelard Cabral, que atrajo sobre sí la atención de Rafael “El Jefe” Trujillo, uno de los dictadores más feroces de una Latinoamérica que (digan lo que digan) no tuvo “dictablandas”.

En todo caso, está claro que aún siendo un motivo de perplejidad, asombro o bochorno para su familia y amigos, Óscar no es un accidente sino el producto de toda una historia. Así como un nuevo amor trae consigo toda la historia de sus amores previos, un Cabral-DeLeón es, de algún modo, todos los que fueron antes de él.

Esto es lo que reconstruye el narrador de toda la historia, un dominicano que al igual que Óscar y su familia reside en New Jersey. En un orden no lineal pero en absoluto caprichoso, se nos presentan la niñez del protagonista, la de su hermana Lola, la historia de Nena Inca y de su hija adoptiva Beli, salvada por los pelos de una ignominia monstruosa. La historia de la RD atraviesa estas vivencias como un sino maléfico, con la marca de lo oscuro metiendo los dedos en la pureza de una estirpe que originariamente vivía en la más apolítica de las armonías. De algún modo, un sucedáneo de alguna de esas historias “de género” que Óscar frecuenta, una excusa que le permite al autor desplegar esa suerte de realismo mágico que muchos lectores y críticos identifican con el color local latinoamericano (cuanto más conflictivo el país, mayor incidencia de lo sobrenatural, lo mítico/místico explicando los milagros, la fatalidad).

Se pueden decir muchas cosas de esta novela que exceden su mérito literario y se internan en el lugar común. Por ejemplo, que es una novela freak escrita para nerds, llena de referencias a los juegos de rol, a los cómics, a las series de culto de la fantasía y la ciencia fcción. También la notable identificación traspositiva del narrador (Yúnior, autodenominado “El Vigilante” en referencia a, cómo no, un personaje de cómic), que a fuer de antagonista práctico de Óscar se convierte en un albacea mimético. A diferencia de Óscar, él no es un perdedor, sino todo lo que se espera del macho dominicano promedio y aún así, a medida que avanzamos en la lectura, la identificación con su protagonista se vuelve más entrañable e íntima. Un amigo devenido creación literaria; casi un hermano; un hijo, una criatura nueva parida por (y para) la leyenda.

Resulta un poco perturbador el final que nunca llega, como esos clímax falsos de las películas que funden a negro una y otra vez. “La maravillosa vida breve…” es un relato que arranca con torque, pica en punta y va perdiendo fuerza a medida que se ve venir el ocaso anunciado. Sin resquicio para la sorpresa y con un fuerte componente premonitorio, la clave es dejarse llevar por la cadencia del relato y el brillo de una narrativa que por sí sola atrapa.

Junot Díaz se tomó su tiempo para producir esta historia. El digno resultado de sus desvelos, con asperezas y todo, está a la vista.

2 comentarios en Segunda visita a La maravillosa vida breve de Óscar Wao

  1. Hablando del asunto 2.0 » Blog Archive » Podcasts literarios dijo el

    [...] libros. En la última emisión le hicieron una entrevista a Junot Díaz (de quien hablamos largo y tendido en HdA) en la que habla sobre la emigración y qué significa para él ser estadounidense. En otro [...]

  2. Hablando del asunto 2.0 » Blog Archive » Para leer La maravillosa vida breve de Óscar Wao dijo el

    [...] N del E: Con esta lectura crítica realizada por G.G. la novela de Junot Díaz se convierte en el libro más analizado en Hablando del asunto. Se pueden visitar después de leer la presente, las lecturas de Celia Dosio y de María Agustina Melchiori. [...]

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