22/12/2008

Entrevista a Carolina Sborovsky /1

Por Matías F.


por M. F.

Carolina Sborovsky es editora de El fin de la noche. Una editorial nueva que nos llamó la atención por producir y distribuir sus libros con el sistema on-demand. Al final de la entrevista nos enteramos de que hay mucho más en sus ideas que un modo de distribución original: todo un programa creativo.

Esta es la primera de tres entregas.


Carolina Sborovsky
Carolina Sborovsky / Foto: HdA

Me interesó mucho la propuesta de El fin de la noche por dos cosas: vi que ustedes utilizan el sistema de impresión “on-demand”. Estoy muy interesado en eso porque es lo que se viene y son las editoriales chicas, las que más se arriesgan y van a la vanguardia. Las editoriales grandes vienen atrás. Te quería preguntar por eso.

Es la puerta de entrada, lo más vistoso de la propuesta, igual, lo que intentamos es que el soporte acompañe el criterio editorial. Nuestra idea es hacer libros de manera absolutamente artesanal y amorosa.

¿Hace cuánto empezaron?

Empezamos en abril de este año. En realidad empezó todo hace mucho antes. Yo lo conozco a Octavio [Kulesz], que fue uno de los co-editores de Libros del Zorzal junto con su hermano, fue presidente del Young Publisher of the Year Network, que es una red que nuclea editores. Ahí él ya me venía quemando la cabeza “mirá Caro que lo que se viene es esto” y yo por otro lado, vengo de Letras y vengo escribiendo cosas con un grupo de narrativa. Le contábamos cómo venía el paisaje literario, que me parece que

Nosotros creemos que el libro es un fetiche hermoso y apostamos al libro físico. No al e-book, ni a leer en pantalla.

viene muy vital con cosas muy interesantes que están pasando. Me parece que hubo todo un recambio generacional, si se quiere lingüístico, de los temas, de las formas desde la movida y la efervescencia de los blogs que nos acompañó por el modo de circulación.

Octavio fundó Teseo que es el sello que trabaja también con el soporte de Print On Demand (POD) pero dedicado a Ciencias Sociales.

Arrancamos a pensar el proyecto desde mucho antes y empezamos a trabajar en abril. Después surgió el proyecto de una antología de poesía que está ahora en imprenta, ya salió en la página el flash. Lo hicimos Clara Muschietti y yo con poemas de Fabián Casas, Daniel Durand, de Pedro Mairal, Paula Peyseré, Mercedes Halfon…

Siempre digo que me tengo que comprar un libro de Paula Peyseré y todavía no lo hice.

Te lo recomiendo. Ella aparte hace Kamishibai, que es muy lindo. Hace en un soporte un teatrito chiquito que es de tradición japonesa. Se hacía para los chicos, venían los vendedores, les contaban cuentos… entonces iban con un teatrito para venderles golosinas, van pasando imágenes y les van contando historias. Es interesante lo que hace y a mi lo que escribe me encanta.

Eso también fue muy reconfortante. Lo que escribí en la contratapa fue eso, la antología que hicimos con Clara realmente es la antología que queríamos hacer. Si nos confundimos nos confundimos a conciencia y totalmente decididas porque es esa la antología que soñamos hacer.

Por supuesto que siempre queda mucha gente afuera que te gustaría incluir, pero estamos muy contentas con el resultado.

¿Cómo deciden como van a editar, a distribuir, a llegar?

Otro de los puntos que nosotros queríamos empezar a desarmar respecto de algunos sellos era la categoría de género, que se lo critica tanto, que ya sabemos que es una palabra que quedó vieja, que no designa o que por ahí es un criterio de algo que es inteligible en el anaquel de una librería. Por eso no nos interesaba seguir con eso que tiene que ver más con la mercadotecnia que con el libro o con la literatura en todo caso.

Nosotros dijimos bueno: ¿Por qué no nos animamos también a no agrupar los libros por los géneros sino por una sensibilidad común, por una afinidad? Ahí se nos ocurrió empezar a pensar todo distinto e hicimos las colecciones que son: “Caligrama”, “El parque escondido”, “El sueño de la razón”, “Mapamundi”, “Zona áurea” que tienen que ver con criterios, si se quiere internos a los textos y que no provienen de la mercadotecnia.

¿Más como una curaduría que como una edición, no?

Si, puede ser. Pero es más pensar desde lo que el texto propone y cómo agruparlo desde un criterio que le sea interno, inmanente al texto y no a una forma que igual todo el mundo critica.

El sueño de la razón” por supuesto es un guiño a Goya y a la oscuridad y también es un epígrafe a un libro de Cabrera Infante que a mi me gusta mucho. Dijimos bueno: para todos los textos que gusten por la desmesura, por el desborde, por lo oscuro, por el regodeo no morboso, bueno, los unimos en “El sueño de la razón”. “Zona áurea”: esos libros que son pulidos, de un acabado perfecto, redondito -como el de Moira-

…empezaron a salir un montón de editoriales independientes buenísimas con un catálogo muy arriesgado y definido. Proliferaron y hoy hay, lo que se dice, más escritores que lectores.

son libros muy trabajados que pretenden un ideal de belleza que tiene que ver más con la armonía, bueno, “Zona áurea”. “Caligrama” los que se permiten una irreverencia en la forma o que trabajen en toda la zona de la poesía, que trabajen con lo metalingüístico. “Mapamundi” se nos ocurrió para todas las propuestas de cruce, de viaje, de devenires, de volverse otra cosa y de transformaciones. “El parque escondido” son textos de iniciación, voces nuevas y gente que está empezando. Entonces dijimos bueno, ya plantear desde otro lugar. ¿Y respecto a lo que me preguntabas…?

¿Cómo se plantearon editar, distribuir, llegar a la gente concretamente, al lector? Precisamente porque en este momento hay una multitud de editoriales chiquititas y uno dice: si vas a editar tenés que tener una propuesta que te diferencie. Por eso te pregunto: ¿Cómo pensaron que podían llegar al lector?

Eso para mi fue genial como empezamos a funcionar con Octavio porque yo venía más desde el campo de la literatura, de grupos de narrativa y de escribir. Hoy es mucho más fácil editar que antes, pero también esa sobre oferta tiene sus costados un poco peligrosos. La sobre oferta no siempre está buena.

No, todo lo contrario.

Después del 2001 empezaron a salir un montón de editoriales independientes buenísimas con un catálogo muy arriesgado y definido. Proliferaron y hoy hay, lo que se dice, más escritores que lectores, tampoco está bueno. Algo que nosotros nos planteamos fue ser muy rigurosos en el criterio editorial y no sacar cualquier cosa.

También algo que vemos es esa otra lógica, desde el soporte, pero que acompañe el proceso natural del libro. Hoy lo que está en pugna es el metro cuadrado en la librería.

La exhibición

La exhibición y la lógica de la novedad.

Que no es la lógica del lector, nunca.

Es que la lógica de la novedad viene de la mano de la lógica de la mercadotecnia. Una cosa es lo nuevo y otra cosa es la novedad. La novedad tiene que ver con esta ansiedad que se va generando.

De un ciclo mensual.

Si, tal cual. Paradójicamente si bien siempre se dice que las nuevas tecnologías o los soportes vienen acompañados de cierta ansiedad: el blog, el posteo, todo. En este caso nuestra propuesta es hacer libros con mucho tiempo, mucho cuidado de armado, muy artesanalmente, pero el soporte imperecedero. La lógica sería contraria al stock. Nosotros hacemos tiradas muy chiquitas y que tengan más que ver con el deseo de lectura. Podemos hacer una tirada inicial hasta de 50 ejemplares.

Muy chiquita.

Podemos hacer de 50, de 100, pero tiradas siempre mucho más chiquitas. Después el libro está siempre disponible -eso es lo revolucionario si se quiere- pero no se imprime hasta tanto un lector lo pida. Hacemos ejemplares físicos, para nosotros es importante que lo difícil sea hacer un buen libro, no conseguirlo.

Muchas veces veía por el lado de mis amigos que escriben o de mí misma lo que está pasando en el panorama es que en la ansiedad o en la vorágine por editar se dan batacazos: “Esto ya tiene que vender, ya tiene que ser novedad… bueno, hacemos un montón de mailing, cadenas discusiones o este libro se vende, no sé, desde este gancho

Esto es totalmente contrario a la idea del gancho. Justamente el que el libro siempre esté disponible te da un tiempo de permanencia y de sensatez. Nosotros pensamos que el libro se va a encontrar con su lector cuando quiera. El libro siempre está. En la presentación Moira decía algo que es muy lindo: que también hacer un libro más allá del contenido es poner en actividad toda una serie de dispositivos, las hojas, la imprenta (ella decía: “el papel son papeleras, las papeleras son conflictos internacionales”).

En este caso tiene que ver con volver a la sensatez. ¿Por qué te vas a pedir un vaso así en Mc Donald’s si tu sed no es esa o tu sed del momento no es esa? ¿Por qué vamos a hacer una tirada de 1000 ejemplares? El año pasado se editaron más de 20.000 libros en Argentina. Es una cifra…

No hay mercado.

No hay mercado que soporte eso, hay un embudo editorial. Entonces la propuesta es revertir esa lógica y decir: el libro está. Que exista el deseo de lectura. Me parece que ese es nuestro rasgo distintivo y por el otro lado no engolosinarnos solamente con el soporte y editar cualquier cosa.

Nosotros creemos que el libro es un fetiche hermoso y apostamos al libro físico. No al e-book, ni a leer en pantalla. Es importante esto, el contacto con el libro, con el ejemplar físico. Para el que quiera leer el libro, nosotros subimos el flash a Internet para que se pueda leer.

Y en el caso de los autores, lo pueden comprar por Lulu también a muy bajo precio. Nosotros igual apostamos al libro físico. Pensamos que no se va a terminar nunca.

[Leer la segunda parte]

5 comentarios en Entrevista a Carolina Sborovsky /1

  1. Fender dijo el

    Para la escasa guía del lector común, que ya no tiene en los diarios la reseña orientadora (o por lo menos, no le tiene el respeto de antes), la librería de confianza es casi el único punto de contacto con el marketing editorial.

    Una editorial tradicional imprime una cantidad de libros y los “mete” medio de prepo en la tubería, y deja el problema de venderlos a la librería. Mientras, hacen un par de eventos, dependiendo el prospecto, para darle algún apoyo, pero no mucho. A veces todo se reduce al self-promoting del propio autor, obligado por la falta de “ruido”.

    Aún no entiendo bien el funcionamiento de estas editoriales, pero supongo que el esfuerzo de marketing debiera ser mayor. No confundirse con eso de que el libro encontrará al lector, también debe darse a la inversa.

  2. Hablando del asunto 2.0 » Blog Archive » Entrevista a Carolina Sborovsky /2 dijo el

    [...] Esta es la segunda de tres entregas. [Leer la primera] [...]

  3. gastón dijo el

    excelente!

  4. “El fin de la noche”, el comienzo de una editorial innovadora « Escribir con bits dijo el

    [...] Entrevista a Carolina Sborovsky de “El fin de la noche”, parte 1 [...]

  5. Roberto dijo el

    que horror.

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