La fascinación
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por M. F.
Me compré, gracias a las recomendaciones que se hicieron en “Blog de viajes“, el libro de Italo Calvino Las ciudades invisibles. Estoy seguro de que este libro habrá sido furor en alguna otra época, que todo el mundo lo tiene que haber leído y que miles de enamorados se habrán prometido mutuamente encontrarse en alguna ciudad invisible al final del día.
A mi me dejó fascinado como las gallinas que hipnotizaba Tu-sam. Se quedaban duritas sin posibilidad alguna de reaccionar, quizás pensando qué me está pasando, cuál es esa fuerza que me inmoviliza. Calvino tiene ese efecto. Pensé que podría llamarlo “Efecto Borges”, porque Jorge Luis le produce algo similar al lector amateur, le produce esa sensación de idiotez que incomoda. Pero no sería justo porque el italiano es cortés con el lector, le hace sentir que todo está bien y en su lugar. Se podrían escribir mil posts con sólo este libro y nada más, de la misma manera que el narrador podría haber seguido creando ciudades hasta el infinito.
Después de cierta cantidad de páginas ya no importan los ingenios que el autor utiliza para producir el efecto fantástico. Solo queda lugar para la fantasía.

Si hay algo hermoso es como escribe Calvino. El primer libro largo (me rehusaba a las novelas) que leí fue uno de él: El Barón Rampante. Luego leí todo. Su dulce fantasía me encantó y tengo sus libros como los más queridos por mí. Que bueno que hayas llegado a él.
Saludos.
Me pone contento haber sido uno de los nexos que te llevó a Italo Calvino. ¿Ya leíste las Cosmicómicas o “Si una noche de invierno un viajero”? Son dos libros fantásticos también.
No, todavía no. Pero en cuanto me los cruce… los agarro. Gracias por las nuevas recomendaciones.