
Ciclo “La cadencia del asunto”
Participan: Celia Dosio, Sylvia Iparraguirre y Fabián Casas.
Modera: Patricio Zunini
Primera parte de la desgrabación, por P. Z..

Foto: Lucio Ramírez
P.Z.: Gracias por venir.
Cuando pensamos esta charla, surgió casi naturalmente tratar de vincularlos, un poco porque podíamos considerar que los tres vienen de ámbitos diferentes pero tienen muchas líneas en común. Una cosa que noto es que, por ejemplo, usan mucho la música en sus textos. Como que la literatura no se agota en la literatura, sino que continúa en una canción. Incluso intertextualizan canciones. ¿Lo ven así?
Sylvia Iparraguirre: Bueno, pero simplemente como para dar un primer… En el caso mío, los chicos no sé qué dirán, en El muchacho de los senos de goma que transcurre en los años ‘90, en el ‘95, uno de los personajes tienen 17 años y supongo que te referís a los Redondos de Ricota, las canciones que el chico tiene.
Sí, fue más que nada una cuestión de construcción del personaje, ese chico que vive en Warnes. Naturalmente, en el ‘94 se hizo Huracán, una cosa masiva de los Redondos y el chico tenía 16, 17 años, o sea calzaba perfectamente con la construcción del perfil que yo le quería dar al chico el tema de los Redondos. Aparte, como la madre le pisó el walkman y no tiene, y anda por las calles de Buenos Aires recorriendo, era una especie de leit motive que le vinieran a la cabeza las canciones de los Redondos. Que me gustan personalmente, pero en el chico no es que me gusten a mí, le tienen que gustar a él. Y lo acompañan a lo largo de toda la novela.
En este caso sí, pero por otro lado, tal vez para abrir otro tipo también punta con ellos en la charla, la literatura y la música están profundamente relacionadas al punto que hay novelistas que han hecho su novelas construidas alrededor de contrapuntos, alrededor de formas musicales muy concretas como las sonatas, como hace Alejo Carpentier o como hace Huxley en Contrapunto. El contrapunto, la forma musical, hay muchos autores que han sido profundamente influidos por la música en sí, no por las letras. Acá vos me preguntaste, muy bien, por la intertextualidad de los textos de las canciones, pero es muy lindo tema.
Celia Dosio: En la novela [Tenemos que hablar, Plaza & Janés, 2008] la música aparece. Es importante en momentos puntuales, ayuda a los personajes a hacer cosas y sobre todo en el cierre. En un momento determinado hay una gran fiesta y traté como de revisar todos los pasos que tiene una fiesta, y obviamente la música está, y va acompañando los distintos momentos. Me parece que resumía las cosas que suceden. [Las canciones] son reconocibles como identitariamente. Son canciones que todos conocemos, que en algún punto todos bailamos en las fiestas, por ese lado.
No podía retratar una fiesta de clase media si no estaba en algún momento “el meneadito” o el carnaval carioca al final, esa parte. Y traté de trabajarla así, desde ahí. Es como un detalle, pero que musicaliza en algún punto la trama de la novela. Está pero para ser reconocida.
Fabián Casas: ¿Se escucha con esto? [Habla con micrófono] Si no hablo así [aleja el micrófono], porque esto es un objeto medio diabólico.
En realidad me parece que sí, que lo que vos decís de la música, naturalmente forma parte de mi vida desde chiquito. Lo que hacía en mi casa donde había músicos, no porque tocaran algún instrumento, si no porque cantaban, hablaban de una manera que para mí era muy musical, en la cocina, mi mamá cuando baldeaba el patio.
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