Cinco preguntas a Verónica Yattah
Habitualmente se le cuestiona a los poetas, por lo menos a los de Buenos Aires, leerse con cierta complacencia.
Teniendo eso en cuenta pensé en hacerle estas cinco preguntas a Verónica Yattah, una poeta que acaba de editar su primer libro y, como está haciendo sus primeras armas, vive todavÃa un poco aislada de eso. Las preguntas las envié por mail con la idea de que las pueda elaborar con tranquilidad. Esto es lo que quedó.
***
¿Qué podés decir con la poesÃa que no podés decir de otra manera?
Verónica Yattah: Con la poesÃa puedo decir cosas imposibles, contar estados de ánimo, sensaciones. Transformar experiencias en otra cosa, en algo diferente de lo que fue. Forzar la realidad, forzarla a mi gusto para decir, por ejemplo, que cuando era chica tuve una abuela que a la hora de la siesta nos hacÃa bailar. Eso posiblemente no haya sido asÃ. Pero una vez que lo escribo también me pregunto por qué no pudo haber sido asÃ. Seguro que el tocadiscos del que hablo en el poema no existió, pero lo que quiero decir es que después de escribir poesÃa no estoy tan segura de cómo son las cosas. Tampoco es posible afirmar que el yo de los poemas se corresponda conmigo, pero a veces juego con esa confusión. Juego y me confundo, me pierdo en esas voces que a veces siento mÃas, a veces ajenas.
Asà que con la poesÃa puedo decir todas esas dudas, esos roces entre sueño y realidad que de otra forma no podrÃa.
Esto no es el libro que trae veinte poemas… ¿la obra de cuánto tiempo está acá?
VY: La publicación del libro fue un proceso muy largo. La primera versión, que en su momento creà definitiva, estuvo terminada en enero de 2008. Pero pasó mucho tiempo hasta encontrar editorial y durante todo ese tiempo, hasta septiembre de este año, corregà el libro, lo revisé mucho. Los poemas fueron escritos durante el transcurso del 2007 pero después agregué algunos. De todas formas, creo que lo versátil de los poemas (si es que logré esa versatilidad) fue algo buscado. El hecho de que alguien lea el libro y suponga que fueron escritos en momentos muy disÃmiles no estarÃa nada mal. Quiero decir, serÃa una satisfacción para mà haber transmitido esa idea de recorrido, de pasaje por distintas etapas.
Puede tratarse del recorrido infancia – adolescencia, alegrÃa – tristeza o viceversa. Lo que busqué en el libro fue siempre, sin dudas, esa idea de pasaje y movilidad entre un estado y otro.
¿Te parece que pertenecés a una corriente de poetas contemporáneos?
VY: No creo que pertenezca a una corriente de poetas contemporáneos. No tengo un grupo de pertenencia, por asà decirlo. Somos muchos los que en este momento escribimos poesÃa y hay una variedad sumamente enriquecedora, pero admito que por momentos me marea. A veces trato de seguir a un poeta, de dedicarle tiempo. Pero me cuesta más hacer eso con poetas contemporáneos que con otros que ya no lo son. Sà comparto apreciaciones con otros poetas, incluso con poetas que escriben cosas muy distintas, pero creo que no llegamos a conformar un grupo, no por ahora.
